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Marvel’s Luke Cage: Netflix pega en el palo… y afuera - La Columna de Logan.


Tenía que suceder, tarde o temprano, y quizás lo mejor es que este incidente ocurra ahora cuando todavía hay tiempo para corregir el curso a seguir antes del remate final que pondrá el moño distintivo a una movida única e inolvidable por parte de la productora Marvel Studios y la plataforma de streaming multimedia Netflix. ¿De qué estoy hablando? Pues de este universo urbano expandido que esta productora comenzó a desarrollar gracias a un jugoso contrato cerrado con esta plataforma, mismo que permitía que entre ambas presenten desde el año pasado dos shows televisivos de 13 capítulos cada uno, uno por semestre, los cuales adaptarían personajes de la editorial Marvel Comics que guardan un perfil un poco más adulto, violento y psicológicamente más perturbador que aquellos que hemos visto aparecer en el cine.

Esta aventura maravillosa comenzó entonces el año pasado con el estreno de la primer temporada de Daredevil, al cual le siguió el lanzamiento de JessicaJones promediando el segundo semestre, y continuó su recorrido con una segunda temporada de nuestro héroe ciego el 18 de marzo pasado, para concluir lo pautado para este 2016 con el estreno de Marvel’s Luke Cage, el pasado viernes 30 de septiembre. La alta calidad promedio que venían manteniendo estos productos por primera vez evidencia una caída singular pero anticipada con el arribo de nuestro héroe de Harlem, pero de todos modos el producto es digno de ser consumido, aunque va a requerir de un esfuerzo extra por parte de ustedes. Prácticamente sin elevar spoiler alguno, paso a contarte los motivos.


Sweet Christmas

Sigue siendo, nadie lo duda, digno de aplausos que Marvel Studios y Netflix se arriesguen a producir y estrenar shows televisivos protagonizados por personajes de la 2da línea de la editorial, por muchos motivos. El principal: es la oportunidad para showrunners, guionistas, directores y actores de poder explotar facetas del comic book americano que no forman parte del imaginario colectivo, que tienen una personalidad enorme, y que generalmente responden a tendencias socio-culturales muy marcadas de las épocas en las que estos personajes fueron creados. Y el show que hoy toca reseñar no solo no es la excepción, es la prueba viva de este enunciado.

Carl Lucas, también conocido como Luke Cage o Powerman, es un personaje creado en 1972 por Archie Goodwin y John Romita, con George Tuska colaborando en lápices ya al comienzo de la serie, y el mismo nace producto del buen momento comercial que estaba experimentando el cine Blaxplotatión. Para entender algunas características de este personaje, que al menos en sus inicios respondía a absolutamente todos los estereotipos del hombre de raza negra inserto en la sociedad norteamericana de los ’60, hay que tomar contacto con el contexto de un momento muy particular de la historia de esta nación donde muchos paradigmas comenzaban a caer, la gran mayoría de ellos gracias a movimientos socio-culturales, manifestaciones populares y situaciones de extrema violencia, que en el caso particular de este sector de la sociedad eran ni más ni menos que una reacción casi natural a años de discriminación y maltrato.

Luke Cage es un negro que es encarcelado injustamente y, no conforme con eso, experimentan con su cuerpo sin su consentimiento –al menos no de forma explícita, ya que se ofreció para los mismos muy reticente, desconociendo los riesgos que corría-, lo cual deriva en los poderes que finalmente obtiene: una resistencia inhumana y una fuerza sobrenatural. Motivado por un sentimiento de venganza, huyó de esta prisión (Seagate) para ir en busca de su ex-compañero de aventuras, Willis Stryker, responsable de haberlo incriminado para que lo metieran en cana y, además, autor material del asesinato de Reva Connors, una mujer de la cual Cage se enamoró.

