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El Mundo No Existe Parte IV

Tags: mente
El Sutra del Corazón

(Prajnaparamita Hridaya Sutra en sánscrito)

Es una antiquísima escritura india que recoge enseñanzas del Buddha. Esta redactado en sánscrito y fue traida a China -junto a otros Sutras- por un monje llamado Xuan Zang, a mediados del siglo VII de nuestra era. El mismo completó la traducción de los documentos redactados en sánscrito o en pali, al idioma chino, lo que le llevó 20 años. Entre ellos se encontraba el Sutra del Corazón. Se suponía que el monje lo transcribió de los caracteres chinos que halló en una pared de una cueva en Lo-yang, China, pero actualmente se impone la conjetura de que encontró el texto del Prajnaparamita en una pared de piedra de un Monasterio de donde lo copió. En los períodos Nara y Heian monjes japoneses lo trajeron a su nación, donde se convirtió en el Sutra más influyente dentro del Budismo Zen. Aún hoy en día muchos japoneses continuan la costumbre de copiarlo a mano y es entonado frecuentemente en las ceremonias budistas.

El Vacio

La característica de este Sutra es la repetición de un término: sunyata, (vacío, vacuidad) , en sus primeras líneas y luego el uso de la negación antepuesto a diversos términos. Este método antiquísimo, se remonta hasta el sabio hindú Yajnavalkya, que enseñó la doctrina del neti,neti sobre la cual afirma Coomaraswamy: "El famoso "No, no" de los Upanishads, que forma la base del método de Shankara -así como del de Buda-, depende del reconocimiento de la verdad -expresada también por Dante, entre muchos otros- de que hay cosas que están más allá del alcance del pensamiento discursivo y que no pueden comprenderse a menos que se nieguen aspectos de ellas." Método conocido en el Occidente como el de la vía negativa, la teología negativa o el modo apofático, que se remonta a Dionisio Aeropagita.

Según el Buddha todas las cosas son vacio sin atributo alguno. "No-nacido, no-producido, no hecho, no- compuesto." Su idea esencial es que la vacuidad sólo puede ser calificada por lo que no-es: no hay sentimientos, motivaciones, conciencia o percepciones. No hay mente, ojo, oido, cuerpo, gusto, deseo, nada que adquirir, no hay sabiduría, camino, ignorancia ni muerte. Y éste sería el Nirvana (que significa el estallido como "la llama de un fuego" aclara el Sutra). A partir de él y de otras escrituras budistas se ha llegado a la conclusión de que todo es sunyata y que el mundo tal cual lo percibimos es una ilusión engañosa y no tiene "realidad propia". Rinzai decía: "Los poderes de un Buddha son los verdaderos y sólo un Buddha los posee: ver sin ser engañado por color y forma, oir sin ser engañado por sonidos, oler sin ser engañado por perfumes, gustar sin ser engañado por sabores, tocar sin ser engañado por contactos y pensar sin ser engañado por configuraciones mentales." Curiosamente el destacado erudito Edward Conze (citado por Octavio Paz) llegó a un hallazgo sorprendente. Realizó la indagación semantica de la raiz del término sunyata y encontró que en su raíz en sanscrito es svi que significa hinchar (to swell). Y Octavio Paz reflexiona: "plenitud del vacío".

La filosofía occidental a partir de los jonios se planteó la existencia de una realidad última y cual es la naturaleza de la misma. Estos filósofos aportaron cada uno su conclusiones y el fundamento de las mismas. Pero siempre sobre el supuesto, de que sea lo que sea lo real, es "algo". Y su búsqueda estuvo siempre orientada sobre esa premisa. Por lo tanto, la concepción budista de la vacuidad se hace para nosotros practicamente inpensable e incomprensible.

