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Tema 2. La reflexión ética y sus retos

LA MORAL 

Moral
Del lat. morālis. [Proveniente de la voz latina mos, moris, que significaba costumbre, tradición].
1. adj. Perteneciente o relativo a las acciones de las personas, desde el punto de vista de su obrar en relación con el bien o el mal y en función de su vida individual y, sobre todo, colectiva.
2. adj. Conforme con las normas que una persona tiene del bien y del mal. No me parece moral.
3. adj. Basado en el entendimiento o la conciencia, y no en los sentidos. Prueba, certidumbre moral.
4. adj. Que concierne al fuero interno o al respeto humano, y no al orden jurídico. Aunque el pago no era exigible, tenía obligación moral de hacerlo.
5. f. Doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican.
6. f. Conjunto de facultades del espíritu, por contraposición a físico.
7. f. Estado de ánimo, individual o colectivo. Tengo la moral por los suelos.
8. f. Ánimo para afrontar algo. Se necesita tener moral para aguantar tantas penalidades.
9. f. coloq. En actividades que implican confrontación o esfuerzo intenso, confianza en el éxito.

instintividad, animalidad

reponsabilidad moral


ETAPAS DEL DESARROLLO MORAL

Jean Piaget

Lawrence Kohlberg

Jean Piaget (1896 – 1980) fue un psicólogo especializado en el desarrollo tanto intelectual como moral de los niños. Su seguidor, Lawrence Kohlberg (1927 – 1987), continuó los trabajos de Piaget completando otra teoría sobre el desarrollo moral de las personas.

KOHLBERG


relación con la libertad y la persona

desarrollo de la inteligencia y la voluntad hacia l libertad y la reflexión ética (pasa de lo que a uno le parece bien y mal a cuestionárselo y preguntarse si eso que le parece bien es realmente bien y lo que le parece malo lo es realmente)

LOS VALORES

CARACTERÍSTICS Y TIPOS

LA ÉTICA

Ética
Del lat. ethĭcus, y este del gr. ἠθικός ēthikós; la forma f., del lat. tardío ethĭca, y este del gr. ἠθική ēthikḗ. [Estas formas griegas significaban carácter, manera e ser o actuar].
1. adj. Perteneciente o relativo a la ética.
2. adj. Recto, conforme a la moral.
3. m. desus. Persona que estudia o enseña moral.
4. f. Conjunto de normas morales que rigen la conducta de la persona en cualquier ámbito de la vida. Ética profesional, cívica, deportiva.
5. f. Parte de la filosofía que trata del bien y del fundamento de sus valores.

racionalidad, humanidad

LOS VALORES ÉTICOS

LAS NORMAS

Según el DLE, norma es:

1. f. Regla que se debe seguir o a que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades, etc.

2. f. Escuadra que usan quienes arreglan y ajustan los maderos, piedras, etc.

3. f. Der. Precepto jurídico.

4. f. Ling. Conjunto de criterios lingüísticos que regulan el uso considerado correcto.

5. f. Ling. Variante lingüística que se considera preferible por ser más culta.

NORMAS MORAES Y NORMAS ÉTICAS

Las normas morales son aquellas que, en base a los juicios individuales, subjetivos y pasionales de cada persona sobre lo que está bien y lo que está mal, uno se da a sí mismo para guiar su conducta en la sociedad en la que vive.

Las normas éticas son aquellas que, en base a un juicio universal, objetivo y racional sobre los conceptos de bien y mal, debe darse la humanidad para guiar la conducta social de los individuos.

No obstante, a lo largo de la historia del pensamiento occidental se ha discutido

EL ORIGEN DE LAS NORMAS

EL INTELECTUALISMO SOCRÁTICO

Sócrates (470 a. C. – 399 a. C.) fue un filósofo ateniense famoso porque protagoniza las obras escritas por su discípulo Platón.

Según Sócrates, lo que da origen a todas nuestras acciones es nuestro conocimiento del bien y del mal, de tal manera que, si sabemos que un acción es buena, la realizaremos, y si sabemos que es mala, no la haremos. Todo error en tales elecciones se debe a la ignorancia. Es decir, nadie a sabiendas elige hacer lo que es malo para él. Por lo tanto, para Sócrates, la virtud, esto es, la elección de acciones virtuosas o buenas, es un conocimiento, algo que se puede enseñar y aprender.

