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Venenos que comemos todos los días

Existen una serie de alimentos, presentes en nuestra dieta diaria, que pueden ser considerados “venenos” para nuestro organismo. Esto es así, porque no aportan el más mínimo valor nutricional, en cambio pueden ser terriblemente perjudiciales para nuestro organismo.

Queremos contaros cuales son estos alimentos, y el motivo por el cual son nocivos para nuestra salud. Obviamente, no es cuestión de crear ningún tipo de alarma, y el consumo controlado y equilibrado de este tipo de “ingredientes” en nuestro menú diario, no debería poner en riesgo nuestro estado vital, pero si es conveniente conocer sus perjuicios y decidir objetivamente la forma en la que los consumimos.

1.- SAL DE MESA REFINADA

Un día, la industria alimenticia decidió convertir la sal cristalina natural en su versión “más simple”, el cloruro de sodio (sal refinada actual), ya que los científicos de la época afirmaban que el resto de elementos contenidos en la sal natural (minerales y otros oligoelementos) eran innecesarios para salar los alimentos. A partir de ese momento, cualquier parecido entre la sal natural y su equivalente refinado, la sal que consumimos actualmente, es prácticamente inexistente. Desde entonces, hemos convertido un alimento que era “oro puro”, ya que proporcionaba al ser humano todos los minerales necesarios para su supervivencia y en la proporción exacta, a convertirse en un alimento que es “veneno puro” para nuestro organismo, como así lo manifiestan todos los investigadores médicos de hoy en día.

A la toxicidad del cloruro de sodio debe añadirse la del yodo y el flúor, los minerales que se añaden artificialmente en el proceso de refinado de la sal. Se agrega yodo (tóxico cuando sobrepasa ciertas cantidades) porque se supone que mejora la función tiroidea, y el flúor (uno de los elementos más radiactivos que existen) porque afirman que este veneno previene las caries, un terrible sarcasmo. La sal cristalina natural, tanto la proveniente del mar (sal marina) como la de las montañas, Contiene los 84 elementos que componen el cuerpo humano en proporción exacta. Pocas personas saben que la composición de la sangre humana es virtualmente idéntica al agua salina (sal de mar primaria), es decir, una solución con la misma concentración de elementos que tenía el mar hace millones de años.

Se recomienda la utilización de sal marina natural sin ningún tipo de añadido.

2.- AZÚCAR REFINADO

El azúcar blanco no debe considerarse como un alimento, ya que es una sustancia química pura, que se obtiene de fuentes vegetales como la caña de azúcar o la remolacha, a la que se extrae el jugo mediante la eliminación de todas las proteínas formadoras de fibras y el 90% de dichas plantas.

Para dejar limpio el líquido que contiene el azúcar, se añade cal, y aquí es donde la reacción alcalina mata a casi todas las vitaminas, a continuación, se añade dióxido de carbono para acelerar la cal, este líquido azucarado pasa a través de tubos que separan las impurezas. Luego viene otro tratamiento con sulfato de calcio y blanqueo con ácido sulfúrico, que dejan el producto prácticamente blanco.

El azúcar refinado no contiene proteínas, ni vitaminas, ni minerales. El azúcar no contiene enzimas, no contiene micro elementos, no contiene fibra, no contiene grasa y en definitiva no aporta ningún beneficio para la alimentación humana.

No es bueno porque no proporciona nutrientes, proporciona energía, pero nada más. Los azúcares refinados son la causa de la obesidad, el desequilibrio nutricional, las caries, y más. Los edulcorantes químicos también son perjudiciales, ya que aumentan el riesgo de cáncer, como el aspartamo, la sacarina y el ciclamato, que se pueden encontrar en productos como la soda dietética.

A pesar de que la Stevia está de moda y se recomienda como sustituto en multitud de publicaciones relacionadas con el consumo de edulcorantes, en su proceso de obtención pasa por multitud de procesos químicos, aunque hay que reconocer que es uno de los pocos edulcorantes que no contiene calorías. Lo mejor es no abusar de este tipo de edulcorantes, ya que no aportan nada para la salud. La miel natural, utilizada con mesura puede ser una alternativa, pero cuidado, ya que más del 80% sigue siendo azúcar.

