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Dharma Vahini ( Torrente de Virtud )

Tags: virtud
Libros escritos por Sai Baba

{SB 72} Dharma Vahini ( Torrente de Virtud )

1. Que es Dharma ?







QUE ES DHARMA? : El ser humano debe llevar una vida correcta y dedicarse empeñosamente a practicar siempre todas las virtudes humanas, para que pueda vivir en Paz y para que el mundo pueda también gozar de Paz. Los hombres no pueden obtener Paz verdadera, ni pueden lograr la gracia de Dios por ningún otro medio que no sea viviendo una vida virtuosa. La moralidad y la virtud (Dharma), son los fundamentos para el bienestar de la humanidad; ellos constituyen la Verdad que se mantiene incólume a través de todos los tiempos. Cuando la Rectitud y la virtud no logran transmutar la vida humana, el mundo se ve afligido por la agonía y el temor atormentado por turbulentas alteraciones. Cuando el resplandor luminoso de la virtud deja de alumbrar las relaciones entre los seres humanos, la sociedad entera se ve envuelta en la noche del dolor.



Dios es la encarnación del Dharma: Su gracia se logra practicando una vida virtuosa. El Hacedor está siempre alimentando la virtud y la moralidad en el mundo. El está permanentemente estableciendo la virtud; puesto que El, de hecho, es Virtud. Las sagradas escrituras proclaman a grandes voces la gloria de la virtud. Las escrituras de las diferentes religiones se han expresado detalladamente respecto de las virtudes humanas, en el lenguaje que es familiar a sus respectivos adeptos. Es el deber primordial de todo ser humano, en cualquier lugar y en toda época, rendir homenaje al dulce Señor del Dharma, la Personificación de la Rectitud.



La corriente de actividad dhármica, virtuosa y moral, jamás debe secarse; cuando sus frescas aguas cesan de fluir sobreviene el desastre en forma irremediable. La humanidad ha alcanzado su presente condición tan sólo porque la virtud, como un río subterráneo, fluye sin ser vista bajo la superficie, alimentando las raíces y los manantiales. No solamente la humanidad, sino hasta bestias y aves tienen que atenerse a la virtud para poder ser felices y sobrevivir con alegría.



Por todas estas razones, es imperativo que las aguas de la virtud se mantengan circulando, fluyendo en forma perpetua y abundante para que el mundo pueda gozar de felicidad. Actualmente, el desastre danza alocadamente sobre el escenario del mundo, porque la Rectitud se ha descuidado y ya no se cree en los preceptos fundamentales de la vida virtuosa. Por lo tanto el hombre debe comprender claramente la esencia de la virtud.



ŸQué se entiende por Dharma (virtud, moralidad, rectitud)? ¿Qué es la esencia del Dharma? ¿Puede el hombre común llevar una vida dichosa y segura si se atiene a los dictados del Dharma? Estas dudas confunden la mente de los humanos en el curso de sus vidas. Es indispensable y muy urgente resolverlas.



En cuanto se habla de virtud, moralidad y deber el hombre ordinario lo toma en algunos de los siguientes sentidos: dar limosna, dar alojamiento a los peregrinos, alimentar a los pobres, adherirse a las normas tradicionales de una profesión, poseer un carácter que respeta las leyes, discernir entre el bien y el mal, seguir los dictados de la propia naturaleza y los caprichos de la mente, la fruición de deseos, y así sucesivamente.



Por supuesto que hace ya mucho tiempo que el rostro puro de la virtud fue mancillado de tal modo que se ha hecho irreconocible. Las hermosas praderas y arboledas se ven invadidas por la maleza y el descuido y luego se vuelven campo inhóspito y jungla salvaje. Los frondosos árboles son cortados por obra de personas codiciosas y el paisaje cambia de aspecto hasta volverse irreconocible. Con el pasar del tiempo la gente se acostumbra al nuevo estado de cosas y ya no notan la transformación y la decadencia. Esto es precisamente lo que ha sucedido en el caso de la virtud.



Todo ser humano tiene que familiarizarse con los rasgos principales de la virtud, tal como lo explican los Vedas, las escrituras más antiguas de la humanidad, cuyo ancestro desciende directamente de la palabra del Supremo Hacedor. Estas y otras escrituras sagradas, mal interpretadas por inteligencias incompetentes, abrumadas por las emociones desenfrenadas y un razonamiento impuro, han sido groseramente diluidas y su gloria se ha desfigurado atrozmente. Así como las gotas de lluvia caen del cielo claro y azul, contaminándose y cambiando de color al contacto con la tierra, de la misma manera, el mensaje inmaculado de los antiguos visionarios, el ejemplo de sus esplendorosas obras, tanto como el ejemplo de sus acciones inmaculadas, se han convertido en una caricatura deforme de su original grandeza, debido a la tergiversación de seudo eruditos e intérpretes incultos.



Muchos libros para niños contienen ilustraciones que ayudan a explicar el texto, pero los lectores juveniles dedican el tiempo a mirar las estampas, olvidando lo que éstas tratan de aclarar. Similarmente los irreflexivos y los ignorantes comprenden mal los rituales destinados a ilustrar las grandes verdades, y los llegan a tornar corno si tuviesen validez independiente de éstas. Llegan a ignorar por completo las mismas verdades que los rituales tratan de poner en evidencia Los viajeros que recorren una carretera descansan por un rato en los refugios colocados a la vera del camino, pero durante su estadía, muchas veces descuidan y dañan la misma estructura que les diera abrigo. De igual manera los torpes y los perversos alteran la faz misma de la moralidad védica y engañan al mundo, haciéndole creer que la versión tergiversada que propagan es la enseñanza de los Vedas (el Conocimiento Superior).



Cuando tal manipulación de la virtud tiene lugar, cuando su rostro es desfigurado en manos de los enemigos (le Dios, el Hacedor responde al llamado de los buenos y piadosos, y salva al mundo de la ruina mediante el restablecimiento de la Rectitud y de la Verdad en los campos de la moralidad y de las diversas actividades humanas o, dicho de otro modo, reafirma la virtud en el campo ideológico y práctico a la vez.



En cuanto al presente, ¿quién puede curar la ceguera actual? El hombre tiene que exterminar la bestia de seis cabezas que causa su perdición, incitándolo con lujuria, ira, codicia, ignorancia, soberbia y odio. Solamente así, la virtud puede ser reconstruida.



En los Vedas se hacía referencia al Señor corno la "Personificación de la Virtud"; mientras que Buda lo llamó "Suprema Sabiduría", Durante aquellos días en que Buda vivió, nadie se atrevía a pronunciar la palabra "Veda'; corno sucedió en los tiempos del demonio llamado Somaka, en que se perseguía sin misericordia a los que practicaban o enseñaban los Vedas, razón por la cual nadie se atrevía a nombrarlos; aunque como sobrevenía el temor de morir, ese comportamiento podía ser excusado. Pese al inminente peligro, Buda rebosaba reverencia por los Vedas, estaba siempre lleno de Dios. ¡Muchos dicen que Buda era ateo! Pero si Buda era ateo, ¿quién merece entonces ser designado creyente? La vida entera de Buda es un relato ininterrumpido de virtud suprema.



