Get Even More Visitors To Your Blog, Upgrade To A Business Listing >>

El repartidor de zanahorias

En un país bañado por mares por todas partes menos por una, habitaba un señor muy Poderoso que pasaba el tiempo entretenido en repartir Zanahorias entre el ganado que tenía en su cortijo. Bueno, en realidad no era suyo, pero se creía dueño y señor de la mansión y tierras que la rodeaban.

Venía a cuento de que se creyera el amo, porque el autentico amo del cortijo le había nombrado alguacil de las corridas de toro que se solían celebrar en la plaza de la finca.

El citado señor tenia el poder de citar a los toros para que estos salieran a la plaza, ya saben para la corrida. Ninguno se resistía al salir a la arena.

Después de que el torito cayera hundido en la arena por el estoque de un diestro maestro de la espada vestido de luces, llegaba el tiro de mulas para arrastrar el cuerpo del bravo torito.

Ya sabemos todos lo que suele pasar cuando se intenta hacer que las mulas obedezcan, ¡qué no hay Dios que las mueva! Pues nuestro buen señor tenía el poder todo poderoso de que las mulas arrancaran ipso facto. Ahí el poder que tenía el mencionado señor.

¡Cómo lo hacía! Pues muy sencillo, por el poder de la zanahoria.

El señor en cuestión les enseñaba un manojo de zanahorias y las mulas arrancaban a correr detrás de ellas. Eso sí les dejaba coger tres o cuatro nada más, no se fueran a empachar.

Al torito lo mismo, a este solo se la enseñaba, como iba a morir para que malgastar una zanahoria.

Pero con el tiempo aún llego a ser todavía más poderoso.

Verán, el amo aparte de ser un señor poderoso era un señor influyente y lo nombraron presidente de gobierno, por lo que este, nombro ministro de hacienda a su alguacil. Y lo que son las cosas, el alguacil en cuanto se encontró en la poltrona, lleno la cartera ministerial de zanahorias y cuando las cosas se ponían feas, daba unas pocas, eso si, siempre guardando para no acabarlas, que las zanahorias son para cuando se necesita enseñarlas.

Poderoso señor es el señor zanahoria.

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.



This post first appeared on Mi Boina, please read the originial post: here

Share the post

El repartidor de zanahorias

×

Subscribe to Mi Boina

Get updates delivered right to your inbox!

Thank you for your subscription

×