Y aquí se plantea una diferencia radical entre el Buddha y otras filosofías y religiones. El Buddha no afirma ni niega una esencia última de la realidad. En este sentido para el Buddha la realidad última no es un tema susceptible de ser abordado, simplemente enseñaba que cualesquiera sea ésta, "no es esto, ni aquello, ni alguno de los dos, ni ninguno de ambos". Y cuando se le urgía a que respondiese preguntas metafísicas mantenía el noble silencio...(3).Este no afirmar y no negar se encuentra presente particularmente en la escuela de la Perfecta Sabiduría, el Zen y en el Madhyamika de Nagarjuna. Las tres tienen en común que sostienen la no-dual, no- conceptual y no-existencial naturaleza de la realidad. Cualesquiera que sea la representación que nos hagamos de la realidad, de su naturaleza, origen y causa no será otra cosa que una creación de la mente humana y por ende será "maya" que no sólo es ilusión, sino también medida, es decir un conjunto de símbolos y convenciones que tienen por objeto atrapar lo inasible, pero que no son lo que Es y sucede. Ya que tanto el conocimiento como el mito o la creencia, generan imágenes de la realidad y por ende apego. Es decir, crean un centro de permanencia desde la cual la realidad es interpretada, moldeando la conciencia de todos los días, con ilusiones y percepciones erróneas.

¿Pero, que significa el Nirvana en tanto acceso a una liberación y en cuanto a la verdad de la naturaleza de las cosas incluidas el ego humano? Alan Watts con extraordinaria agudeza, reflexiona que si los textos búdicos plantean que "las cosas son falsas e imaginarias y carecen de una realidad propia" esto puede tener dos interpretaciones. O bien que el Universo físico no tiene existencia o bien que las cosas no son una unidad natural, sino descriptiva; algo que los sentidos y pensamiento "recortan" de la realidad física, cuando en verdad las cosas son relativas, es decir, no son algo en sí mismo, no tienen existencia propia, porque sólo pueden ser designadas en relación a otras. (5) Se trataría entonces, de una realidad fisica concreta relacional y no de existentes aislados. Y ésto sería la vacuidad. Como afirma Nancy Wilson Ross: "En estado de Iluminación el Buddha pudo vislumbrar el universo todo como un sistema de partes interrelacionadas, compuesto de varias formas de vida que pasan de una a otra en un flujo incesante de energías y apariencias."

También Tich Nath Hanh -en un texto de intensa poética- expone la misma idea: "Se pudo dar cuenta (Siddharta) que, por interacción, la existencia de un sólo fenómeno hacía posible la existencia de todos los otros. Una sola manifestación contenía todas las otras. Todas, de hecho, no eran más que una sola. La hoja (de pippala) y su cuerpo hacían uno, no poseían un si separado y no existían independientemente del resto del universo. Viendo la naturaleza interdependiente de todos los fenómenos, Siddharta realizó también la vacuidad - el hecho de que todas las cosas están desprovistas de un si aislado y separado de los otros-. Comprendió que la clave de la liberación se encontraba en estos dos principios de interdependencia y no-yo."(12) De allí que "Las cosas obtienen su ser y su naturaleza por dependencia mutua y en si mismas no son nada" afirmaba Nagarjuna el principal expositor del Budismo Madhyamika.

El Nirvana

Alan Watts concluye que en el primer caso el Nirvana sería un estado de conciencia vacuo, sin traza alguna, sin contenido. En cambio en la segunda interpretación sería una transformación de la conciencia diaria, en el sentido de una percepción del mundo en su plena relatividad, es decir una visión totalmente diferente del acontecer cotidiano. Según su criterio, ésta es la correcta interpretación de la naturaleza de la transformación llamada Nirvana Siguiendo a Watts, la irrealidad de la visión no-liberada no se encuentra en el mundo en concreto, sino en la mente condicionada por las instituciones sociales que lo deforma. Estas son, el lenguaje y la lógica y sus construcciones, las que falsean y modifican la percepción del mundo, según este estudioso. Pero es necesario dar un paso más, e incluir el pensamiento como el principal elemento deformador y generador de irrealidad, ilusoriedad y sufrimiento en el ser humano. En este sentido fue Jiddu Krishnamurti quien dió una comprensión profunda de la naturaleza y los efectos del mismo y sobre la vacuidad de la mente en particular.