Otro gran maestro de filosofía y moral, Sankara (el principal exponente del concepto de la filosofía no dualista) es criticado por algunos que dicen que Sankara se oponía al sendero de la actividad virtuosa. Pero Sankara negaba solamente la eficacia de la actividad virtuosa, cuando ésta se efectuaba exclusivamente con el fin de satisfacer un deseo. Sankara fue, sin lugar a duda, un Gran Maestro que enfatizó la importancia de la actividad virtuosa, y que recalcó la importancia del esfuerzo motivado por la comprensión de la Verdad básica.



El modo que empleó Sankara para practicar la virtud e insistir en el cumplimiento de las obligaciones impuestas por las diversas actividades humanas, teniendo presente la Verdad esencial de la vida y la fe de Buda en la esencia de los Vedas, solamente puede ser apreciado por aquellas personas que han adquirido una visión superior. Los que no poseen esa visión, se confunden en una maraña de interpretaciones. Es que para escalar cierta altura se necesita una escalera de altura similar.



Aquel que domine su egoísmo, sus deseos egocéntricos, el que destruya sus sentimientos e impulsos bestiales y deseche la tendencia natural de considerar el cuerpo como su "yo", como su "Ser", está ciertamente en el sendero de la virtud. Tal persona sabe que la meta de toda moralidad es la unión, o el fundirse de la ola con el mar, la fusión o absorción del "yo" individual en el "Yo" Universal, la inmersión del ser en el Ser Superior.



En todas las actividades mundanas deben cuidar de no herir los cánones del decoro y de la bondad; no deben contradecir a los impulsos de la Voz Interior y deben estar preparados en todo momento a respetar los dictados apropiados de la conciencia; deben cuidar sus pasos para no obstruir el camino de los demás; siempre -deben estar alertas para descubrir la Verdad oculta detrás de toda esta variedad resplandeciente. Esta es la suma total de los deberes humanos, éstas son las virtudes humanas por excelencia. Este es vuestro Dharma (la Acción Correcta). El fuego abrasador de la sabiduría, que los convence al fin de que "todo esto es Dios", convertirá en ceniza todo rastro de vuestro egoísmo y apegos mundanos. Ustedes deben llegar a embeberse con el néctar de la Unión con Dios; ésta es la última meta de la virtud y de toda actividad humana inspirada por esa virtud.



"Sacrifiquen la ignorancia y el egoísmo en el altar de la sabiduría e instalen la virtud en su lugar"; éste es el Mensaje de los Vedas. Cada acto desinteresado aislado que prepara el terreno para la fusión del Alma individual con el Alma Universal, que expande la visión, permitiendo la percepción de la presencia de la Conciencia Absoluta inmanente en todo lugar, constituye un acto imbuido de virtud. Cada uno de tales actos es un diminuto riachuelo que va a sumarse al río de la santidad, que corre hacia el océano del Conocimiento Absoluto. Todos vuestros actos y actividades son rituales en la adoración del Alma Suprema que llena el Universo. Cualquier cosa que se haga con una actitud de dedicación y entrega es un componente de la virtud que conduce a la Realización. La estrategia del modo de vida en Bharat (la India, tierra que tiene apego al Señor), está orientada hacia la santificación de cada movimiento y cada palabra, pensamiento y acción, convirtiéndolos a todos ellos en un paso más hacia esa Realización.



Ustedes deben comprender las acciones virtuosas de antaño buscando captar su sentido simbólico. El campo espiritual contiene muchos términos técnicos, que tienen su propia y especial connotación. Estos deben ser claramente comprendidos, para que ustedes puedan captar correctamente las enseñanzas de las Escrituras.



Tomemos un ejemplo. En tiempos antiguos la gente solía celebrar ofrendas, y en ellas se sacrificaban animales. Pero el animal es solamente un símbolo. No era la bestia la que había que despedazar. ¡El animal lleva de por sí una vida de sacrificio, y no tiene necesidad alguna de que el hombre tenga que finiquitar su vida en un altar de sacrificios! El animal que debe ser inmolado y ofrendado es diferente.



En el vocabulario espiritual, animal significa "conciencia corporal", la "conciencia del ego"; y esto es lo que debe ser sacrificado. El Señor es conocido como el Guardián del ganado o el Pastor que vela por todas las Almas individuales, El que tiene el control sobre la naturaleza animal del hombre. El cuidar a las vacas es el juego simbólico de Krishna (así como vemos a Cristo cuidando a las ovejas como buen Pastor), que indica Su Misión de velar por los individuos.



Las Escrituras poseen profundos significados internos. El propósito del Dharma (virtud, moralidad, rectitud) es lograr que el individuo cese en sus apegos a la naturaleza exterior, y a la ilusión que ello produce, y que llegue a darse cuenta de su Realidad, o dicho de otra manera, que deje de considerar real lo que ahora considera como tal (lo tangible, el mundo objetivo), para que pueda percibir la revelación de su verdadera identidad.



Estos significados deben ser captados tanto por los jóvenes como por los ancianos. Tómese como ejemplo el templo de Shiva (Shiva es la tercera persona de la Trinidad Hindú; su función, como la del Espíritu Santo, es iluminar, conferir sabiduría, destruir la ilusión del mundo, transmutar lo humano en divino). Justo enfrente del Ídolo de Shiva tenemos la imagen de Nandi, el Toro. Se dice que el Toro Sagrado es el vehículo que utiliza Shiva para desplazarse, y es por esa razón que Nandi está en el templo de Shiva. Pero, a decir verdad, el toro o vacuno representa al individuo, al hombre, a la "divinidad encarnada"; mientras que el "Lingam", el símbolo ovoidal de Shiva, que no llene comienzo ni fin, representa el Eterno Principio Divino. "Nadie debe pasar entre el Toro y el Símbolo de Shiva, entre el individuo y su Divinidad", es lo que se dice, pues deben fundirse en uno. Shiva debe visualizarse o contemplarse entre los dos cuernos de Nandi (el Toro), dicen.



La gente, cuando se le pregunta el porqué de este precepto, contesta: "Bueno, es más sagrado que otras formas de contemplar el "Lingam". Pero el verdadero significado profundo es éste: "Debes ver la Divinidad en el individuo El toro y su Pastor son uno. Al final, en la fusión se convierte en "Divino Pastor". Todas estas explicaciones se refieren a la misma entidad. Cuando el individuo se halla preso de sus deseos egocéntricos se designa como "Nandi" o el Toro. Cuando se libera, se convierte en Dios o en el Divino Pastor, el que guía a los demás. ("Yo y mi Padre somos UNO", dijo Cristo. N, del T.) Cuando el individuo finalmente se convierte en Divino Pastor, en Divinidad encarnada, se lo adora y con justa razón. Cuando el animal del egoísmo es ofrendado al Divino Pastor, al Señor de las Almas, y cuando el individuo desecha su identidad separada, es cuando se efectúa el verdadero sacrificio. Este significado ha caído ahora en el olvido.