3.- HARINA REFINADA

Como todos sabemos, y así se recoge en numerosas publicaciones especializadas y en numerosos informes de organismos competentes sobre la salud, la calidad del pan ha disminuido considerablemente en los últimos años. Hace tan sólo 100 años, la sal, las grasas baratas, el alumbre, la cal y los diversos ingredientes blaqueantes que existían eran considerados elementos de “mala calidad” para la fabricación del pan, pero actualmente, nos encontramos con estos y nuevos ingredientes que perjudican gravemente la salud en la composición del pan que consumimos todos los días, fundamentalmente debido al proceso de industrialización y abaratamiento del producto. La harina blanca refinada es almidón casi puro y actualmente contiene una pequeñísima fracción de los nutrientes del grano original. En el proceso de fabricación y refinado se utilizan múltiples elementos químicos, que no sólo empobrecen cualquier cualidad alimenticia que pudiera tener el grano original, además lo convierten en uno de los “venenos blancos” más perjudiciales para la salud.

Cuanto más fina y blanca sea la harina, menos fibra, vitaminas y minerales contendrá en su composición. El pan blanco, el pan de salvado, los panes de repostería no contienen ni vitaminas ni minerales, al tiempo que favorecen las caries, el cáncer, el colesterol y la diabetes. Es recomendable la utilización de harinas integrales de centeno lo menos refinadas posible.

4.- ARROZ REFINADO

Según los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard en los Estados Unidos, el Arroz Blanco causa aumentos repentinos en los niveles de glucosa de sangre, que es un riesgo para la diabetes. Aunque el arroz ha sido consumido durante siglos en muchos países, fue sólo en el siglo XX que se refinó y consumió como arroz blanco.

Para la producción de arroz blanco, se somete a un proceso de refinado que elimina la capa externa y el germen. Y básicamente lo que queda es el endospermo, que consiste principalmente en almidón. Los investigadores analizaron los datos de tres grandes estudios realizados con casi 40.000 hombres y 157.500 mujeres en el consumo de arroz y el riesgo de diabetes. Los científicos encontraron que aquellos que comieron cinco o más porciones de arroz blanco por semana tuvieron un 17% más de riesgo de diabetes que los que comieron menos de una porción al mes.

Desde el punto de vista de la salud pública, se recomienda la sustitución de los granos refinados como el arroz blanco por los granos enteros, incluyendo el arroz integral, para facilitar la prevención de la diabetes tipo 2.

5.- LECHE DE VACA PASTEURIZADA

La pasteurización de la leche destruye las bacterias beneficiosas junto con las malas, y destruye las enzimas esenciales para la absorción de nutrientes. La pasteurización de la leche destruye toda su fosfatasa, que es esencial para la absorción de calcio, y el calcio funciona con vitamina D, no sólo disponible a través del sol, sino que es un nutriente esencial en la leche cruda. El calentamiento de cualquier alimento crudo destruye las enzimas activas, de modo que la lipasa (una enzima que se encuentra sólo en la leche y se necesita para completar la digestión de la grasa) se elimina junto con muchos otros nutrientes esenciales que la pasteurización destruye.

Es decir, el proceso de pasteurización de la leche mata todos los elementos beneficiosos para la salud, y el único elemento esencial para la correcta eliminación de la grasa de la misma. Esto, ha llevado a la industria a la fabricación de leches pasteurizadas desgrasadas, convirtiendo el alimento natural primitivo en un compuesto que no aporta prácticamente nada para el organismo humano.

La leche de soja puede ser una alternativa natural, que no sólo no aporta la grasa saturada extra que nuestro organismo no necesita, además nos beneficia con grasas vegetales insaturadas, no contiene colesterol malo, no contiene gluten, aporta vitaminas B1, B6, B9, A y E, y puede ser consumida por personas con intolerancia a la lactosa.



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