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AUTOBIOGRAFÍA DEL PADRE CASTILLO - IX


IX



La Escuela del Santísimo Crucifixo de la Agonía, que es de los exercicios y ministerios de más servicio y gloria de Dios que hay en aquesta Capilla santa de la Santíssima Virgen de los Desamparados, se fundó el año de mil y seiscientos y sesenta; el·motivo y ocasión con que se fundó, fué que tres caballeros de los más nobles, virtuosos y exemplares de esta ciudad de Lima: don Francisco Messía Ramón, don Francisco de Omonte, Caballero del hábito de Santiago, y clon Fernando Bravo de Laguna, yendo una mañana a la Compañía santÍssima de Jesús, a reconciliarse conmigo, como solían y acostumbraban cada ocho días, me propusieron· habérseles ofrecido entablar en la capilla de la Santíssima Virgen de los Desamparados un género de hermandad, o una escuela para que la nobleza de la ciudad en particular tuviese algún exercicio espiritual y especial, a fin de salvarse cada qual en su estado con perfección y que los dichos tres caballeros darían principio a esto en nombre de la Santíssima Trinidad. Parecióme muy bien la propuesta, como inspirada del Cielo, y habiéndolo encomendado a Dios muy de veras, determinamos ponerlo en execución comulgando los· dichos tres caballeros en la capilla de la Santíssima Virgen de los Desamparados, el primer viernes que había de darse principio a la Escuela. Este primer viernes acudieron como seis o siete personas y los demás se iban poco a poco agregando otras; el altar mayor, en que estaba la imagen de nuestra Señora de los Desamparados, que es traída y copiada del original milagroso que está en la ciudad de Valencia, y hoy está en el altar colateral que está a mano derecha en dicha capilla, se adornaba con unas flores y con unos cabitos de velas de cera, que tal vez ponía sobre cañas porque pareciesen algo máyores; he dicho esta circunstancia para que quien ve la mucha cera con que hoy se adorna el altar, dé muchas gracias a Dios y vea la Providencia tan grande con que su divina Magestad lo dispone y ordena todo, y que de pequeños principios sabe su divina Magestad hacer grandes cosas.

Comenzóse a aumentar y acreditar esta Escuela no sólo con la experiencia de los bienes y santos erectos della, sino con las nuevas y noticias que vinieron a esta ciudad de la Escuela que había en Madrid, a que acuden muchos señores de título con grande edificación de la Corte; la noticia y Constituciones impresas de dicha Escuela que hay en Madrid, trajo primero y me dió en aquesta ciudad el hermano Pedro de la Concepción, Hermano Mayor de la hermita real de San Antonio de :Málaga; y ya que se ha ofrecido la ocasión, quiero hacer en ella memoria y dar alguna noticia de Aqueste Siervo de Dios, siquiera por haberme escogido por confesor y por su Padre espiritual el tiempo que estuvo en esta ciudad.

Había sido este siervo de Dios mercader primero en el siglo, muy entendido y discreto, lIamóle Dios estando en España al retiro y soledad de Sierra Morena, en donde hizo vida heremítica; de allí le llevó Dios luego a la hermita real de San Antonio de Málaga, que es de hermitaños monjes de San Antonio Abad, en donde fué mucho tiempo Hermano Mayor de los monjes, que es lo mismo que Superior. Hizole Dios especiales favores con visitas y celestiales regalos; diré uno en particular, dejando lo demás por abreviar. Contóme como a su confesor y padre espiritual, que vió dos veces ir por el aire de hácia Sierra Morena, hácia Turquía, a la Virgen Puríssima de la Concepción con la túnica, manto,. rayos y estrellas con que la suelen pintar, y a un angel que iba delante con una espada desenvainada en la mano; desde entonces, me dijo aqueste siervo de Dios, había  tomado muy especial devoción con este soberano misterio, llamándose el hermano Pedro de la Concepción; y así cuando estuvo en Roma, en ocasión en que fué a besar el pie y hablar a su Santidad acerca de aquel insigne hospital que fundó después en Argél, mandó pintar una laminita, y en ella esta aparición, la cual traía siempre en el pecho, y yo la vi en aquesta ciudad cuando vino a pedir la limosna a este Reino, para la fábrica y fundación del dicho e insigne hospital que fundó después en Argél, para curar las almas y cuerpos de los cautivos que solían morir sin consuelo en las caballerizas y mazmorras, con un moro o renegado a la cabecera, sin ·medicamentos ni sacramentos.

Para esta obra de tan gran servicio y gloria de Dios, juntó en menos de un año de limosna en aqueste reino quarenta y tantos mil patacones; yo le comuniqué y traté mucho y le confesé todo el tiempo que estuvo en aquesta ciudad de Lima, y hallé en aqueste siervo de Dios grande espíritu, adornado y enriquecido de heroicas y esclarecidas virtudes y de una grande oración de unión y don de contemplación.