Hasta tal punto han cambiado hoy en día estos actos simbólicos que se han vuelto irreconocibles. las prácticas de la actualidad y los principios de ayer se han distanciado enormemente. Hasta el más insignificante detalle de la vida ordinaria debe estar inspirado en los elevados ideales de la bienaventuranza espiritual. En esta forma hasta la gente más simple puede ser guiada gradualmente hacia la meta. Cuando uno no discierne el proceso y propósito de cada acción, pero sigue repitiéndola ciegamente, ello se convierte en una versión ridícula y fosilizada. Por eso Prahlada dijo: "Como es difícil destruir el egoísmo, el hombre halla más fácil destruir a un pobre e inocente animal como sustituto. Sacrificar animales es señal de ignorancia y abulia; contentarse con ese sacrificio es dejarse llevar por la esclavitud de los sentidos. El sacrificio puro consiste en ofrendar el animal del egoísmo; ésa es la ofrenda de pureza, ése es el camino divino hacia la Liberación". Prahlada era hijo de un rey malvado, que embriagado de su poder y riqueza negó la existencia de Dios. El rey quiso obligar a su hijo a negar a Dios públicamente, pero como Prahlada rehusó, lo hizo someterse a toda clase de torturas. Prahlada, que tenia seis años a la sazón, vivía imbuido de Dios y ni siquiera sintió las torturas, pues seguía cantando el nombre de Vishnu, su deidad favorita. Cuando finalmente su padre le preguntó con sorna en público, dónde estaba Dios, insistiendo que se lo mostrase, Prahlada le contestó que Dios estaba en todo lugar, hasta en una columna. Dicho esto, golpeó la columna con su puño y de ella surgió, rugiendo ferozmente, la encarnación de Vishnu, medio hombre y medio león y despedazó al cruel monarca. Prahlada reinó virtuosamente por muchos años, después de la muerte de su padre ateo.



�Así se ha convertido en la actualidad la meta elevada y sagrada de antaño en objeto de la necedad! Gradualmente cada uno de los rituales antiguos, repletos de profundo significado, se han visto invadidos por la maleza de la ignorancia y se han tergiversado más allá de toda posibilidad de reconocimiento. Han brotado ramas confusas en todas direcciones. Ahora no es posible desarraigar el árbol y plantar uno nuevo. Por lo tanto hay que podarlo y enderezarlo para que vuelva a crecer recio y sano. La meta más elevada debe ser recordada en todo momento y hay que evitar rebajarla a niveles inferiores como lo material y la superstición.


2. La libertad y la virtud








La virtud no puede ser restringida a ninguna sociedad o nación en particular, pues está estrechamente vinculada con el destino de todo el mundo viviente. Es una llama de luz que jamás puede ser extinguida. No tiene igual en cuanto a su acción benéfica. Krishna le enseñó el Bhagavad Gita a Arjuna. (Arjuna fue el legendario arquero del gran poema épico de la India, el Mahabharata. Durante la batalla decisiva, poco antes de comenzar la lucha, Krishna, la Encarnación de la época, le enseñó a Arjuna el camino de la acción desinteresada. Le encomendó actuar por deber de estado y no por los frutos que la acción pudiera producir. Le describió la eficacia de la acción sin egoísmo como camino de la verdadera renunciación.) Pero, la verdad es que su intención fue cantar su inmortal enseñanza para beneficio de la humanidad entera. Arjuna fue un simple pretexto. Esa misma canción divina es el instrumento que corrige a toda la humanidad hoy en día. Ella no se dirige a clase social alguna, religión o nación en particular. Es el aliento de los seres humanos en el mundo.



La virtud se expresa en una variedad de formas, que son conocidas a veces, para las personas que la codificaron; a veces para el grupo que se ajustó a ella; y a veces para la etapa de la vida para la cual es apropiada, como por ejemplo cuando el hombre cumple el rol de jefe de familia, etc. Sin embargo, todas ellas son detalles prácticos subsidiarios, que no constituyen la Norma Fundamental de la que yo estoy hablándoles. Yo les estoy hablando de la Virtud Divina;



Las virtudes u obligaciones de la vida práctica se refieren a obligaciones de índole material, a cosas temporales, problemas y necesidades físicos, la relación pasajera del ser humano con el inundo objetivo. El instrumento mismo de esas reglas de conducta, el cuerpo humano, es impermanente, Entonces, ¿cómo pueden ser eternas esas virtudes? ¿Puede su carácter intrínseco llamarse verdadero? Lo Eterno no puede ser expresado por lo transitorio, lo evanescente. La Verdad (imperecedera) no puede expresarse como falsedad (cambiante, pasajera). La Luz no puede emanar de la oscuridad. Lo Eterno sólo puede surgir de lo Eterno; la Verdad sólo puede emanar de la Verdad. Por lo tanto los códigos objetivos de moralidad, que se refieren a actividades mundanas y a la vida cotidiana, aunque tengan importancia en sus esferas particulares, deben ser ejecutados con el pleno conocimiento y conciencia de la Virtud Espiritual Básica e Interior. Solamente entonces los impulsos internos y externos pueden cooperar, y dar como fruto la bienaventuranza de un progreso armonioso.



Si en las actividades diarias ustedes ponen en práctica los verdaderos valores de la Virtud Eterna, si las acciones están cargadas de Amor Divino, entonces se verá también cumplido el deber hacia la Realidad interna, la Virtud Divina. Debemos edificar nuestras vidas sobre las bases del Morador Eterno, el Alma que es la causa original. Entonces nuestro progreso estará asegurado.



"Convertir a Dios en piedra"; ¡ésta es la tarea que se está llevando a cabo en la actualidad) ¡Cómo podría este esfuerzo conducir a la Verdad, cuando la tarea auténtica es ver a Dios en la roca! Primero hay que meditar en la Forma de la Divinidad hasta que esa Forma se haya impreso en la conciencia. Luego esa Forma debe concebirse dentro de la piedra y la piedra debe ser olvidada en el proceso, transformándola finalmente en Dios. Similarmente debernos estampar en la conciencia la Virtud básica; el hecho fundamental, que el Alma es la única Verdadera Entidad que existe. Entonces, llenos de esa fe y esa Visión, ustedes deben tratar con el mundo tangible de objetos multiformes, sus atractivos y sus trampas. El Ideal sólo puede ser realizado en esa forma. Si esto se hace, no hay peligro de diluir el Sentido Auténtico, o hacer que la Virtud Espiritual o Divino pierda su brillo en el proceso.



ŸQué sucede cuando se adora una piedra como si fuese Dios? El Ente Ilimitado, El Omnipresente, El que es Inmanente en todo, La Entidad Absoluta se visualiza en lo Particular, en lo Concreto. De la misma manera la Virtud que es universal, equitativa y libre, puede ser identificada en cada acción concreta. No os dejéis perder por ideas que niegan esta posibilidad. ¿No llevan acaso a cabo muchas cosas difíciles que no hacen sino aumentar vuestra ansiedad y el temor? Si el ser humano es prudente y sensato, ¿no puede emprender algo mucho más valioso, que le conferirá paz mental, en vez de obcecarse en estos actos de difícil ejecución?



Sigan el Divino dharma y sean libres. Vuestra herencia os da derecho a la libertad, y no a ser esclavos. Solamente cuando ustedes dirigen sus pasos a lo largo del Sendero iluminado por la Virtud Universal libre de apegos, es cuando llegan a ser verdaderamente libres; si se desvían de la Luz, se convierten en esclavos y quedan aprisionados.



