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El cártel Phoebus y la obsolescencia programada

(Bombillas de Edison, de los años 1880)
No es extraño hablar, desde hace ya unos años, de la obsolescencia programada. Ya saben, esa forma de producir que, supuestamente, utilizan algunas empresas para hacer que sus productos nazcan ya con una fecha de caducidad y evitar así que su vida se alargue más allá de donde el fabricante desea. En mi opinión, en torno a esto hay parte de mito, parte de verdad y un poco de berrinche. Yo estoy muy en la línea de este artículo de Naukas. En la actualidad se producen cosas baratas y poco sólidas que no se arreglan si se estropean, porque es lo que estamos dispuestos a comprar. Es más barato y eficiente (empresarialmente hablando en el mundo capitalista) producir, comprar, usar y tirar, que incluir reparar en esa secuencia. En cualquier caso, se suele decir que el cártel Phoebus fue el primer acuerdo entre empresas de un sector para poner en marcha esa obsolescencia programada.

En 1924, los responsables de las principales compañías de fabricación de bombillas, con Osram a la cabeza, se reunieron para cerrar un acuerdo. Promovido precisamente por el presidente de Osram, William Meinhardt, el acuerdo buscaba mejorar el rendimiento de las fábricas, asegurar la calidad del producto y alcanzar acuerdos económicos en torno a la distribución del producto. Esto es, repartirse el mercado. Además de esto, se planteaban algo muy habitual en la actualidad y que a nadie le extraña: promover métodos de iluminación eléctrica más eficientes y aumentar el uso de la luz, y las bombillas, para beneficio de los clientes. Por último, se exponía la independencia de cada compañía para andar su propio camino, dentro de ese marco de trabajo. Violar el acuerdo estaba multado y tres gigantes que curiosamente siguen existiendo formaban parte del cártel, entre otros: Osram, Philips y General Electric.

Si había un acuerdo sobre la necesidad de limitar el tiempo de vida de las bombillas, no quedó por escrito. Por otra parte, es lógico que, si acordaron algo semejante, quedara en un pacto entre caballeros y no recogido en un documento. Dicho esto, no es extraño encontrar en libros y artículos la afirmación de que el cártel Phoebus dio lugar a la obsolescencia programada. Se dice que las bombillas duraban unas 2.000 o 2.500 horas antes del acuerdo, y que, tras él, las bombillas en el mercado no pasaban de las 1.000 horas de media porque así se había fijado en el cártel, para asegurar un ritmo de ventas mayor.

Los fabricantes, por contra, aseguraron que produciendo bombillas así, con menor duración, conseguían el punto perfecto de durabilidad y eficiencia, algo que sí estaba consignado en el acuerdo. Según un artículo publicado en BBC.com, un ejecutivo de entonces aseguró que esperaban duplicar su negocio en menos de 5 años. Lo que no queda claro es si esas ganancias provienen de una trampa, fabricar un producto peor a propósito, o de la optimización empresarial, fabricando un producto más adecuado.

Cuando llegó la Segunda Guerra Mundial la situación cambió y el cártel se diluyó. Es seguro que existió y que llevó a cabo acciones que no están muy en línea con un mercado cien por cien libre, si esto fuera posible, pero no está probado que fueran los pioneros de la obsolescencia programada. Bien pudiera ser que el tiempo de vida de 1.000 horas sea el punto perfecto entre eficiencia y precio de las bombillas. Bien pudiera ser que teniendo la capacidad de hacer productos mejores y venderlos por el mismo precio, acordaran rebajar la vida útil y crear así esa obsolescencia programada para aumentar sus ganancias. No hay pruebas concluyentes para ninguna de las dos hipótesis.


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