Una nueva Perspectiva de la realidad

David Bohm - profundamente influidopor el pensamiento de Oriente - en su obra: "La totalidad y el orden implicado" muestra que en la historia de la física han existido diversos modos de observar de los que destaca dos. Uno es el que llama la concepción fragmentada de la realidad y otro la Holística. El primero lo ilustra con la teoría atomística que sostiene que el Universo tal como lo conocemos esta construido por una serie de ladrillos llamados átomos. La otra supone un nuevo modo de observación consecuencia de la Teoría de la Relatividad y de la Teoría cuántica. Esta nueva forma de observación, supone concebir el mundo como un todo continuo, en flujo, no fragmentado en "cosas" o "entidades separadas", en perpetuo movimiento y transformación. Propone llamar, a este modo de concebir y mirar: Totalidad No Dividida en Movimiento Fluyente. Y agrega que el flujo es, "en cierto sentido, previo a las "cosas" que vemos formarse y disolverse", en él mismo.

Y agrega que ese flujo universal, "no se puede definir explícitamente pero se puede puede conocer de forma implícita, al través de las formas y estructuras que pueden ser abstraidas de él" y "que mente y materia, no son sustancias separadas, sino mas bien aspectos diferentes de un movimiento único y continuo. Así "podremos contemplar todos los aspectos de la existencia como no separados unos de otros. En una palabra, lo que llamamos "cosas", "entidades separadas" a las que atribuimos una permanencia en el tiempo, no son más que recortes del Todo indiviso y fluyente, y que anclando en nuestra memoria nos producen la ilusión de una existencia propia separada, la que perpetuamos como aquellas fotos que guardamos en un cajón de nuestro escritorio. La memoria pues, es similar a un "prestidigitador" que nos hace ver una ilusión, incluso la de nuestro "yo o ego", de nuestra individualidad, y cosidad. Y esto, volviendo a Watts, significa no solamente que las cosas solo pueden ser designadas en relación a otras, sino que en realidad nos vemos con procesos y no con entidades. Lo cual lleva a la idea de flujo, del discurrir, de la impermanencia y del cambio presente en la concepción budista (anidya). Es decir el universo, el mundo, nosotros somos mas procesos que "cosas," que entidades. No somos ese ego, esa entidad, separada y desconectada de todo, ese átomo. Observador y observado, pensador y pensamiento, son un único proceso. Así como la ola es el océano, somos el Universo o como decían los antiguos hindues tu eres eso....

Lógica y Lenguaje

El tema del lenguaje y de la lógica, es pues, un tema importante en cuanto a sus profundas repercusiones en lo que se refiere, a la posibilidad de una transformación de la conciencia cotidiana de tal modo de percibir "las cosas exactamente como son" es decir como esidad=suchness=istigkeit=konomama, anidya y anatman, en suma, sunyata. Nuevamente aquí Bohm aporta la idea de que el lenguaje tiene una importancia decisiva en el pensamiento, que es el que ha creado una concepción fragmentaria y cosificadora de la realidad. Por ejemplo, en las lenguas modernas predomina la estructura sujeto-verbo-objeto. Esto supone un "sujeto" -agregaría un "ego"- que realizaría un acción que a través del espacio provocaria un cierto efecto en un objeto separado y entificable. Bohm considera que este modo implica una "función del pensamiento que divide las cosas en entidades separadas y que concibe estas entidades como fijas en su esencia y estáticas en su naturaleza". Este modo, lleva a la concepción científica predominante: que en última instancia la realidad física es "un conjunto de partículas básicas de naturaleza fija". Para intentar revertir esta tendencia a la fragmentación y cosificación de la realidad, Bohm propone un nuevo modo de lenguaje: el rheomodo (del griego rheo =fluir), en el que el verbo es el elemento preponderante.