Algunos tendrán dudas al respecto. Dirán: ¿cómo puede una virtud básica, que pone límites a pensamientos y palabras, que reglamenta y controla, conferirle libertad a una persona?'. 'Libertad' es el nombre que ustedes le dan a un cierto tipo de esclavitud; la verdadera libertad se logra solamente cuando la ilusión, el engaño y la ignorancia están ausentes, cuando no hay identificación con el cuerpo y los sentidos, y cuando dejan de ser esclavizados por el mundo tangible. Las personas que han escapado a esa servidumbre y han logrado libertad en el verdadero sentido de la palabra, son muy pocas. El apego está presente en cada acto realizado con la conciencia del cuerpo. Cuando se piensa que el cuerpo es el verdadero YO, el ser humano se convierte en juguete de los órganos de los sentidos. Solamente aquellos que han escapado a este destino son libres. Esa "libertad" es la condición ideal a la que lleva el ejercicio de la virtud. Todo aquel que se dedica de lleno a la actividad de vivir, con esa condición mental constante, puede verse liberado, puede llegar a ser un Hombre Libre.



�Solamente porque os amarráis, os veis atados y os alejáis del sendero de la Virtud! Siempre fue y será así. Nadie puede ataros, lo hacéis vosotros mismos. Si la fe en la Omnipresencia de Dios arraiga profundamente en la conciencia, estaréis conscientes de que El es vuestro verdadero Yo y que nada, ni nadie, puede ataros. Para que esa fe pueda crecer, deben captar con firmeza la beatitud del Alma que mora en el interior. La realidad del Alma es como el lecho de roca del río de la vida humana. La sabiduría incontrovertible es la que trasciende los caprichos mentales. Sin este fundamento el hombre se convierte en víctima de dudas, desesperanza e ilusión. La doncella de la virtud no desposará a seres variables e inconsistentes.



Por lo tanto deben esforzarse primero para llegar a ser Libres. Vale decir, corno condición preliminar de una vida provechosa, cultiven la fe en el Alma que es el fondo de vuestra personalidad y luego aprendan a practicar las disciplinas necesarias que les permitan llegar a ese fondo. Cuando hayan adquirido esa calificación, pueden dedicarse de lleno a las actividades mundanas, siguiendo las obligaciones prescritas para su reglamentación. Entonces pueden convertirse en individuos de moralidad, en hombres virtuosos.



Aquellos que creen que el mundo tangible de objetos constituye la totalidad de la vida, y que confunden el cuerpo con el "Yo", llevan vidas disipadas, vidas tan desprovistas de significado como los que convierten a Dios en una piedra. Convertir la piedra en Dios es tarea mucho más sagrada y saludable. Similarmente, tratar de discernir la virtud espiritual en cada uno de nuestros actos transforma los actos mismos en adoración, los eleva a la categoría de ritual y los priva del poder que tienen de esclavizarnos continuamente. Si las obligaciones de la vida mundana se ejercen sin tomar en cuenta la virtud eterna, equivale tal actitud a una verdadera profanación, como convertir a Dios en piedra.



La moralidad mundana carente de virtud eterna, así como la virtud eterna ignorante de la moralidad seglar son igualmente infructuosas. Ambos códigos de moralidad están intrínsecamente unidos y deben ser tomados en cuenta en esa forma. El oficial mayor no puede dispensar del trabajo al peón, así como el peón necesita la ayuda del oficial. ¿Quién puede entonces llamarse ligado y quién calificarse de libre? Ambos están sujetos a su deseo de estar felices y cómodos. Hasta tanto no se haya reconocido el secreto fundamental del Alma, la condición de servidumbre externa persiste. Cuando la espiritualidad interna se ha realizado, la carga servil de los sentidos y del mundo tangible disminuirá. En esa etapa se fundirá el código de conducta del mundo objetivo con el código de obligaciones hacia la Divinidad interna y así, todos los impulsos comenzarán a cooperar armoniosamente.



Las escrituras, sin excepción, invitan al hombre a vivir y a actuar como Dios y no como esclavo. Si lo hace, entonces cada uno de sus actos se convertirá en acto virtuoso y no será mera acción hecha con la vista fija en los beneficios que de ellos puedan derivarse. Las cadenas de la esclavitud no pueden desecharse por un mero cambio del tipo de actividad. Pueden evitarse sólo cambiando su percepción, su identificación de cuerpo material a Cuerpo Divino, su concepto de sí mismos, (le criaturas a Creador. Las cualidades morales se fortalecerán también gracias a esa convicción.



Algunas personas creen que ser empleado es una esclavitud, mientras que estar sentado en la casa, sin hacer nada es libertad. Este es un signo de falta de inteligencia. Cuando están empleados en un trabajo, deben obedecer a su superior. ¿Pero pueden evitarse las compulsiones originadas por las relaciones humanas en la casa? Incluso cuando se hallan en compañía de amigos, ¿pueden evitar la necesidad de actuar de acuerdo con sus preferencias? Uno tampoco puede librarse de la necesidad de velar por su propio cuerpo, o hacer ciertas concesiones por su propia comodidad. ¿Cómo pretender entonces que el hombre pueda sentirse libre, mientras está metido en la celda de la prisión? Toda vida es una prisión, sea cual fuere la diferencia entre un tipo de sentencia u otro y será así mientras que la actitud de identificar el 'yo' con el cuerpo predomine.



Sankara comentó una vez esta tendencia en la siguiente forma "El egoísmo basado en la identificación corporal es lo que se llama infierno". El egoísmo de esa índole, no es sino otra variedad de conducta opuesta a la Divinidad.



¿Existe alguien capaz de quitar todas las espinas y guijarros de la faz terrestre? La única forma de evitarlos es el uso del calzado, Lo mismo sucede con la filosofía de los Vedas. Con la visión fija en la Verdad o la Realidad, con fe absoluta en Dios, que es vuestra propia naturaleza esencial, pueden trascender la necesidad de transformar el mundo externo, tratando de acomodarlo a vuestro ideal de felicidad, y en esa forma la virtud de la Suprema Verdad puede ser alcanzada. Aquel que pisotea su propio egoísmo y declara con plena convicción:



"Yo no soy el esclavo de este cuerpo que reúne todas las ataduras. El cuerpo es mi servidor. Yo soy el amo que manipula todo, soy la manifestación esencial de la libertad", esa persona se puede considerar liberada.



Todos los códigos de conducta y todas las categorías de deberes deben cooperar en este proceso de destrucción del ego; no deben contribuir a promoverlo, ni a su proliferación. Ese es el camino hacia la libertad. Si una persona opina que su vida en casa de su hijo es miserable, razón por la cual se va a vivir con su hija, con ello no ha contribuido a adquirir libertad. Solamente halló una forma para nutrir su egoísmo. Esa búsqueda de felicidad sensual no puede elevarse a la categoría de "virtud".



