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Anunciación del Señor, esperanza de nueve meses




La Anunciación del Señor

Para el día de hoy (04/04/16):  

Evangelio según San Lucas 1, 26-38




Hoy la liturgia celebra la Anunciación del Señor a María de Nazareth; habitualmente la fecha de la celebración es el 25 de marzo, pero este año se ha pasado a este día pues el 25 coincidió con Semana Santa.
La elección de la fecha no es fortuita ni tiene aristas caprichosas: la Iglesia celebra la Anunciación del Señor exactamente Nueve Meses antes del Nacimiento del Salvador, una serena afirmación devocional de un misterio que le ha sido revelado como pródiga bendición.

Celebrar la Anunciación del Señor es recuperar para la cotidianeidad que la presencia de Dios entre sus fieles siempre es motivo de alegría, primer palabra que escucha María de Nazareth, Palabra que crea y re-crea, y que escucha con atención desde su corazón humilde y grande a la vez.

-¡Jaire Kejaritomene!- El Saludo del Ángel tiene un talante respetuoso, como pidiendo permiso. No es demasiado arriesgado imaginar la reverencia de un súbdito frente a un monarca. Lo que marca la diferencia sustancial es que nos encontramos en medio de la nada, en una aldea ignota -Nazareth- que es apenas un caserío de campesinos y artesanos.
La destinataria del saludo es una muchachita judía, casi una niña, tan pequeña y pobre que nos estremecemos con sólo imaginarla. De ella, de la plena y llena de Gracia, depende toda la Historia de su pueblo y de la humanidad, como si el universo se enervara de ansiedad esperando su respuesta.

Su Fiat es respuesta de creyente que confía aún cuando no comprenda, que sabe que Dios Hace maravillas, que ha descubierto su infinita misericordia, su fuerza creadora, el poder de su amor.

Su embarazo es la asombrosa revelación de un Dios que se hace historia, que se hace vecino, que se hace pariente, que se hace hijo querido para acunarlo en nuestros brazos, que nos busca para que se geste la Salvación en nuestros días, que asume Nuestra pequeñez para elevarla, para poner luz allí en donde campean las sombras.

Dios nos sigue saliendo al paso de nuestra historia, allí en donde transcurre nuestra existencia, con un saludo alegre nos dice que viene empujando la vida desde lo pequeño, lo que no cuenta, lo humilde, y que con todo y a pesar de todo el tiempo está grávido de la Gracia.

Paz y Bien



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