Sobre el Sutra

Quizás podamos nuevamente aproximarnos al sentido del Sutra. Según lo que se desprende de él, todo es sunyata y esta vacuidad se define por lo que no-es. El modo de observar del Sutra es similar al que Watts y Bohm describen. El "no-nacido, no-producido, no hecho, no-compuesto." , se aproxima al Todo No Indiviso en Movimiento Fluyente. Pues este es anidya (impermanente) y no-dual, no-conceptual. Pero el Sutra va un paso más allá diciendo que es no existencial y por ende vacuidad. El Nirvana sería "el estallido" de la forma de percibir el mundo y a nosotros mismos como entidades separadas, cosas permanentes no relacionadas entre sí incluidos nosotros mismos. Porque esas cosas no tienen substancia, no tienen naturaleza propia, en cuanto son impermanecia y en cuanto sólo cobran existencia en interdepencia con todas las otras. Es como si el cerebro humano en su condicionamiento, en su encuadramiento por obra de la educación, de las instituciones del lenguaje y la lógica, de la tradición y del pensamiento, generara una ilusión, un malentendido algo humorístico. Al "estallar" este modo de observación se produce una transformación no sólo de la conciencia como conciencia de todos los días sino de nuestro modo de ser y estar en el mundo.

Pues el ego tambien es sunyata y no sería nada más que un montón de recuerdos, un conjunto de fotos fijas, abstraidas y conservadas como una forma de aislarse de lo que es, para crearse la ilusión de permanencia, continuidad e inmortalidad, una creación ilusoria de la mente y los sentidos. Curiosamente este procedimiento no hace más que aumentar el sufrimiento, la frustración (duhka), debido a trishna (la sed de permanencia a los efectos de esta exposición), cuya causa es avidya o ignorancia...

Y el "estallido" que es el Nirvana, es la disolución o estallido del ego. Ya no existe más esa "cosa o entidad" separada del continuo, pues esa "cosa" nunca tuvo ni tendra esencia, ni naturaleza propia. Vacuidad, sin el es... El Nirvana sería pues liberarnos no sólo de un modo de observación sino de la creencia en cualquier concepción como fundamento de la realidad, pues ella se transforma en una nueva "cosificación" que se incrusta en la mente como si fuera la realidad. La meditación budista es pues un perpetuo dejar atrás, un desprendimiento, para acceder a la percepción de la vacuidad, es decir de la no-sustancialidad de la realidad tal cual nos la representamos.

La Mente vacía

Es posible una mente vacía? Que significa tal estado si es que es posible que sobrevenga? Para Alan Watts el Nirvana entendido de este modo, sería un estado de conciencia vacuo, sin traza alguna, sin contenido, sólo posible en el caso de que el Universo físico -según su criterio- no tenga existencia. Al descartar Watts esta interpretación, una mente que sea vacuidad sería también descartada como posible. Pero Jiddu Krishnamurti es de la idea contraría. Una y otra vez trae la existencia de una mente vacía como una realidad posible y accesible. Es más, sostiene que la mente vacía es el estado original y natural de la misma. ¿Que es la mente para Krishnamurti? Es la totalidad de nuestra conciencia, de todo el proceso de nuestro pensar, incluye nuestros deseos, motivaciones, codicia, envidia, miedo, ambiciones., etc. A lo que se agrega su condicionamiento por la tradición familiar, colectiva y milenaria de la humanidad y el conjunto de creencias que permanecen en ella sin cambio alguno.(11)

Para conocerla es preciso observarla en su funcionamiento y sus contenidos, mediante la atención alerta. Y en el mero proceso del observar alerta se la comprende, se la conoce y se vacía. Entonces, según Krishnamurti, ocurre algo extraordinario: la mente puede conocer lo incomensurable, aquello que está mas allá de la medida. La mente se aquieta, se libera de todo el proceso del pensamiento y se transforma en una mente vacía, que es una mente desprendida de todo apego, liberada del condicionamiento, y por ende receptiva a lo que está más allá de sí misma. Y ésta es la mente purificada, vacua, sin traza alguna... .Sólo esta mente puede conocer, sólo ella es, la verdadera mente religiosa...