Después de todo, ¿para qué es un hogar? Este debe ser el escenario donde uno se deleita en la dicha de contemplar a Dios, el lugar que nos da la oportunidad de meditar sobre Dios, sin ser interrumpidos. Aunque todo lo demás se ignore, esto jamás debe ser olvidado. La verdadera obligación, la verdadera virtud del individuo consiste en gustar la dicha de fundirse en lo Absoluto y llegar a la verdadera Liberación. Una persona que haya alcanzado ese estado, jamás puede ser atada, aunque la pongan en la más tenebrosa de las prisiones. Por otro lado, para una persona esclava del cuerpo hasta una brizna de hierba puede constituir un instrumento de muerte.



La verdadera virtud es estar inmerso en la Bienaventuranza del Alma, la Visión Interna, la fe inquebrantable en la identidad de nuestra propia naturaleza con lo Absoluto y la comprensión de que todo esto es su manifestación. Estas cuatro convicciones constituyen los preceptos de la auténtica virtud. En esta existencia física como individuos particulares, estos cuatro deberes son designados, para conveniencia de la práctica: VERDAD, PAZ, AMOR Y AUSENCIA DE TODA VIOLENCIA, y deben estar saturados con la virtud interna de la Realidad Espiritual, para que los individuos particularizados, que son esencialmente personificaciones de lo Absoluto, puedan ponerlos en práctica en la vida diaria. La manera de practicar el camino de la virtud, ahora como en el pasado, consiste en traducir estos elevados principios en cada acto y pensamiento. La Verdad, la Paz, el Amor, la No-violencia y la Ecuanimidad de hoy, constituyen la inmersión ininterrumpida en el Alma, la Visión fija en la Verdad Interior, la Contemplación de la Real y Verdadera Naturaleza de Uno y el Conocimiento de que todo es Dios, el Uno y el Único. Esta dualidad, lo Fundamental y lo Derivado, deben ser coordinados y armonizados. Sólo entonces se puede hablar de virtud espiritual.



No importa cuál sea vuestra actividad, o qué nombre y forma hayan elegido. Una cadena es una cadena, cualquiera que sea el material de que esté hecha. Su característica es atar, ya sea de hierro o de oro. De igual modo, cualquiera que sea el trabajo, mientras que su base sea el Alma y la esencia espiritual la raíz, ello constituye gran virtud, sin duda alguna. Tal labor bendecirá al individuo que la ejecuta con el fruto de la Paz.



Cuando las oleadas de ansiedad egocéntrica o de codicia vil impulsan al individuo a proceder, cualquiera que sea el escenario de sus actividades, la privacidad del hogar, la soledad de la jungla o cualquier otro refugio, le va a ser imposible escapar del sufrimiento. La serpiente no deja de ser serpiente aunque yazga enrollada. Plegada o desplegada es siempre el mismo reptil. En la vida diaria, cuando las acciones se originan en el Principio básico de la realidad del Alma, cada acción es dhármica, es decir lleva la estampa de la virtud. Pero cuando los actos son motivados por conveniencia e interés egocéntrico, la virtud se convierte en seudovirtud. Es una variedad de atadura, por atractiva que aparente ser. Como los presos de una cárcel, obligados a caminar en fila india por los carceleros, bien sea para ir a la corte para ser juzgados, o al refectorio para comer, los impulsos de los sentidos empujan al esclavo hacia adelante, ya sea para llegar a un lugar de dolor o a un momentáneo alivio.



A decir verdad, hasta la idea de: "éste es un amigo", o "éste es un enemigo" constituye error. Hay que ponerle fin a esta ilusión engañosa. Dios, la personificación del Amor; es el Único Amigo Constante, el Único Pariente, Compañero, Guía y protector. Conozcan esto y vivan siempre conscientes de ello. Esto es virtud, edificada sobre el cimiento rocoso del entendimiento, esto significa vida, erigida sobre la roca de la virtud. Si se ignora esta base fundamental, y si la atención se concentra en el barniz exterior, la meta se aleja y queda fuera de alcance. El apego al mundo sólo puede ser destruido mediante el apego a Dios.



¿Por qué quejarse de que son incapaces de ver el suelo, cuando lo que han estado haciendo todo el tiempo es mirar hacia el cielo? La solución estriba en dirigir la vista hacia el espejo de agua que refleja el firmamento. Entonces puede verse al mismo tiempo el cielo por encima de nuestras cabezas y el suelo debajo de los pies. Similarmente, si uno quiere ser fiel a la virtud de la verdad (la cual es, despues de todo, la continua práctica del Principio Espiritual Inmanente), deben ver en cada uno de sus actos la reflexión de la Gloria del Alma; entonces el apego a Dios convertirá el apego mundano en una ofrenda pura. Esta meta no debe ser alterada ni menoscabada. Vale decir, lo esencial debe mantenerse intacto. La virtud no depende de los variados nombres y formas ni de las aplicaciones que el cambio de condiciones externas impone. Estas alteraciones no son básicas. Todo depende en realidad de los motivos y los sentimientos que dirigen y canalizan las acciones.











3. El defecto básico







Uno no puede escapar a la inquietud con sólo cambiar de ocupación, mientras persista la ignorancia fundamental. Impelido por el deseo de mayor comodidad y la necesidad de satisfacer algunos gustos pasajeros, uno no puede lograr satisfacción duradera. Es como tratar de mejorar las condiciones en un cuarto oscuro, cambiando de sitio el mobiliario. Por otro lado, si se enciende la luz, aunque los muebles permanezcan en su lugar original, la iluminación facilita el transito en el cuarto. No hay entonces necesidad alguna de cambiar los muebles.



Similarmente, en este mundo en penumbras resulta difícil desplazarse en concordancia con la Verdad, con corrección y en forma pacífica, sin chocar con algún obstáculo. ¿Cómo podemos entonces triunfar? ¡Enciendan la lámpara! Dejemos que ella revele la realidad: obtengamos la luz de la sabiduría Ello resolverá todas las dificultades. Uno puede declarar que vive de acuerdo con los preceptos de la virtud y la moralidad. Pero el defecto básico consiste en no llevar a cabo nuestros actos con un espíritu de dedicación. Si fuesen actos de dedicación, llevarían la estampa de la virtud auténtica, del auténtico Dharma.



Algunas personas pueden sentir una duda y decir: "¿podemos entonces herir y matar en nombre de Dios, dedicándole la acción?" Pero, ¿cómo puede concebirse que una persona logre dedicar todas sus acciones a Dios, sin ser, al mismo tiempo, puro en pensamiento, palabra y obra? El Amor, la Ecuanimidad, la Rectitud, la No-violencia son las virtudes que acompañan al siervo de Dios. ¿Pueden la crueldad y la insensibilidad coexistir con estas virtudes? Para exhibir desprendimiento, espíritu de sacrificio y eminencia espiritual, hay que actuar, para empezar, desde el ángulo de la dedicación. Hay que conquistar, como paso primero, cuatro características: Ecuanimidad, Verdad, No-violencia y Amor. Si uno no posee estas cualidades, con sólo hablar, las obras no serán una ofrenda votiva.