Por otro lado, Sócrates sostiene que la virtud trae siempre consigo la felicidad. Con esto quiere decir que uno puede tener salud, riqueza, belleza, etc., pero que si no tiene sabiduría o conocimiento para actuar debidamente con ellos, esos bienes se convierten en inútiles o, incluso, dañinos.

SÓCRATES. —¿Es que hay hombres que desean cosas malas, mientras que otros desean las buenas? ¿No te parece, querido mío, que todos desean lo que es bueno?
MENÓN. —De ninguna manera.
SÓCRATES. —¿Luego a tu juicio algunos desean lo que es malo?
MENÓN. —Sí.
SÓCRATES. —¿Quieres decir que miran entonces lo malo como bueno? O que, conociéndolo como malo, ¿no cesan de desearlo?
MENÓN. —A mi parecer lo uno y lo otro.
SÓCRATES. —Pero Menón, ¿crees que un hombre, conociendo el mal como mal, puede verse inclinado a desearlo?
MENÓN. —Sí.
SÓCRATES. —¿A qué llamas tú desear? ¿Es desear la adquisición de alguna cosa?
MENÓN. —Ciertamente; adquirirla.
SÓCRATES. —¿Pero este hombre se imagina que el mal es ventajoso para aquel que lo experimenta, o bien sabe que es dañoso a la persona en quien seencuentra?
MENÓN. —Unos imaginan que el mal es ventajoso; y otros saben que es dañoso.
SÓCRATES. —¿Pero crees que los que se imaginan que el mal es ventajoso, le conocen como mal?
MENÓN. —En ese concepto no lo creo.
SÓCRATES. —Por lo tanto, es evidente que no desean el mal, puesto que no lo conocen como mal; sino que desean lo que tienen por un bien, y que realmente es un mal. De suerte que los que ignoraban que una cosa es mala, y la creen buena, desean manifiestamente el bien. ¿No es así?
MENÓN. —Así parece.
SÓCRATES. —Pero los otros, que desean el mal, según tú dices, y que están persuadidos de que el mal daña a la persona en quien se encuentra, conocen sin duda que le será dañoso.
MENÓN. —Necesariamente.
SÓCRATES. —¿Y no crees que aquellos, a quienes daña, tienen derecho a quejarse, en razón de ese mismo daño que reciben?
MENÓN. —También.
SÓCRATES. —¿Y que en tanto que tienen motivo para quejarse, se los considera desgraciados?
MENÓN. —Así lo pienso.
SÓCRATES. —¿Pero hay alguno que quiera tener de qué quejarse y ser desgraciado?
MENÓN. —No lo creo, Sócrates.
SÓCRATES. —Entonces, si nadie quiere eso, es claro que nadie quiere el mal. En efecto, ser miserable ¿qué otra cosa es sino desear el mal y procurárselo?
MENÓN. —Parece que tienes razón, Sócrates; nadie quiere el mal.

Platón, Menón

EL CONVENCIONALISMO SOFÍSTICO

Los sofistas eran maestros profesionales de retórica y oratoria, procedentes de diversas ciudades-Estado griegas que, cuando llegan a Atenas, confrontan su visión moral a la de Sócrates.

Para los sofistas, el bien y el mal no son conceptos objetivos, universales y absolutos, sino que son subjetivos, particulares y relativos. Por lo tanto, los valores morales son diferentes para cada persona e incluso pueden cambiar a cada momento, dependiendo de las circunstancias tanto del entorno como de las circunstancias psicológicas de cada uno.

Por ejemplo, uno de ellos, Calicles, defiende que los valores y normas morales son construcciones convencionales, pactos o acuerdos a los que llegaron las personas débiles para intimidar a los fuertes y conseguir así que estos últimos no tomasen todo lo que podrían si solo usaran la fuerza. Por su parte, otro sofista, Trasímaco, argumentaba que la justicia es un concepto inventado por los gobernantes para legitimar su poder y evitar que su súbditos se rebelen contra ellos en busca de sus propios intereses.

LA MORAL PLATÓNICA

Para dar respuesta a los problemas derivados de la concepción convencionalista de los sofistas, Platón (427 a. C. – 347 a. C.), a diferencia de su maestro Sócrates, reconoce cierto conflicto moral en el alma entre la razón, que tiene el conocimiento de bien y del mal, y los caprichosos e inestables apetitos, que nos empujan a realizar determinadas acciones aún cuando racionalmente sabemos que son malas para nosotros.

LAS ÉTICAS DE FINES

EL EUDEMONISMO DE ARISTÓTELES

EL HEDONISMO DE EPICURO

EL UTILITARISMO DE MILL



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