El Recurso del Método

Krishnamurti no sólo expone, dialoga, y siguiendo una larga estirpe de Maestros utiliza el método de la negatividad que se remonta al Vedanta Hindú y que el Budismo principalmente a través de Nagarjuna utiliza para la enseñanza. Al respecto de este método Coomaraswamy dice: "La técnica de educación es, por lo tanto, siempre formalmente destructiva e iconoclasta; no se trata de la transmisión de información sino del desarrollo de un Conocimiento latente" Método de demolición, de destrucción de todo sistema de ideas, creencias, suposiciones que la mente ha acumulado durante milenios en la memoria psicológica y que es confundido con la verdadera realidad. Y al demoler todos los contenidos de la mente, la vacía y esa experiencia es una experiencia de liberación. Es también Nirvana. Pero también si se intenta tornar permanente el estado de vacuidad, se puede volver a producir la ilusión del apego -y de permanencia- de la cual se ha despertado. Por ende el método es una tarea sin fin. Continua y continuada. Siempre queda un resto inasible. Parafraseando a Nagarjuna: "No intenteis aferraros al vacío. Pues está el vacío del vacío. ¿Alguien me puede decir que es?"

La mente del Buddha

Si bien Alan Watts descarta la idea de una mente vacía, entendida ésta como un estado de ausencia de ideas, sin traza de pensamientos, sin contenido, muestra sin embargo, como la vacuidad es sinónimo de transitoriedad y de fluencia. Porque somos una corriente de pensamientos, ideas y sensaciones y como no es posible eliminar el pensamiento ni la sensación ni la emoción, la idea de una mente que lo haya logrado es, según él, un sinsentido. La mente vacía, es como un espejo, que todo lo refleja y nada conserva, concluye, interpretando los textos budistas. Y es una continua fluencia, transitoria y fugaz. Porque la ilusión del apego es aferrarse a una idea, una creencia, un pensamiento, incluso a la vacuidad. Cuando se experimenta y comprende que somos esa corriente y que no hay un hacedor o pensador mas allá de ella misma, hay Nirvana. De lo que se infiere que el satori no es un estado, sino una fluencia ininterrumpida como la del agua. Y por ende inasible. Pues si al Nirvana, se lo considera un estado, una adquisición, entonces hay ilusión de apego, de permanencia y nuevamente hay ilusión de la existencia del "ego", como un centro estable y real.

Y ésta es la mente de un Buddha, una mente en continuo flujo, que no se detiene en pensamiento, sensación, sentimiento, o creencia alguna. Una mente que no retiene ni acumula nada. Una mente espejo, que sólo refleja por un instante lo que la cruza, y se mantiene inmodificada. Una mente que es sólo forma, lo que significa vacío, que puede contenerlo todo y que lo contiene todo, sin separarse de él. Una mente que es el Universo y fluye siendo Universo. Una mente que ha vuelto a su origen, liberada de la acumulación de la memoria psicológica y de toda creencia alguna. Pues es una mente que a nada se apega porque comprende que no hay nada a que apegarse, ya que el aferrarse es una ilusión. Una mente que no conoce los nombres ni los adjetivos, sino sólo los verbos, es decir procesos, por ende impermanencia, procesos y fluencia. Como diría un maestro zen, la mente vacía es como una pelota en un arroyo, siempre va con la corriente. Mente que continuamente muere para el ayer y para el mañana. Muerte simbólica del tiempo, la memoria, la palabra y pensamiento. Sólo esa mente puede recibir lo que está más allá del condicionamiento del que se libera. Sólo esa mente puede albergar la realidad.

