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El Tío Farruco y la esperanza

Yo tenía un tío, como tanta otra gente, pero no estaba en América. Ni en ninguna otra parte. De ahí mi desgracia. Ya saben, que ahora hay tíos que no están en América.

Los tíos de hoy en día suelen estar en Europa, sobretodo en Suiza. También. . . . . , también hay tíos que deambulan por unas tierras a las que suelen llamar Paraísos. Paraísos Fiscales para ser más exactos. Pero bueno, no es mi caso.

Incluso antes había gente que, sin esperárselo recibían una herencia de un tío que tenían en América, y que ni se acordaban de él.

Eran esa gente que de pronto, de la noche a la mañana, se levantaban millonarios y lo enviaban todo a parir panteras, sin que les hubiera tocado la lotería.

Esas personas siguen existiendo, pero en los momentos que vivimos se tiene que ser más cauteloso a la hora de demostrar que sobra un Euro, porque el ojo de Alcon de Hacienda o el BAR, que en el argot futbolero, lo ve todo, están ahí. El resultado puede ser que algunos periodistas, de esos izquierdosos y meteme en todo, envidiosos, se chiven y se corra el riesgo de salir en primera página de los diarios y televisiones.

Y pueda aparecer algún juez, de los que aún queda alguno, y haga preguntas como,

Juez: -¿Explíqueme usted, como se ha podido comprar una vivienda de 400 metros cuadrados, un apartamento de 200 en la playa y la choza de 150 metros en Montañas Nevadas, para ir a esquiar en el invierno. Con una nomina minieurista?

Respuesta: -Verá señor Juez, es que he recibido una herencia de un tío que estaba en Suiza.

Juez: -¡Joder con el tío!

Pues el Tío Farruco, a mí me ha dejado su herencia. Ante notario y todo. El Tío Farruco siempre hacia las cosas bien hechas. Pues bien, como el Tío Farruco estaba en España, me ha dejado su mejor tesoro, su Esperanza.

-La esperanza es lo último que se pierde- solía decir.

El tío, en vida fue muy aficionado al fútbol, es más en su infancia y adolescencia jugó en un equipo de fútbol, federado y todo. Incluso llegó hacer una prueba con el Barça, su equipo del alma. Fue culé toda la vida. Después de acabar el partido de prueba, le dijeron que se fuera a casa que le enviarían una carta. A las pocas semana recibió la esperanzadora misiva, y le decía: “Muchas gracias, ha pasado la prueba con éxito, lo tenemos en cuenta y en el momento oportuno le avisaremos”.

Como ya he dicho mi tío, el Tío Farruco, le gustaba hacer las cosas bien y ante notario me ha dejado en herencia la esperanza de cuando le llame el equipo culé para ocupar su lugar en el terreno de juego, el puesto sea para mí. Nunca perdió la esperanza, de ser llamado al equipo.

Solo en un momento de su vida, perdió el Tío Farruco la esperanza, pero dijo que eso no contaba,  ya que, nunca se llegó a constituir como tal esperanza. Fue cuando, como buen catalán, el que está en contra no es bueno, es malo, malííííísimo, voto a favor de la independencia.

Pues sí, hasta el Tío Farruco, que tanto creyó en ella, perdió la esperanza de que una banda de iluminados, fueran capaces de llevar la gloria de un país a la independencia.

Mi Tío Farruco ha fallecido a los 105 años y nunca en su vida perdió la esperanza en nada “la Esperanza es lo último que se pierde” solía decir, eso sí, siempre tuvo claro que con estos independentistas catalanes la esperanza es lo primero que se ha perdido.



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