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La cuarta Copa Acopil de boxeo se quedó en Chicago

CHICAGO – Las dos primeras ediciones de la Copa Acopil de boxeo, celebrada cada año en Chicago entre púgiles amateurs de esta ciudad y de San Luis Potosí, México, habían quedado en manos de los aztecas. Y la tercera se la llevaron en 2016 los púgiles de Chicago a pesar de que técnicamente se produjo un empate.

El viernes pasado los boxeadores de Chicago vencieron en siete peleas de tres asaltos -tres fueron para los mexicanos- y triunfaron en la cuarta edición de la Copa Acopil, en un concurrido evento realizado en el restaurante Mi Tierra de la calle Kedzie, en el corazón del vecindario de La Villita, donde se instaló un ring junto a las mesas de los comensales.

Los jóvenes boxeadores, cuyas edades oscilaron entre los 14 y 21 años, disfrutaron del evento internacional más allá del resultado de sus combates arriba del ring.

“Es la primera vez que peleo contra boxeadores de otro país, vinieron todos en mi familia, como unos 15, porque vivo aquí cerca en la 23 y la Sawyer”, dijo Omar Pérez, un mexicoamericano criado en La Villita y estudiante de la secundaria Farragut que posee un record de 25-7 y ganó por decisión unánime su combate en las 119 libras ante el potosino Andrés Segovia Romero. Pérez, un muchacho de 15 años que sueña con ser peluquero profesional, agregó que sintió un orgullo especial al presentarse en un evento internacional.

La joven Luz María Guevara, la más grande del grupo mexicano con sus 20 años, también opinó que “esto es muy padre, primero por representar a mi país y porque este es el deporte que me gusta y apasiona”. Guevara, estudiante de la licenciatura en administración y gestión en la Universidad Politécnica de San Luis Potosí, perdió por decisión unánime con Jasmín Reyes, de Chicago, su pelea en las 115 libras pero comentó que “vale la pena hacer un viaje tan largo” y salir de su país por primera vez.

Carlos Castañeda, uno de los organizadores del encuentro y propietario del gimnasio Oakley Fight Club (el ex gimnasio JABB del promotor Dominic Pesoli), explicó que “este ya es el cuarto año y el evento se hace para recaudar fondos para el grupo de boxeadores que vienen de San Luis Potosí”.

El potosino Juan Cerino, encargado de la organización Acopil (Asociación de Clubes y Organizaciones de Potosinos en Illinois), que da nombre a la copa en disputa, agregó que “como allí en San Luis Potosí no hay mucho respaldo para el boxeo, mi sueño era traer chamaquitos y motivarlos para que se salgan de las drogas y otras cosas; allá ellos entrenan con tablas y llantas usadas y no hay respaldo, esta vez vinieron (desde México) chamacos con pocas peleas pero queremos que vean que sí hay alguien que los apoya”.

El grupo mexicano de diez boxeadores partió desde San Luis Potosí el pasado martes 25 de abril por la mañana y arribó al día siguiente por la noche después de recorrer 1,700 millas en un autobús junto a otro grupo de danza que también se presentó en Chicago. El contingente se hospedó en la Casa Italia, un lugar de retiro espiritual, y disfrutó del viaje pago gracias al aporte del gobierno del estado de San Luis Potosí y algunos patrocinadores de Chicago.

La organización Acopil (Asociación de Clubes y Organizaciones de Potosinos en Illinois) celebró el encuentro entre boxeadores de Chicago y San Luis Potosí para recaudar fondos para púgiles potosinos. Cortesía Alejandra Cerino/Acopil
La organización Acopil (Asociación de Clubes y Organizaciones de Potosinos en Illinois) celebró el encuentro entre boxeadores de Chicago y San Luis Potosí para recaudar fondos para púgiles potosinos. Cortesía Alejandra Cerino/Acopil

“Es un poco cansado pero vale la pena estar acá, es bonito venir acá para demostrar lo que uno tiene porque ya estamos hablando del extranjero, no de pelear en México, y es bueno compararse boxísticamente con otros y que a uno lo elijan para venir acá”, comentó Kevin Eduardo Zamarripa, de 20 años, uno de los muchachos potosinos que llegó desde México y que ya había estado en dos ediciones anteriores de la Copa Acopil.

“El boxeo está muerto allá en San Luis Potosí y todos corren para Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey o acá a Estados Unidos, todos corren para donde haya dinero”, señaló Zamarripa, quien ganó por decisión dividida su pelea ante Eric Rodríguez, un púgil de Chicago.

Zamarripa, uno de los más locuaces dentro del grupo mexicano, agregó que disfrutó al recorrer Chicago e incluso al escuchar un español diferente del que se habla en su tierra: “Es un acento diferente, hay veces que no entiendo porque hablan como si trajeran una papa en la boca”, dijo con una sonrisa.

Los púgiles de San Luis Potosí exhibieron la bandera mexicana arriba del ring. Cortesía Alejandra Cerino/Acopil
Los púgiles de San Luis Potosí exhibieron la bandera mexicana arriba del ring. Cortesía Alejandra Cerino/Acopil

El evento boxístico mostró las diferencias entre los novatos mexicanos, en general con poca experiencia, y algunos muchachitos de Chicago que a pesar de su edad ya tienen muchos combates en el campo amateur. Tal fue el caso de Angel Hernández, un interesante prospecto de Gary, Indiana, que ganó su pelea en una de las divisiones más bajas y ya cuenta con una marca de 28-4 con solo 14 años.

Para otros púgiles de Chicago la competencia en La Villita significó una revancha tras una horrible experiencia en los recientes Guantes de Oro locales. “Gané mi primera pelea (en los Guantes de Oro) y después no pude seguir peleando porque me robaron el carro cerca de UIC, donde estudio”, dijo Arnoldo ‘Junior’ Castro confirmando que a algunos boxeadores les “roban peleas” y a otros les roban sus pertenencias y se quedan sin pelear. “Después encontraron el carro pero ya estaba todo robado, mi laptop para la escuela, mis guantes y todas mis cosas de boxeo y ya no pude seguir boxeando”.

El viernes Castro cayó por decisión dividida contra el potosino Sebastián Murillo López pero se mostró feliz al poder regresar a la práctica del boxeo.

En el restaurante Mi Tierra estuvieron varios de los entrenadores locales que aportaron novedades sobre el boxeo amateur de Chicago. Lalo Beas, entrenador de Oakley Fight Club y encargado del reciente programa ‘Dos Naciones, Un Sueño’ del CMB (Consejo Mundial de Boxeo), confirmó que dicho programa no regresará este año a esta ciudad.

“Esta vez se va a hacer en Dallas, lo entiendo aunque me hubiera gustado que siga aquí”, indicó Beas.

Por su parte Tony Molinar, entrenador en su propio gimnasio ubicado en Elgin, Illinois, onfirmó que su púgil Ezequiel Huaracha viajaba esta semana a Lafayette, Louisiana, a competir en los Guantes de Oro nacionales después de consagrarse campeón en las 123 libras en la edición local de Chicago.

Y Guillermo Pacheco, otro conocido entrenador del gimnasio Acción Latina de Aurora, estuvo participando de una manera especial: “Hace 20 años que pongo mi ring para los Guantes de Oro y ahora también (para la Copa Acopil), esta vez no traje a mis boxeadores pero traje mi ring para hacer las peleas”.



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