Dicho esto, Archie Goodwin es un escritor de raza blanca, y si bien en aquel momento la lectura que podía hacerse de su creación se etiquetó como progresista, ahora a la distancia podemos llegar a la conclusión de que no lo fue en absoluto salvo por el detalle no menor de darle el protagónico de un comic a un personaje de raza negra, algo que de todos no resultaba ya tan original, mucho menos para la editorial Marvel Comics, teniendo en cuenta que Stan Lee y Jack Kirby ya habían creado a Black Panther (T'Challa) en 1966. Sin embargo, este último tuvo sendas apariciones en comics como “personaje invitado” pero su primer protagónico vendría de la mano del Jungle Action #5, con fecha de julio de 1973, una reimpresión del origen de T'Challa narrado en la The Avengers #62 con fecha de marzo de 1969. Siendo así, es Luke Cage el primer héroe de raza negra en tener un comic protagónico dentro de esta editorial, pero a diferencia de nuestro amigo de Wakanda, la concepción y el desarrollo del personaje son un fiel reflejo, mal que le pese a Goodwin y a cualquiera, de la forma en la que el “blanco” percibía a la raza negra: un ser
humano imponente y temible con habilidades físicas extraordinarias que se contraponen con el uso de la razón dado que los disparadores que logran hacerlo reaccionar son la bronca, la furia y la sed de venganza. En los comics se manifestaba un uso frecuente del vocablo utilizado por los integrantes de este sector relegado de la sociedad, así como también multiples referencias musicales y deportivas, y en busca de crear un ambiente distintivo y un clima particular, el guionista original y muchos de los que lo siguieron enfatizaron los elementos más deplorables que distinguían a la raza negra inserta en la sociedad norteamericana, mismos que en algún punto articulaban como las “excusas” que norteamérica tenía para mantener una distancia considerable de estos “elementos”: los excesos de la noche, el narcotráfico, la prostitución, e incluso la ausencia de un núcleo familiar fuerte y de los valores con los que carga la misma, dado que prácticamente todos los personajes protagonistas o recurrentes del comic denotaban tener una sexualidad activa disparada por una alarmante promiscuidad. En un muy segundo plano aparecen valores que denotan una comunidad fuerte, activa y por momentos productiva, pero los mismos quedan relegados antes la repetición de estereotipos negativos.

El tamaño importa

Hay también un trabajo enorme por recuperar muchos elementos del comic original, aún cuando los mismos no tienen cabida en esta nueva versión, aunque más no sea para reírse de ellos, sanamente y en familia. El escape de Cage de Seagate en uno de los flashback de su pasado es magistral, y demuestra el cariño que los creadores del show tienen por la obra que están referenciando, y me arriesgo a decir que Luke Cage es una de las series que se inserta de forma más natural y contundente en este universo expandido de Marvel Studios, y lo hace de múltiples formas, sin necesidad de incorporar actores estrellas invitados o recurrir a material de archivo. Seagate, por ejemplo, es la prisión en la que encierran al Mandarin/Trevor Slattery de Iron Man 3 (2013), y ya que menciono esa franquicia, Industrias Hammer es la empresa encargada de proveer de munición pesada a algunos de los villanos a los que va a enfrentar Cage, la cual es propiedad de Justin Hammer, el personaje caracterizado por Sam Rockwell que funcionó como némesis empresarial de Tony Stark en Iron Man 2 (2010). El material especial con el que Industrias Hammer fabrica la munición denominada “Judas” proviene del incidente, o sea, el ataque a New York de los Chitauri en The Avengers (2012), y hay también una sutil mención al dojo de Collen Wing, una de las heroínas de la próxima serie de Netflix, Iron Fist, además de un segmento del programa de radio de Trish Walker (Rachael Taylor), la amiga de Jessica Jones. Y por supuesto, tenemos nuevamente a Claire Temple, el querible personaje encarnado por la sexy Rosario Dawson que ha cruzado transversalmente absolutamente todas las temporadas de todas las series estrenadas hasta el momento por Netflix relacionadas con Marvel Studios, y es el órgano conector más fuerte que esta movida tiene, y que, a nadie le quedaba ya ninguna duda a esta altura, también va a tener una participación en Iron Fist.

Siguiendo con este tema, aquellos que han leído alguna de las series que tuvieron a Luke Cage como protagonista, además, van a sentirse extasiados al ver que se ha adaptado al menos una decena de personajes secundarios importantes, y que en la mayoría de los casos la “puesta al día” de los mismos no afectó en absoluto sus características distintivas. Un ejemplo: estéticamente, la Misty Knight de los comics era una morocha con un peinado afro y vestimentas muy al cuerpo, mismas que acentuaban un físico extraordinario y que la fueron transformando en un elemento sexualmente interesante para los lectores, y siendo así, ya en el primer capítulo podemos corroborar que Simone Missick, la actriz que le da vida a este personaje, tiene sendas armas de seducción apuntaladas por un lomo infartante, el cual esconde debajo de las vestimentas clásicas de un policía que oficia como detective, pero los productores y guionistas nos la presentan como un personaje sexualmente activo que, llegado el caso, podría transformarse en ese ícono de la sexualidad de la mujer de raza negra de los ’70. Atributos físicos para lograrlo no le faltan, eso quedó más que claro. Sumado a eso, además de Misty, están los villanos CornellCottonmouthStokes, Shades, Black Mariah, los ya mencionados Willis Stryker y Reva Connors, y un par más que me reservo para no revelar datos importantes de la serie, todos con características tanto físicas como psicológicas muy similares a sus versiones en papel.