Llamativamente la física contemporánea afirma que el espacio en su última y originaria realidad,-vacío cuántico-, está compuesto de partículas y antipartículas que fugazmente aparecen y desaparecen. Cuanto más ahondamos en la investigación del mundo sub-atómico, más nos aproximamos al espacio en sí despojado de todo contenido. De allí que el espacio es la forma, la forma el vacío, el vacío el espacio en sí y éste, la mente originaria: vacuidad, que es el silencio último cuando cesa el pensamiento. Una vez que la mente se ha liberado del ego, se convierte en vacuidad susceptible de contenerlo todo. La mente iluminada. Mente que es continente y espejo del Universo. Más allá de la palabra. Como lo ilustra el mondo en que el discípulo pregunta a su maestro: ¿Maestro, las voces de los torrentes son las de una sola voz, los leones de las colinas son el cuerpo puro del Buddha? Es así, respondió el maestro, pero es una pena decirlo...



TEXTO DEL SUTRA DEL CORAZON

Así me fue contado. En una ocasión, el Bienaventurado se encontraba en Rajagriha, en la montaña del Pico del Buitre, junto a una gran asamblea de monjes y una gran asamblea de bodhisatvas. En aquel momento, el Bienaventurado entró en samadhi, una expresión del dharma conocida como ‘’profunda luminosidad’’, y al mismo tiempo en que el noble Avalokiteshvara, el bodhisatva mahasatva, practicando la prajnaparamita profunda, comprendió lo siguiente: él vio que los cinco skandhas son de naturaleza vacia. Entonces, por el poder de Buda, el venerable Shariputra preguntó al noble Avalokiteshvara, el bodhisatva mahasatva, “Como debe proceder un hijo o hija de una familia noble, que desee practicar la prajnaparamita profunda? Así, cuestionado, el noble Avalokiteshvara, el bodhisatva mahasatva, respondió al venerable Shariputra, “ Shariputra, todo hijo o hija de una familia noble que desee practicar la prajnaparamita profunda debe proceder de esta manera: Percibiendo los cinco skandhas, como teniendo una naturaleza de vacuidad. La forma es vacuidad; la vacuidad es también la forma. La vacuidad no es nada más que la forma; la forma no es nada más que vacuidad. Del mismo modo, la emoción, la percepción, la manifestación y la conciencia son vacuidad. Así, Shariputra, todos los dharmas son vacuidad. No hay características. No hay nacimiento ni cesación. No hay pureza e impureza. No hay disminución ni aumento. De este modo, Shariputra, en la vacuidad no hay forma, no hay emoción, no hay percepción, no hay manifestación, no hay conciencia, no hay vista, no hay oído, no hay olfato, no hay sabor, no hay cuerpo, no hay mente, no hay apariencia, no hay sonido, no hay olor, no hay gusto, no hay tacto, no hay dharmas, no hay dhatu de la visión y as en adelante hasta llegar a: no hay dhatu de la mente, no hay dhatu de dramas, no hay dhatu de la concienciade la mente; no hay ignorancia, no hay extinción de la ignorancia, y así en adelante hasta llegar a: no hay vejez y muerte, no hay fin para la vejez y al muerte, no hay sufrimiento, no hay origen para el sufrimiento, no hay cesación del sufrimiento, no hay camino, no hay sabiduría no hay realización, y no hay no realización. De esta manera, Shariputra, ya que los bodhisatvas no poseen ninguna realización, ellos se sustentan por medio prajnaparamita. Como no hay oscurecimientos de la mente, no hay miedo. Ellos trascienden a falsedad y alcanzan el nirvana total. Todos los Budas de los tres tiempos, a través del prajnaparamita, despiertan completamente para la iluminación insuperable, verdadera y completa. Así, el gran mantra de prajnaparamita, el mantra de la gran realización, el mantra insuperable, el mantra inigualable, el mantra que calma todo el sufrimiento, debe ser conocido como la verdad, pues en eso no hay engaño. El mantra de prajnaparamita es dicho así: OM GATE GATE PARAGATE PARASAMGATE BODHI SVAHA
Así, Shariputra, el bodhisatva mahasatva debe practicar la prajnaparamita profunda. Entonces, el Bienaventurado salió de aquel samadhi y oró al noble Avalokiteshvara, el bodisatva mahasatva, diciendo:” Bueno, bueno, el hijo de noble familia; así es. La prajnaparamita profunda debe ser practicada exactamente como usted enseñó y todos los tathagatas alabaron.
Cuando el Bienaventurado pronunció estas palabras, el venerable Shariputra, el noble Avalokiteshvara, el bodhisatva mahasatva, y toda la asamblea y el mundo con sus dioses humanos, asuras y gandharvas exultaron y alabaron las palabras del Bienaventurado.
Lotsawa Bhikshu Rinchen De, tradujo este texto para el tibetano con el pandita indiano Vimalamitra. Él fue publicado por los grandes editores-lotsawas Gelong Namka entre otros. El texto tibetano fue copiado del fresco en Gegye Chemaling, en el glorioso Samye vihara. Él fue traducido al inglés por el grupo de traducción Nalanda, con consultas a varias ediciones en sanscrito.