Las obras que son expresión de la virtud, son inmortales y sólo aquellos que lo saben pueden llevarlas a cabo. Ese es el destino más elevado del hombre. En vez de alcanzarlo, está entregado a cometer actos contra la virtud, actos inmorales. El hombre está degradándose por doquier, desmintiendo su condición de hijo de la eternidad y convirtiéndose en criatura de futilidad. -teniendo el néctar de los dioses a su alcance, está bebiendo el veneno de los placeres sensuales. Descuidando el gozo de la contemplación de la fundamental Realidad Espiritual del Universo, se va enredando en los lazos externos que pertenecen a este mundo tangible y que son sólo apariencias. Uno no puede más que lamentarse de que esta fatalidad se haya apoderado del ser humano.



También en el Gita (Evangelio; verdadero texto de la Rectitud) se declara en el cap.14 :



"Yo soy el Principio Universal, la Verdad básica del Universo, de la Inmortalidad Positiva, de la Virtud Eterna y de la Dicha Perenne".



Brahmano hi prathishtha aham amrithasya avyayasya cha. Shaashvathasya cha dharmasya sukhasya aikaanthikasya cha.



Esta virtud que conduce a la inmortalidad, es la que describen las Upanishads, (parte de las escrituras del Hinduismo, que siguen a los Vedas y constituyen la parte mística e intangible de ellas) y puesto que el Gita es la simiente o esencia de las Upanishads, lo mismo es enfatizado allí. La vida virtuosa, la vida dhármica, es como el aliento mismo del hombre: es el camino a la autorrealización. Aquellos que lo recorren son amados por Dios;



El mora en todos los que son sinceros, cuyas obras surgen del impulso de la virtud. Esa es la razón por la cual el Gita instruye a Arjuna a que desarrolle ciertas cualidades que ayudan a practicar la virtud espiritual. (Cap. XII, versos 13-20). Los que han penetrado hondamente en el significado del Gita, lo recordarán. Lo más importante en ese pasaje es :



Pero aquellos que veneran este camino dhármico a la inmortalidad y que se comprometen completamente con la fe, haciendoMe su meta suprema, son muy queridos para mí.



Ye thu dharmyaamritham idham yathoktham paryupaasathe. Shraddhadhaanaa Math parama bhakthaasthe atheeva me priyah.



¡Qué gran idea transmite este versículo ! es el verso final de la serie que les da las cualidades que tienen que desarrollar. Hace un llamamiento a todo el grupo de caminos dhármicos a la inmortalidad (dharmya-amritham)! El Señor ha declarado alli mismo que quienes tienen estas cualidades, quienes confían en Él como el único objetivo final, quienes se unen a Él con ese solo propósito, son los más queridas y más cercanos a él.



Pongan atención en la expresión: camino dhármico a la inmortalidad. Hay que pensarla, meditarla e inspirarse en ella. El Néctar de la Gracia Divina se concede sólo a aquellos que se adhieren a la virtud que El prescribe. La gente simple cree que le tiene devoción a Dios, pero no se detiene a preguntarse si El les tiene Amor a ellos. La gente que se desvive por descubrir esto es escasa, y ello representa la verdadera medida del éxito en el esfuerzo espiritual.



La misma persona es rey para sus súbditos, hijo para sus padres, enemigo de sus enemigos, esposo de su esposa y padre de su hijo. Interpreta varios papeles. Sin embargo, si se le pregunta quién es él, seria erróneo si se definiese sobre la base de cualquiera de estas relaciones. Estas relaciones son características pertinentes a las relaciones o las actividades físicas. Todos los términos denotan parentesco físico o relaciones profesionales, nombres relacionados con condiciones temporales. Tampoco podría definirse diciendo que es la cabeza, los pies, las manos, etc., pues éstos son nada más que extremidades de la forma física. El es más real, más auténtico que todas las extremidades, está más allá de nombres y formas que son todas falsedades que ocultan su Realidad básica. El es conocido por el nombre "Yo"; reflexionen bien acerca de esa identidad, y descubran quién es realmente ese "Yo".



Aun cuando es tan duro analizar y comprender vuestra propia identidad, ¿cómo se atreven a formar juicio sobre otras identidades con precisión y certeza? Aquello que llamamos "Yo" y "Tú" se refiere al cuerpo, a la apariencia, estos no son Realidad. El Alma es Una e indivisible; la virtud basada en ese conocimiento es verdadera virtud.



Algunos preguntan: "Tú mencionas continuamente Alma, Alma, pues bien, ¿cómo se relaciona la forma con esa Alma?". Pero, ¿puede acaso el Alma adquirir forma? Es eterna, no se ve afectada por cambio alguno, es inmortal. Es bondad, rectitud, caridad, justicia. Es inmutable e inmaculada No puede ser limitada por ningún nombre o forma en particular. Puede ser captada por la sabiduría que alborea en el cuerpo apegado a la actividad, el cuerpo que se adquirió como resultado de esa actividad. El cuerpo es el que tiene nombre y forma y por eso, en cada actividad del cuerpo, deben manifestar virtud espiritual, la virtud basada en la conciencia del Alma.



Se ha dicho que el Alma no es masculina ni femenina, no es oveja ni vacuno, no es caballo ni elefante, no es ave ni árbol, pues está por encima de tales categorías. Estas distinciones y diferencias surgen de la actividad como base. El Alma es incapaz de modificación; lo único que se puede afirmar a su respecto es que ES. La suma y sustancia de todo esto es que el Alma es lo Absoluto, la meta que trasciende todo. Todo el resto es particular, insignificante, falso, irreal, capaz de ser distinguido e identificado.



Tornemos un palanquín- Antes de ser transformado en ese objeto, era un árbol que fue transformado en tablas de madera y finalmente en un palanquín. Con cada cambio de forma el nombre también fue cambiando. Al ir sentado en el palanquín, nadie diría que está sobre un pedazo de madera o parte de un árbol. Los objetos sufren cambios, no son eternos, por lo tanto no son reales.



Los objetos pueden ser distinguidos mediante nombre y forma. Pueden ser descriptos solamente gracias a sus características, pues son artificiales y temporales.



¿Qué es exactamente una silla? Es una modificación particular de la madera, ¿no es cierto? Quiten la madera, y la silla también desaparece. Piensen en la madera que es la sustancia y la "apariencia" de la silla desaparecerá. ¡De la misma manera sucede con la virtud! Las obligaciones morales inherentes a las profesiones y oficios como miembro de la comunidad; los deberes inherentes a la etapa de la vida correspondiente a la de jefe de familia, estudiante, monje, asceta, etc., estas y otras obligaciones... Los mandamientos de las diversas religiones son modificaciones de la virtud básica, como la silla, el banco y el palanquín lo son de la madera. Las variedades separadas desaparecerán tan pronto penetren hondamente en su naturaleza. Las virtudes y obligaciones corporales se desvanecen y la virtud espiritual prevalece. Desaparecen los diferentes artículos mobiliarios y queda sólo la madera. De la misma forma las obligaciones objetivas desaparecen y solamente la virtud del Alma brilla en su prístina gloria.