Entonces, si la Luke Cage de Netflix tiene toda esta sumatoria de elementos positivos, ¿en qué falló? En su extensión. Evidentemente hay un empecinamiento por parte de los directivos de esta señal de no modificar pautas de un contrato que han cerrado con Marvel Studios hace un par de años, el cual está clarísimo exigía 13 capítulos por temporada, un número que al parecer no están dispuestos a modificar, aún cuando hace unas pocas semanas la misma señal estrenó una serie de ciencia ficción  que tuvo un inesperado éxito y una cálida recepción por parte de la crítica especializada y el público, y solo duró 8 episodios.

De las 4 series estrenadas por Netflix hasta el momento (técnicamente son solo 3, una con 2 temporadas, Daredevil), solo la primer temporada de nuestro abogado favorito logró sacar provecho de cada uno de los 13 episodios, y tiene un arco argumental tan bien trabajado y pulido que jamás sentimos que le sobra una escena, un diálogo, una toma, en las casi 13 horas de duración de la aventura. El resto de los estrenos siempre, en mayor o menor medida, se sintieron un poco largos, y nos quedaba la sensación de que era posible contar la misma trama en 10 episodios, o menos. El clímax de esta sensación se da con el reciente estreno de nuestro Héroe de Alquiler de Harlem, donde los diálogos no son precisamente el fuerte del producto, no al menos con el nivel que esperábamos y que venían teniendo estos shows, y encima hay, por capítulo, 3 o 4 escenas absolutamente intrascendentes, algunas que incluso emulan una situación previa y que presentan conversaciones muy parecidas entre los mismos personajes, donde la trama no avanzó un carajo y la relación entre ellos no se vio modificada en absoluto. Si a eso le sumamos los “shows” de los músicos, en la primer mitad de temporada podemos descartar entre 10 y 15 minutos por capítulo que claramente sobran, que a duras penas colaboran con el clima de la serie pero que definitivamente no aportan demasiado y, en muchos casos, molestan o causan vergüenza ajena. El caso más recurrente se da con los villanos, los cuales, todo hay que decirlo, son adaptaciones tan “fieles” a sus contrapartidas en papel que son igual de planos y acartonados. Perdí la cuenta la cantidad de escenas que tuve que tolerar entre Cottonmouth y Black Mariah donde se dicen exactamente las mismas cosas con distintas palabras, y vale lo mismo para Shades y su relación con estos dos personajes recién mencionados. La composición de los personajes por parte de los actores que los llevaron adelante es digna, nada destacable pero tampoco mala, pera la forma en que fueron desarrollando y articulando las relaciones entre ellos es “pobre”, por ponerle una etiqueta decorosa. Mención especial para el actor Frankie Faison, un viejo conocido de la casa por su co-protagónico en la genial Banshee, que aquí compone al inolvidable HenryPopHunter, el dueño de la barbería donde encontramos trabajando al Luke Cage al comienzo de la serie, y quien oficiará como “mentor” y guía ética y moral.

Nuestro invulnerable héroe no tiene mucha mejor suerte: el maltrato que sufrió Cage en su primer protagónico live-action está signado por las incoherencias de sus actos y las vueltas, muchas veces ridículas, que pega para encontrar el camino de redención y venganza. Y la extrema corrección política del personaje se me figura en muchos momentos chocante y alejada de aquellas polémicas primeras aventuras de este personaje en papel. Mal que me pese porque me gusta bastante el guionista, este Cage está a años luz del wannabe Shaft que leímos en su versión setentera, y mucho más cerca de la personalidad que tuvo bajo las manos de Brian Michael Bendis. Ni siquiera es el Cage de Azzarello de la mini-serie para Marvel MAX del 2002, no, es aún más plano.

Así y todo, no se asusten: Marvel’s Luke Cage no es Arrow, el nivel de concesiones que tenemos que hacer para poder disfrutar de la misma no se acerca al que nos exigen la mayoría de los shows super-heroicos actuales de D.C./Warner, para nada… pero teniendo en cuenta lo alta que estaba puesta la vara con lo que habíamos visto hasta ahora de nuestros camaradas de aventuras Daredevil y Jessica Jones, lo del amigo Cage es un golpe duro a nuestros corazones. Luke Cage sigue siendo una buena propuesta, muy entretenida, con muchos momentos épicos y signada por innumerables easter eggs que serán el pan de cada capítulo, sumado a sendas dosis de acción, mucho drama, exquisita música y alguito de erotismo. Lo malo, lo realmente malo de todo esto es que las críticas en términos generales han sido positivas para con este show, de hecho, al menos en castellano, no he encontrado aún una reseña que apunte los cañones hacia donde los dirigí yo, y lamentablemente eso termina causando la nulidad del efecto rebote que las propuestas futuras necesitan para torcer el rumbo y replantearse, al menos, la cantidad de capítulos que los futuros shows de Punisher, Iron Fist y The Defenders van a tener por temporada. Nos volvemos a leer la semana que viene, aquí, en Tierra Freak.


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