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El día de mi muerte

La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene.

Jorge Luis Borges

El día que muera será un día de celebración. En serio, no me mires así. Se que van a celebrar. Espera y te explico. Quita esa cara de regaño. ¿Aún no me conoces bien? No debería extrañarte lo que digo y menos aún causarte molestia. ¿Qué cómo puedo decir esto? Sencillo, ese día será de celebración por muchas razones. No puedo quejarme de lo que he hecho, de lo que he logrado y menos aún de lo que he dejado de hacer o de aquello que no he alcanzado.

Me siento feliz, pleno y tranquilo. Todavía me queda mucho por vivir, pero cuando me llegue la hora, cuando mi tiempo haya acabado, tú formarás parte de esa celebración. No amigo, no estoy loco ni mucho menos. Te lo digo con la certeza de quien se sabe en paz con la existencia que ha tenido. Se que en su momento mis nietos se hallarán ante un abuelo que les contará muchas historias y no tendré que inventar, todo lo que narre será cierto porque no haré sino contarle mis vivencias.

Se que no soy alguien importante o conocido, tampoco soy un genio y menos todavía un ídolo de multitudes, pero se que te tengo a ti y a muchos amigos que han compartido conmigo mi paso por este mundo. Tú formas parte de mi riqueza, así como otros tienen una parte de ellos en lo que he hecho. ¿No es ese motivo suficiente para que se celebre mi muerte? ¿No?

Ya va, no me interrumpas por favor, me dices que no hay justificación alguna para lo que digo, pero espera y verás que no digo ...cuando mi Tiempo Haya Acabado, tú formarás parte de esa celebración.idioteces. Te repito, tengo la convicción de ser un hombre pleno y eso que todavía me falta camino por recorrer. ¿Qué importa lo material? ¿Es que acaso voy a llevármelo conmigo al otro mundo o donde sea que vayamos a parar luego de que la muerte nos lleve de la mano? No, lo material no me hace falta, eso deberías saberlo, jamás me ha hecho falta. Por supuesto que es importante, pero he vivido sin necesidad de riqueza o de bienes. Así ha sido siempre y no es que haya sido sencillo, no, en lo absoluto, pero tampoco ha sido malo, por el contrario, vivir en la estrechez me ha permitido valorar lo que tengo y sobre todo me ha brindado la opulencia de lo espiritual. ¿No es mejor que el dinero la amistad sincera? ¿El amor verdadero de una mujer? ¿La alegría de los hijos? ¿La dicha que da una familia siempre presente? Si me dices que estoy errado entonces el loco eres tú.

Ya has captado a que me estoy refiriendo y por eso te digo que el día de mi muerte será un día de celebración. Acuérdate de mí ese día, porque será soleado y esa noche será clara y de muchas estrellas, una noche fresca que estará especialmente hecha para la celebración y el compartir.

Ese día se reunirán aquellos que me quisieron y seguramente habrá algunos a quienes les fui desagradable. ¡No, lo digo en serio! Ese día debes hablar mucho, tú que tanto me conoces, recuerda lo que hice. Mejor aún, a quienes veas y con quienes converses Ellas, Mis Diez pilares, mis diez orgullos, mis diez queridas y amadas hermanas.recuérdales lo mucho que les quise y lo feliz que siempre fui compartiendo una buena conversación. Dile a mis hijos que no me extrañen, que donde sea que esté siempre les acompañaré. Diles también que desde el momento en que nacieron fueron, para mí, la analogía misma de la felicidad. Diles que ellos siempre fueron lo más hermoso que jamás viví. Abrázalos y si lloran sonríeles mientras les recalcas que no deben llorar, que el llanto jamás me gustó y que todos debemos partir. Diles, por último, que aún después de mi muerte, siempre mi amor formará parte de ellos, porque de amor surgieron ambos.

Seguramente también estarán mis hermanas, mis diez amores. Ellas si que me conocen, cómo jamás me conoció ninguna otra mujer. Ellas, mis diez pilares, mis diez orgullos, mis diez queridas y amadas hermanas. Apóyate en ellas, son fuertes como un muro de concreto, y aún así, son frágiles y hermosas. Diez personalidades tan diferentes y tan iguales. Diez corazones que no caben en este planeta de egoísmo y miseria humana. Ellas saben lo que deben hacer, ellas si que van a celebrar, ya verás. No lo dudes ni un instante.

Si mi padre estuviera vivo, dile que viví lo mejor que pude y que fui feliz. Dile que siempre seguí su ejemplo de rectitud, de honestidad, dile que hizo un buen trabajo, dile, al final que debe enorgullecerse porque bien valió la pena ser su hijo. Sino estuviera vivo ese día, entonces me encontraré con él en alguna otra parte, seguramente podremos decirnos todas aquellas cosas para las que jamás tuvimos el tiempo o el valor de decirlas.

¡Alégrate amigo!, porque también me encontraré con mi madre, origen y génesis de mi propia vida. Que feliz se va a poner cuando podamos, otra vez, regalarnos uno de esos abrazos que tanto gozamos cuando vivía.

Las mujeres que amé, ¿estará alguna a mi lado ese día?, ¿una que no conozco? ¿estará algunas de las que fueron? Quien lo sabe, tu serás uno de los testigos de eso. Como sea, estoy seguro de que también celebrarán, algunas con maledicencia, otras porque yo fui feliz bajo sus regazos. Dulces mujeres, maravillosas mujeres. No tendría sentido la vida, el simple acto de respirar sería absurdo si no entregáramos nuestro corazón a tan adorables seres. Amé amigo, lo sabes bien, amé muchísimo, reí, lloré, me enamoré. Todas marcaron mi vida de una mil maneras diferentes. Si alguna se haya presente ese día, dile que la amé, que la amé sinceramente. SiDile a mis hijos que no me extrañen... alguna es mi compañera para ese momento, cobíjala, protégela, haz que celebre con los demás y dile que si ella era mi compañera al final, es porque ella estaba llamada a ser la última mujer que amara.

¿Vez porque digo que el día que muera será de celebración? No te entristezcas, levanta tu brazo en alto, sonríe y siéntete feliz, yo lo estaré y te diré porque estaré feliz, es sencillo, es una razón bien simple: yo, mi querido amigo, amé.

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