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UNA PEQUEÑA HISTORIA DE AMOR



Me refiero, a una pequeña historia de amor, por que hay una que es la mas grande del mundo. Pero esta, es mi pequeña historia de amor.  Pensé, como toda mujer soltera, que el amor a primera vista ( sobretodo para los hombres) y el amor a primera oída, (sobretodo para las mujeres), existía, pero en las novelas, pero cuando tú pides algo, eso te llega.  En mis oraciones, yo pedía un hombre, porque sentía, ya era la hora de casarme que ya tuviera un hijo o hija grandecito, por que le tenia terror al parto (El amor transforma y da tanto valor que hoy tengo 10 hijos, de 10 embarazos y de 10 partos; pero todos, del que fue mi esposo) (y yo que decía que no le iba a lavar ropa a nadie; pero el amor da para eso también). Nos conocimos un lindo e inesperado día, un día que sin saberlo, nos marcaría, para todo el resto de nuestras vidas. Para no hacerles este relato tan largo, nos hicimos novios un día y tres días después llego a mi puerta con una serenata, me propuso matrimonio y yo le dije que si. Estuvimos casados durante 16 años, intensos, como era El y la verdad no les miento, muy felices, con altibajos en varios aspectos; pero nuestro matrimonio se fortalecía cada día, y creo que fue porque, recibimos varios consejos de gente amorosa y sabia, y los implementamos, en nuestra relación.



El mejor consejo, fue, que incluyéramos a Dios en nuestro matrimonio, (porque es un cordón de tres y no de dos); otro gran consejo; que no pusiéramos el sol sobre nuestro enojo ( debíamos solucionar cualquier problema, grande o pequeño enseguida)y como había paz, entendíamos la postura del uno y del otro; nos poníamos en los zapatos del otro;  hablábamos de nuestros sentimientos y nuestras formas de pensar, para llegar a la mejor solución,  aprendimos a comunicarnos (aspecto fundamental);  Lo vivimos, cuando invitamos al señor a nuestras vidas y a nuestro matrimonio; y hasta lo malo que nos pasó, se convirtió en aliciente para hacer mejor las cosas.  Mi esposo, era muy especial, cariñoso, consentidor y detallista y se preocupó por llegar a conocerme, nos amaba, a mi y a sus hijos y valoraba mucho a sus hijas ( y, El no era perfecto, pero si, procuraba pedir orientación para ser un mejor padre, hombre y esposo) . No era un extraterrestre; pero algo si se, que yo, lo ponía en manos de Dios y aprendí el mejor de los secretos ( En mis oraciones, le pedía a DIOS primero y mi esposo pensaba que de El , salia la idea ( Y el se llevaba los besos; mi Dios la gloria, yo recibía los milagros; se acabaron las peleas; mis queridas y queridos amigos); obviamente, las peticiones que DIOS me concedía, eran las justas, las que nos hacían bien).  Este escrito no solo es para ustedes, sino para todos mis hijos, para que recuerden, lo que su papá les mostró; cuando El, no podía hacer algo, se humillaba delante de su Dios y así, nos sentíamos seguros y confiados, por que vimos, que de esa manera, los hombres valientes solucionan las cosas. Mi papel, o lo que yo hice, fue meterme en lo mas profundo de su ser, para comprenderlo y entenderlo mejor; (por que las palabras, sirven  para conocernos, pero a veces no bastan, hay sentimientos y cosas tan profundas, que ni nosotros mismos,  las entendemos); así, empezamos a comprender las parejas y las familias y para nosotros era un enorme privilegio ayudar. Obviamente, era claro para nosotros reconocer que teníamos defectos; pero aprendimos, que nuestras virtudes, eran más y entendimos que debíamos aumentar lo bueno de cada uno y tratar de desechar lo malo también. Saben, los animo a vivir intensa y plenamente sus matrimonios; nunca olviden mirarse a los ojos; mìrense fijamente y nunca, nunca......nunca,  olviden, todo lo que tuvieron que hacer y todo lo que decidieron hacer por sus amores. Lo viví en carne propia y hasta el ultimo día, fuimos novios, esposos, amigos y amantes; por eso, yo estoy segura, que mi esposo, se fue tranquilo y a mí, no me quedó ningún remordimiento. Y hoy he podido superar su ausencia, aunque para mí, era el segundo amor mas grande del mundo. Una sola carne; eso es tu esposo y tu esposa, El amor lo hubo, por que se escogieron el uno al otro habiendo millones en el mundo, es por que lo hubo;  pero el amor se debe renovar todos los días de nuestras vidas; esto se puede lograr, sin llegar a ser unos esclavos de la otra persona; es completamente lo contrario, El amor es libertad y se siente y se goza y se transmite.

 

A Sabiendas y Con Mucho Amor,

Adriana Duque.

 


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