Naturalmente para la carrera mundana las virtudes corporales son importantes. No voy a decir que no lo son. Así como la madera se hace mueble y se utiliza, la virtud espiritual, la virtud eterna debe ser moldeada en las obligaciones de condición social, de estado temporal y de religión. La esencia es la misma en todas ellas, la sustancia es idéntica en cada forma separada. ¿Cómo podría la sustancia agotarse? Puede solamente ser transformada, cambiada y sus varias modificaciones, denominadas en forma diferente cuando se usan para propósitos diferentes.



La virtud espiritual puede visualizarse por separado y dividirse en categorías para diferentes propósitos, así como la madera es aserrada, martillada, ensamblada, arreglada y reacondicionada pero pese a ello es siempre la básica virtud espiritual. Mientras se deriven diferentes sistemas de virtud y moralidad de esa "madera", no hay perjuicio alguno. ¡Sin embargo, recuerden que los muebles jamás podrán reagruparse para reconstituir el árbol original! Apliquen esa virtud espiritual en los campos de la actividad seglar, pero no se la llame virtud espiritual, pues eso equivaldría a una infidelidad. ¡Sería engañar al Absoluto, al Ideal!



La virtud, el Dharma, es la senda moral, el sendero moral es la Luz, la Luz es Bienaventuranza. La virtud se caracteriza por Santidad, Paz, Verdad y Ecuanimidad. La Virtud es Unión, Fusión, es Verdad Eterna. Sus atributos son justicia, control de los sentidos, sentido de honor, Amor, dignidad, bondad, meditación, simpatía y no violencia Tal es la virtud que persiste a través de las edades. Conduce al individuo al Amor y a la Unidad universal. Es la disciplina más elevada y la más beneficiosa.



Todo este "florecer", este desarrollo, comenzó con la virtud. Todo se halla establecido en la Verdad inmutable, Verdad que es inseparable de la Virtud. La Verdad es la ley del Universo, que hace que el sol y la luna giren en sus órbitas. La virtud es los Vedas, las fórmulas sagradas (mantras) y la sabiduría que ellas confieren. La virtud es la trayectoria, el sendero y la ley. Dondequiera que haya adherencia a la moralidad, allí se ve la virtud de la Verdad en acción. En el Bhagavata (escrituras sagradas antiguas que describen los actos y las maravillas de la encarnación de Krishna) se ha dicho: "donde se practica la virtud, allí está Krishna; donde la virtud y Krishna se encuentran juntos, allí está la victoria". La virtud es la personificación misma del Supremo Hacedor; y como el mundo mismo es el cuerpo místico del Hacedor, el mundo no es sino una denominación alternativa para el Orden Moral. Nadie puede negar esto, ni ahora, ni nunca.


4. La moralidad femenina







La gente suele referirse a diversos deberes, derechos y obligaciones, pero éstos no constituyen la moralidad básica que conduce a la Verdad; son tan sólo medios y métodos para reglamentar las complicaciones inherentes en el diario vivir. Estos deberes no son fundamentales. Todos estos códigos morales y modos de conducta aprobados, son inducidos por la necesidad de acomodar dos tipos de criatura y dos tipos de naturaleza, a saber, el masculino y el femenino.



Cada uno representa un aspecto fundamental. La Naturaleza y la Conciencia Absoluta, lo palpable y lo sutil, lo inerte y lo consciente, la pareja eterna que impregna todo, Toda esta creación se ha producido debido a la interrelación de lo inerte y lo consciente, ¿no es así? Similarmente las diversas costumbres surgieron a causa de esta bifurcación. Toda esta ramificación y elaboración de obligaciones de la vida de virtud se deben a esto: lo masculino y lo femenino.



Es por ello que la principal obligación moral para el progreso tangible del mundo se basa en la conducta y comportamiento virtuosos de estos dos: sea cual fuere la enseñanza que cualquier gran maestro vaya a propagar, no puede pasar por encima de estas dos naturalezas diferentes.



La moralidad masculina para el hombre y la moralidad femenina para la mujer son importantes aplicaciones de la virtud que lleva a la Verdad, mencionada al comienzo. Los demás códigos y disciplinas son meramente accesorios, tributarios como los rios que se unen al Godavari a lo largo de su curso. Están relacionados con las diferentes circunstancias, situaciones y estados que son todos temporales; deben prestar atención al río principal y no a los tributarios. Del mismo modo tomen en cuenta la moralidad mayor de las naturalezas masculina y femenina como guías principales en el modo de vivir, y no le adjudiquen a moralidades de poca monta un lugar decisivo en el esquema de la vida.



El principio femenino se describe como la ilusión que Dios se impuso a Sí mismo, como la Energía con la cual se dotó por Su Propia Voluntad. Esto es lo que llamamos "ilusión cósmica" (Maya), la Forma Femenina. Esta es la razón por la cual la mujer es considerada como la encarnación de Divina Energía.



Ella es la compañera fiel del hombre, es su fortuna; desde que ella es la concretización misma de la Voluntad Suprema, ella es Misterio, Maravilla; la representante del Principio protector, la Reina de su hogar, su benefactora, la iluminación de la casa.



Las mujeres, quienes son depositarias del Principio de Divina Energía, no son inferiores en manera alguna. ¡Cuán llena de fortaleza, paciencia y amor es su naturaleza! Su autocontrol es raramente igualado por los hombres. Sirven de guía y ejemplo para que los hombres las sigan por el sendero espiritual. El amor puro, desprovisto de egoísmo, es innato en las mujeres. Mujeres llenas de sabiduría, que tienen cultura, impulsadas sólo por amor y ansiosas por discernir claramente sí sus palabras y actos concuerdan con las leyes de la virtud y la moralidad, son como la Diosa Lakshmi (Diosa de la Fortuna), y llenan el hogar de dicha y buena fortuna. Ese hogar, en que el esposo y la esposa están unidos por amor sagrado, en el cual ambos se dedican cada día a leer libros que alimentan el Alma, en donde se canta el Nombre de Dios y se recuerda Su Gloría, ese hogar es el Hogar de Dios, ¡el Cielo en la Tierra! La mujer que está unida al esposo por lazos de Amor Divino (desinteresado), es sin duda una flor que irradia excepcional perfume; es una piedra preciosa que alumbra con su brillo a toda la familia. Una esposa dotada de virtud es realmente una alhaja refulgente.



La castidad es el ideal para las mujeres. Gracias a la fuerza derivada de esa virtud, pueden lograr cualquier cosa. Savíthri fue capaz, gracias a ese poder, de recuperar la vida de su esposo. De hecho luchó con el Dios de la Muerte y lo derrotó. Anasuya, la esposa del sabio Athrí y madre del divino Dattatreya, logró transformar a la misma Trinidad en infantes. Nalayaní, que dedicó su amor y su vida a su esposo leproso, logró, gracias a la misteriosa fuerza de su castidad, detener el sol en su trayectoria.



La castidad es la joya principal en la corona de la mujer. Esa es la virtud por la que debe ser más alabada. Sus consecuencias benéficas no pueden ser expresadas en palabras. Es el aliento de su vida. Por medio de su castidad, y del poder que esa castidad otorga, puede salvar a su esposo de calamidades... Se salva a si misma mediante su virtud y gana sin duda alguna, hasta el mismo paraíso gracias a ella. Damayanthí redujo a cenizas a un cazador que trató de molestarla, con sólo el poder de su "palabra". Soportó todas las dificultades de su vida solitaria en la jungla, cuando su esposo, el Rey Nala, la abandonó, al convertirse repentinamente en víctima de un cruel destino.