Quiero apuntar aquí lo que le pasó en esta ciudad de Lima después de haber llegado de vuelta a España aqueste siervo de Dios. A 21 de Julio de 1662, estando yo durmiendo en la celda que estaba sobre la portería del CoIegio de San Pablo de esta ciudad de Lima, vi en visión imaginaria e intelectual a la media noche a este·Siervo de Dios, que por el lado·derecho se llegaba a la cama en que yo estaba acostado entonces, y abrazándome con grande ternura y afecto me dijo, que procurase dejar y enmendar una falta de unas impaciencias y colerillas en que algunas veces caía entonces, y que, no me apurase mucho en algunas cosas, faltas que realmente reconocí que tenía en mí; sentí entonces grande fragancia con el contacto·del hábito de monje de San Antonio con que venía aqueste siervo de Dios, que infundía gran devoción, y así decía entre mí: aqueste es olor de Santo. Con ocasión pues de haberme dado aqueste Siervo de Dios impresas las Constituciones y Reglas de la Escuela que hay en Madrid, traté de hacer y de disponer las que hoy se guardan y observan en esta santa y devota Escuela del Santíssimo Crucifixo de la Agonía, habiéndolas visto primero y aprobado los superiores; y pues se ha ofrecido ocasión, apuntaré y haré mención por mayor de algunos ele los exercicios más principales que se exercitan en ella, por ser de mucha edificación. Todos los viernes, por la tarde, del año y los jueves, por la tarde, de la cuaresma, se congregan en la capilla de Nuestra Señora de los Desamparados, en donde está fundada esta Escuel muchos de los más principales y nobles de la ciudad; así eclesiásticos como seglareso y otros humildes y pobres, porque estos días no se cierra a nadie la puerta, sino es a las mujeres tan solamente, las quales tienen después un día, de que después hablaré. Todos los viernes, por la tarde, del año mientras acaban de acudir a la Capilla los de la Escuela, se lee en un libro primero la lición espiritual, luego se descubre con gran devoción y decencia la devota y hermosa imágen de nuestra Señora de los Desamparados, el santo y devotíssimo Crucifixo de la Agonía, y el Santíssimo Sacramento; luego hacen todos el examen, de la conciencia, proponiendo y apuntando los puntos de dicho examen el Padre espiritual de la Escuela, el cual, acabado el examen de la conciencia, y, sentados en sus lugares los de la Escuela, propone y pondera el punto de la meditación y oración, la qual se tiene tres cuartos de hora, sin más ruido ni voces que la de un arpa y un órgano.

Acabado el exercicio de la oración, se vuelve a encerrar otra vez el Santíssimo Sacramento, el Santo Cristo de la Agonía-y-la imágen de nuestra Señora; por mano de sacerdotes, con la mesma devoción y decencia y saludando en voz alta tódos a la Santíssima Virgen, diciendo: Dios te salve hija de Dios Padre etc, se da fin a este exercicio.

Todos los años, desde catorce de Setiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz, hasta veinte y uno de dicho mes, se celebran en dicha Escuela los desagravios de Christo nuestro Señor. Estos días, mañana y tarde, está descubierta la devotíssima imagen del Santíssimo Crucifixo de la Agonía.

Por las mañanas hay muchas confesiones y comuniones y exercicio de meditación y oración, y por las tardes hay pláticas que hacen los Padres más espirituales y fervorosos de la Compañía Santíssima de Jesús.

Acción que quiso también honrar quando estuvo en esta ciudad el Ilustrísimo y Reverendíssimo Señor Don Fray Juan de Almoguera, Obispo que ·es hoy de Arequpa, platicando el último día; y asistiendo entonces también y honrando con su presencia aquesta santa y devota Capilla y Escuela, el Excelentíssimo Señor Conde de Santisteban, Virrey de estos Reynos entonces, y el Excelentíssimo Señor Conde de Alva que los acababa de gobernar. También honró su Señora IIustríssima aquesta Escuela dando algunas veces los puntos en ella; y el Excelentissimo Señor Conde de Santisteban, asistiendo no pocas veces, y dando exemplo a todos con su pre­sencia.

También ha honrado y acreditado mucho a esta Escuela del Santíssimo Crucifixo de la Agonía, la Santidad de nuestro muy Santo Padre Alejandro Séptimo con una bula que su Santidad envió concediendo indulgencia plenaria el día que uno fuere admitido y recibido en la dicha Escuela, con otras gracias e indulgencias; y otra indulgencia plenaria, reservada para la muerte.


 


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