Portada de Antología de crónica latinoamericana actual



-Songbook, Nick Hornby. Ed. Anagrama
En este libro, Hornby nos cuenta la historia de 31 canciones específicas que lo han marcado de forma personal en diferentes escenarios y condiciones. No necesariamente son sus favoritas. Un libro que te lleva por la música de Nelly Furtado hasta Bruce Springsteen, pasando por Zeppelin y Badly Drawn Boy.


-Suicidios ejemplares, Enrique Vila-Matas. Ed. Anagrama.
Cuento por cuento hay un puente del cual saltar, un océano al cuál quererse entregar, un vacío que te invita a saltar. Cuento por cuento, Villa Matas describe las desgracias de aquellos que piensan dejar el mundo, cuando algunos sólo lo piensan, otros lo intentan y pocos lo logran.


Terror Matutino.



-Necronomicon,  H.P. Lovecraft.
Selección de cuentos de suspenso y terror, ed. Gpo. Editorial Tomo.


-Cuentos Completos, Edgar Allan Poe, ed. Alianza Editorial.

-Los Cuentos de Canterbury, ed. Edimat Libros.

-Malos Sueños / Felices Pesadillas, ed. Valdemar.


No hay que explicar el terror ni el suspenso, ni el thriller. Leerlos en la mañana causa un cierto escalofrío que es imperceptible por las noches.


Muchas recomendaciones, a título personal, donde algunos cuentos han sido mejor que otros, pero todos me han dado mañanas diferentes, mañanas que sólo son mías. Porque como bien dice mi madre, cuando uno lee por las mañanas doma a sus demonios y nos volvemos más dóciles y menos salvajes.

A lo largo de mis “mañaneros” he ido encontrándole el lado especial a la brevedad que dan las letras, a ese tiempo que cuando leemos sólo es de nosotros. Date el tiempo de leer cuentos mientras tomas tu café, mientras viajas en el metro rumbo a tu trabajo, mientras te hablan de vampiros, de muertos vivientes, de una canción, de un duende en un bosque, de una crónica de Pablo Escobar a plena luz del día y que tu cerebro imagine desde temprano. Cualquiera que sea tu género, no importa, lo que importa que es sientas el placer de tener un mañanero literario.



No hay pretextos. ¡A leer!



Texto publicado para Letras Explícitas