La modestia es esencial para la mujer; es otra de sus joyas inapreciables. Sí una mujer sobrepasa los límites impuestos por la modestia, se opone a los dictados de la moralidad y de la virtud. El transgredir esos límites acarrea muchas calamidades; ya que al hacerlo, se destruye la gloría misma de la femineidad. Una mujer sin modestia carece de belleza y cultura. La humildad, la pureza de modales y pensamientos, la docilidad, la entrega a ideales elevados, la sensibilidad, la dulzura de temperamento, la singular mezcla de todas estas cualidades es lo que constituye la modestia. En verdad es la más valiosa de sus joyas.



Automáticamente se da cuenta de cuál es la conducta correcta y cuál la incorrecta, y se mantendrá firmemente adherida sólo al comportamiento y a las acciones virtuosas La modestia es la prueba de la grandeza de la mujer.



Si una mujer carece de modestia, está dañando los intereses de la femineidad misma, además de socavar su personalidad. Es entonces como una flor sin perfume, que el mundo ni honra, ni aprecia, ni siquiera aprueba. La ausencia de modestia hace que la vida de una mujer sea un desperdicio y un vacío, aunque esté ricamente dotada de un sinfín de otras habilidades y méritos. La modestia la eleva a las alturas de sublime santidad. La esposa modesta está imbuida de sutil autoridad en el hogar y fuera de él, tanto en la comunidad como en el mundo.



Algunos querrán interrumpirme y preguntar: "Sin embargo, actualmente muchas mujeres reciben honores aunque no les quede una pizca de modestia Andan por todas partes con la cabeza en alto y el mundo las aclama sin el menor discernimiento". Pero, Yo no tengo necesidad de informarme con respecto a estas actividades del mundo actual. Ellas no me preocupan. Es posible que el tipo de mujer que se menciona logre acaparar cierto tipo de honor y respeto, pero éste no está autorizado, ni es merecido. Cuando se honra a quien no lo merece, ello equivale a un insulto; y el aceptarlo significa rebajar la verdadera dádiva. El honor se convierte en adulación. Esta adulación es derramada sobre las impúdicas por personas egoístas y codiciosas. Es como un salivazo repugnante y sucio.



Como es natural, la mujer modesta no anhela recibir honor o elogio. Su atención siempre estará en los limites que no debe transgredir. Honor y elogio le llegan sin que los busque y sin que lo note siquiera. La miel que se encuentra en el interior de la flor de loto no ansia la llegada de las abejas. Las flores no piden a las abejas que se acerquen. Sin embargo, como éstas ya han probado su dulzura, buscan las flores y se precipitan sobre ellas. Vienen por el vínculo, que existe entre ellas y la dulzura. Similar es la relación entre la mujer que conoce los límites del decoro y el respeto que despierta involuntariamente, por atenerse estrictamente a esos limites.



Si un sapo se sienta sobre un loto y proclama este hecho al mundo, ¿significa esto que sabe del valor de la belleza y de la dulzura de esta flor? ¿Ha probado acaso alguna de éstas? Puede ser que adule al loto, pero, ¿significa que haya reconocido al menos lo que contiene? El honor y el respeto conferidos actualmente a las mujeres se asemeja a este ejemplo, y es entregado por personas que no saben qué apreciar ni cómo hacerlo, Esta gente no tiene discernimiento, ni fe en los valores supremos, no respeta lo realmente bueno y grande; por esos motivos no podemos calificar la apreciación que ofrecen de "honor" ni de "respeto". Sólo se lo puede llamar una "enfermedad" o a lo sumo "etiqueta", y eso es todo.



Los principios de la virtud espiritual no permiten que el apelativo "mujer" se le aplique a "una mujer sin modestia". Si se acumula respeto y honor sobre una persona que no observa los principios de la virtud espiritual, ello equivale a amontonar condecoraciones sobre un cuerpo inerte. El Alma que ha abandonado el cuerpo no puede disfrutar del honor que se le da al cadáver. Similarmente, si una persona que no tiene conciencia de la Realidad Absoluta, que no tiene noción del propósito de la encarnación del Espíritu Inmortal, es coronada con fama y gloria, entonces ¿quién obtiene felicidad y provecho de ello?



La mujer modesta no condescenderá a recibir ese tipo de basura y oropel vacuo. Más bien tratará de respetarse a sí misma, lo cual es mucho más satisfactorio. Este es un rasgo de carácter rebosante de una Verdad inmutable. Esta es la característica que la convierte en la Diosa de la fortuna. Por esta razón es que en la India se hace referencia a la mujer como "la diosa de la prosperidad de su hogar". Si la mujer carece de este rasgo que la distingue, el hogar se convierte en una morada de corrupción de costumbres.



La MUJER es el pilar, el sostén del hogar y de la religión. Ella planta y nutre la fe religiosa, o la seca y desarraiga. Las mujeres poseen una aptitud natural para la fe y el esfuerzo espiritual. Las mujeres con devoción, fe y docilidad pueden guiar a los hombres por el sendero espiritual y la práctica de las virtudes sagradas. Se levantan temprano, antes del alba, limpian el hogar y, después de bañarse y asearse, se sientan un rato a invocar el Nombre de Dios y meditar. Tendrán en sus hogares un pequeño cuarto reservado para la adoración de Dios. Colocarán allí imágenes y estatuas de su Deidad preferida, así como otras de santos, guías y maestros. Considerarán este cuarto como especialmente sagrado y llenarán la atmósfera con sus oraciones, tanto de mañana cono de tarde, así como en los días santificados y en las fiestas religiosas. Una mujer que se dedica a estas prácticas con constancia, será capaz de cambiar incluso a su esposo ateo, logrando que se una a ella en las oraciones o a ocuparse de alguna actividad beneficiosa, o algún plan de servicio social, imbuido por una actitud de dedicación a Dios. Es la mujer la que, sin duda alguna, mantiene la unidad del hogar; ésa es su misión. Ella es indiscutiblemente la representante de la Divina Energía.



Si por el contrario, la mujer trata de alejar a su esposo de la senda que conduce a Dios, si quiere rebajarlo desde el nivel espiritual al nivel de lo sensual, o si el esposo trata a su mujer, entregada a la búsqueda espiritual, como a una persona que sigue el camino equivocado y trata de desviarla, el hogar de tal pareja no merece esta denominación; no es un hogar; es un infierno, donde fantasmas y espíritus perversos están de parranda.



La mujer, a decir verdad, debe esforzarse por alcanzar el conocimiento del Alma y vivir cada momento de su existencia consciente de ser nada menos que la encarnación del Alma Suprema. Debe demostrar siempre el deseo de llegar a ser una con la Divina Conciencia. El hogar en que la mujer es así y donde esposo y esposa llevan una existencia en consonancia con grandes ideales, donde los dos cantan juntos la Gloria de Dios, y se dedican a las buenas obras, donde reinan la Verdad, la Paz y el Amor, donde se lean regularment



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Dharma Vahini ( Torrente de Virtud )

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