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De huerto urbano a finca rústica

Hoy me pongo a escribir porque deseo contarte mi experiencia de pasar de Huerto urbano a finca rústica.

Después de pasar 3 años y medio en un huerto de 50 m2 en el que tenía que hacer cálculos para poder sacarle el máximo aprovechamiento de espacio paso a cultivar en una parcela de 5200 m2.

Si sólo tenemos en cuenta los metros de superficie que tengo actualmente disponibles para cultivar entonces parecería que todo fueran ventajas.

Pero justamente de eso se trata este artículo: comparar los pros y contras de pasar de huerto urbano a finca rústica.

Seguidamente te voy a contar las diferencias que encontré en el cambio y dejaré a tu criterio evaluar cuál sería tu elección.

De huerto urbano a finca rústica. Sus diferencias.

Agua

La principal diferencia y también dificultad con la que me encuentro es el suministro y libre disposición del Agua.

En el huerto urbano contaba con un grifo al pie de la parcela que, excepto en los meses más fríos de invierno, siempre tenía agua disponible. En épocas de heladas el agua se cortaba porque el hielo podría hacer reventar las tuberías. Esta agua no era apta para beber pero para eso había otra fuente.

De huerto urbano a finca rústica
Grifo a pie de parcela en el huerto urbano

En esta finca rústica, a pesar de poseer canal de regadío, el agua no está disponible ni en invierno ni en verano. La disponibilidad del agua para riego depende del guarda que suministra y gestiona el agua a las parcelas que se encuentran dentro de esta comunidad de regantes. Un verdadero incordio porque hay que hablar con el guarda para que te de el agua. Podré hablar con más fundamento sobre el tema cuando empiece la primavera y necesite comenzar a regar mi huerto.

De huerto urbano a finca rústica
Canal de regadío de la finca rústica

Vallado

Aunque un vallado alrededor del huerto no asegura que no entrarán extraños a robar herramientas y hortalizas, da cierta seguridad y tranquilidad, además de que las probabilidades de que eso suceda disminuyen considerablemente.

En el caso del huerto urbano, todo su perímetro está vallado. Por el contrario, la finca rústica está totalmente abierta por todos su lados.

Algunos límites de la parcela están custodiados por moreras que no sólo impiden el paso de personas, vehículos y ciertos animales sino que también me proveerán de sus excelentes frutos rojos con los que ya tengo pensado hacer unas ricas mermeladas.

También hay en la parcela algunos arbustos espinosos y plantas de rosa mosqueta que cumplen esa misma función.

Más adelante, en otro artículo te contaré qué es lo que estoy haciendo para intentar resolver este problema. Al pasar de huerto urbano a finca rústica tienes todas las puertas y ventanas de la casa abiertas.

De huerto urbano a finca rústica
Valla con cerradura y candado para impedir la entrada de extraños al huerto urbano
De huerto urbano a finca rústica
Cerco natural de moreras en la finca rústica

Contenedor o arcón

En el huerto urbano contábamos con un contenedor marítimo cerrado con candado para guardar las herramientas, ropa, botas, sombreros, sombrillas, sillas, pulverizadores para aplicar por ejemplo el purín de ortigas, y demás elementos necesarios para el laboreo en el huerto.

Había además una zona al lado del contenedor que estaba reservada para hacer compostaje con las plantas que arrancábamos al final de su temporada y con los demás restos vegetales. Lamentablemente nunca se llegó a utilizar y, por el contrario, lo que se hacía era arrojarlos a un contenedor de obra. Cuando éste se llenaba, lo venían a buscar para hacer compostaje para nutrir las plantas del vivero municipal.

De huerto urbano a finca rústica
Contenedor para guardar las herramientas junto a la zona destinada a compostaje y contenedor de obra para tirar los restos vegetales.

En cambio en la parcela rústica lo que tengo es lo que me he llevado con la mudanza de un huerto a otro, o sea, dos arcones en los que si quisiera podría guardar herramientas, cubos, guantes, y poco más porque carecen de la seguridad que me proporcionaba el contenedor marítimo del huerto urbano.

Los dos arcones los tengo estratégicamente ubicados y camuflados en un hueco natural formado por moreras y rosa mosqueta. Su único impedimento para dificultar su apertura son unas piedras bien pesadas cuya función es, en realidad, evitar que el viento les vuele la tapa.

De huerto urbano a finca rústica
Los dos arcones que tengo para guardar las herramientas en la finca.

Caseta de obra

Debo decir que tuve la oportunidad de contar con una caseta de obra con la que me ilusioné mucho. Esta me otorgaba la oportunidad de poder utilizarla como lugar para instalar los semilleros ya que poseía una ventana que permitía el paso de la luz.

De huerto urbano a finca rústica
Caseta que tenía la intención de instalar en la finca rústica.

Desafortunadamente varios inconvenientes echaron la decisión para atrás. Entre ellos: tenía que instalar una solera de cemento debajo de la caseta para apoyarla y el transporte de la caseta era caro. Pero esas no fueron las razones para descartarla. De hecho, como podéis ver en la foto anterior, estuve averiguando los materiales para construir la solera.

La causa decisiva del desistimiento es que el ayuntamiento al que pertenece la parcela no me permitía tener este tipo de caseta en la finca. ¡Una verdadera pena!

De huerto urbano a finca rústica

Zona de ocio y agua potable

Bueno…  Ésto ya es un lujo tener zona de ocio con mesas y bancos y, además, agua potable.

Si lo tienes, es porque es el jardín anexo a tu casa o un huerto urbano preparado para ello.

También debo decir que las dos mesas con sus respectivos bancos rara vez se utilizaban. En invierno hacía frío y en verano no había ninguna sombra para protegerte del sol.

Sí que es de agradecer tener agua potable para beber porque es en verano cuando mayor tiempo pasas en el huerto recogiendo los frutos.

No puedo hacer ninguna comparación en este caso con la finca. Si bien es posible poner un juego de mesa y bancos, lo que no es real es pensar en tener agua potable.

De huerto urbano a finca rústica

Conclusiones

  • Actualmente dispongo de mucho más espacio para cultivar y sobre todo, lo que me gusta, que es experimentar.
  • Antes tenía que pensármelo muy bien lo de cultivar plantas que ocupan mucho espacio. Hoy me puedo permitir cultivar calabazas, melones, sandías o alcachofas, entre otras.
  • Ahora tengo árboles que no sólo me darán sombra sino también frutos.
  • Con respecto al agua tengo dudas de su libre disponibilidad y es algo que conoceré sobre la marcha.
  • El robo de herramientas y hortalizas es algo que me preocupa sobre todo por lo que dicen los agricultores.
  • Podré hacer ciertas actividades que antes tenía limitadas por falta de espacio: compostaje, lombricultura, invernadero, cama caliente, etc.

En los siguientes artículos voy a ir narrando mi aventura, esta nueva experiencia con la finca.

Me gustaría saber tu opinión al respecto:

¿Con qué tipo de huerto te quedarías si tuvieras la oportunidad de elegir uno de ellos?

Mientras te lo piensas, voy a colocar aquí debajo unos vídeos para que te ayuden a tomar una decisión.


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