Otras Estrofas

Aquí, ¡Oh! Sariputta, la forma es vacío
y el vacío mismo es forma;
el vacío no se diferencia de la forma,
la forma no se diferencia del vacío;
todo lo que es forma, es vacío;
todo lo que es vacío, es forma;
lo mismo es aplicable a los sentimientos,
a las percepciones, a los impulsos y a la consciencia.
Aquí, ¡Oh! Sariputta,
todos los dharmas se caracterizan por el vacío;
ni son producidos, ni detenidos,
ni están mancillados, ni son inmaculados,
ni son deficientes, ni completos.
Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta,
en el vacío no hay forma,
ni sensación, ni percepción,
ni impulso, ni consciencia;
ni ojo, ni oído, ni nariz, ni lengua, ni cuerpo, ni mente;
ni formas, ni sonidos, ni olores, ni sabores, ni cosas tangibles, ni objetos de la mente,
ni elementos del órgano visual,
y así sucesivamente
hasta que llegamos
a la ausencia de todo elemento de consciencia mental.
No hay ignorancia, ni extinción de la ignorancia,
y así sucesivamente,
hasta que llegamos a la no existencia de decadencia ni muerte,
ni extinción de la decadencia ni de la muerte.
No hay sufrimiento, ni origen, ni cesación, ni camino;
no hay cognición, ni logro, ni no-logro.
Por lo tanto, ¡Oh! Sariputta,
el Bodhisattva,
a causa de su estado de no persecución de logros,
y habiéndose confiado a la perfección de la sabiduría,
vive sin pensamientos que lo envuelvan.
Al no estar envuelto en pensamientos,
nada le hace temblar,
y superando toda preocupación,
alcanza al fin el Nirvana.
Todos los que aparecen como Budas
en los tres períodos del tiempo,
despiertan por completo a la excelsa,
verdadera y perfecta Iluminación
porque se han confiado a la perfección de la Sabiduría.
Por lo tanto, uno debería reconocer al prajnaparamita como el gran sortilegio,
la quintaesencia de la gran Sabiduría,
el sortilegio supremo, el sortilegio inigualable
que alivia todo sufrimiento, en verdad—
porque ¿qué podría ir mal?
Este sortilegio procede del prajnaparamita
y dice así:
Se fue, se fue, se fue más allá;
se fue, trascendiéndolo por completo.


Saludos

Lordbryce


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