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RECONOCIMIENTO

El reconocimiento benefactor puede ser gratitud o descubrimiento; la gratitud del descubrimiento o el descubrimiento de la gratitud. (Anónimo)


Se cuenta que en una ocasión Neruda y Lorca fueron a dar una conferencia a un pueblo. En la estación de trenes nadie los recibió. Cuando llegaron al local les dijeron que habían ido a buscarlos a la estación, pero que no los habían reconocido porque esperaban que fueran vestidos como poetas. Lorca declaró: "Es que somos de la poesía secreta".

¿Quién no busca ser reconocido cuando lo hace bien?

¿Quién no busca ser olvidado cuando lo hace mal?

¿Qué es mejor ser reconocidos por lo que somos o por lo que parecemos?

Aunque la respuesta a estas preguntas parezca evidente, la realidad nos desmiente constantemente. Nuestro ego nos empuja con vanidad y alevosía hacia la gloria de nuestras ambiciones, aunque los hechos se ocupen, a veces, devolvernos a la cruda realidad de nuestra condición.

Nicolas Maquiavelo dijo: “Nada grande fue jamás conseguido sin peligro”. Los deseos de grandeza son el talón de Aquiles del ser humano, y su ego el torbellino que lo empuja hacia el acantilado de sus vanidades. “maquiavélico, no?

La humildad es la mejor actitud para enfrentarse a la cara oscura del reconocimiento, porque en sí, no es malo, solo aquello que hacemos con él lo convierte en dañino.

Hay tantos hombres que buscan la gloria que de tanto gloriarse se olvidan de su propia decadencia. Y eso, que pensamos que es solo propio de los famosos, pero también nos atañe a cada uno de nosotros.

El ejemplo más evidente nuestro ego es el amor. Se dice que no espera nada a cambio, pero cuantas veces hemos experimentado la inconveniencia de la ingratitud de los demás, cuando hemos actuado a su favor y no nos lo han reconocido. Si fueran actos de amor genuinos, no nos plantearíamos ninguna pregunta.

Si pensamos en la Gracia de Dios nos damos cuenta, con toda evidencia, que su amor no es a cambio de nada. Que su perdón no busca disculpas, mas sí espera arrepentimiento.

Como Lorca, en su respuesta astuta, y llena de sentido muy poco común en este mundo, la discreción le da la nobleza al reconocimiento, que la vanidad le quita. Y es mejor ser de la poesía secreta que de la lírica ostentosa. Eso solo un maestro y sabio como Lorca lo sabía.

El reconocimiento es agradecimiento y sumisión, para los creyentes, y eso solo podemos dedicárselo al Dios trino: nuestro Padre y creador, el Hijo, ejemplo y Salvador, y nuestra consciencia renovada en el Espíritu.

En nuestras vidas pasamos constantemente de las alegrías a las penas, y más todavía en estas épocas de confinamiento donde todas nuestras neuras se magnifican. Debemos aprender a gestionar nuestras frustraciones y no dejar que invadan el ámbito de nuestro ego.

Para ello tenemos a un maestro, qué digo, al Maestro, a Jesús, quien nos enseña la humildad, la bondad, con la que tendríamos que llenar toda nuestra vida y las relaciones que la componen. Los suyos no le reconocieron ni en el sentido figurado, ni en el literal. Pero eso nunca fue para Él un problema porque su motivación era el amor que nos llevaba más allá de nuestros reconocimientos. Su objetivo, nuestra salvación, y su forma, el sacrificio en la cruz. Como vemos nada de marcha triunfal, que sí camino de cruz, nada de escenario majestuoso, en su lugar la desnudez del monte Gólgota, sembrado de cruces.

A veces me cuesta reconocerme a mí mismo, en todos los sentidos, y si eso es así, ¿qué será de los demás hacia mí? Eso pasa cuando no actúo conforme a mi fe, conforme a lo que espera de mí, mi creador. Es habitual que reniegue de mí persona porque hago lo que no quiero, pensando en que debería hacer lo que Jesús me enseña. Es tan humano, tan dentro de nuestro yo que la vergüenza y el arrepentimiento son la reacción indicada, que no siempre aplicada.

Oro cada día para que el Señor, mediante el Espíritu Santo, aumente mi sabiduría espiritual y mi resistencia carnal al pecado porque se que solo Él, no los hombres y menos yo, es capaz de obrar el milagro en mi vida que me permita avanzar en el camino de santidad. Amen.

42 Sin embargo, muchos, aun de los gobernantes, creyeron en Él, pero por causa de los fariseos no lo confesaban, para no ser expulsados de la sinagoga. 43 Porque amaban más el reconocimiento[s] de los hombres que el reconocimiento[t] de Dios. (Juan 12:42)

6 para que la participación de tu fe sea eficaz en el conocimiento de todo el bien que está en vosotros por Cristo Jesús. Que Dios os bendiga, Alfons

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