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Huele a (des)innovación (des)educativa

En un par de días los docentes volverán al aula. Algunos se han pasado el verano tumbados a la bartola. Otros han viajado por lugares lejanos. Los menos, han decidido dedicar parte de su tiempo a promover sus métodos innovadores. Y, finalmente, habrá algunos que, siendo este el primer o último Curso que van a trabajar, tienen una visión muy diferente del asunto. Es lo que tiene que todos los docentes sean hijos de su padre y de su madre. Qué hay mejor que cientos de miles de profesionales que piensen y actúen diferente. En la heterogeneidad está lo maravilloso de todas las Cosas. Pensamientos únicos o monolíticos lo único que hacen es empobrecer la educación. Y eso todos sabemos, si acudimos a determinadas hemerotecas, qué significa. No creo que uno haya de ser muy lince para comprenderlo.

Fuente: http://vargasinside.com

Éste, presumiblemente, será el curso de la (des)innovación (des)educativa. Muchos revivals de fiascos, aderezados por determinadas campañas mediáticas e, irrupción, de nuevas estrellas en el firmamento. Los gurús no vuelven al aula. No es malo que no lo hagan. Es una decisión personal y profesional. A ver, si uno gana más, le aplauden más y, sale en muchas fotos, a lo mejor le interesa seguir haciéndolo. El aula no es tan maravillosa como una tarima iluminada. Y eso que, al menos a mí, incluso que este año haga barbecho de la misma, me gusta. Bueno, más me gustaría no tener que volver a ella por tener suerte con la Primitiva pero… va a ser que no. Lo de los juegos de azar, como su nombre indica, son tan caprichosos que no tocan a quien lo desea con todas sus fuerzas. Se empeña siempre en tocar a los otros. Nada, de esas reflexiones que hacemos los pobres antes de volver al curro.

Me da la sensación que este curso veremos el surgir de nuevas modas, el afianzamiento mediático de algunas y, mucha ausencia de crítica a las mismas. Cuatro vocean, miles pasan de todo porque suficiente tienen con dar clase y, dos cafres nos dedicamos a decir ciertas cosas. Y, tanto la cagan los que vocean como los que criticamos ciertas voces. Al final, sobre el papel todo queda muy bonito pero, por desgracia, sin poder ver por el agujerito qué está pasando en cada aula que gestiona un docente innovador, nos perdemos gran parte de la película. Más aún si solo se cuenta lo bueno del asunto. La verdad es que mola mucho más vender éxitos que fracasos. Lástima que el aula, en ocasiones, esté empecinada en dotar al fracaso de un valor relevante.

Hay momentos a lo largo del año en que uno se plantea qué se hace y qué nos gustaría que se hiciera. A veces, ni tan solo nos ponemos a hacerlo por muchos motivos. Lo urgente se suporpone a lo importante. Y, últimamente, lo efectista a lo efectivo. Incluso que haya mucho trabajo tras lo efectista, en ocasiones no funciona. Menos aún cuando lo primero es la metodología y se obvia al alumnado que se tiene delante. Me preocupa ver cómo algunos jamás se equivocan en sus apriorismos metodológicos. Falta reflexión. Falta investigación. Faltan tantas cosas para saber qué podemos hacer de forma global para mejorar la educación que, a veces, a algunos nos entran mareos muy extraños. Es todo tan difícil. No, no es excusa pero, por favor, esto no es fácil. Es fácil pasar los días y esperar que suene el timbre de salida. No es fácil aportar cosas a los chavales. Nada fácil.

Espero que este curso no sea, de nuevo, el de tener que poner rankings a ver si uno (des)innova más que otro. Deseo que los chavales aprendan, los docentes disfruten de su trabajo y, pssst Ministra, recuperen de una vez sus condiciones laborales. Que no se venda nadie a los cantos de sirena. Que nadie se sienta mejor o peor docente por usar una metodología determinada. Y que se aplique, de una vez por todas, lo que jamás debería haberse ido del aula… el sentido común.

Quizás sea todo mucho más complicado que lo que estoy plasmando en este artículo pero, mucha suerte a todos los compañeros que este curso vais a dar lo mejor de vosotros en las aulas de este país. Sed (como sé que seréis la inmensa mayoría) los mejores profesionales que se puede desear. No os taxonomicéis ni os vendáis a ciertas cosas. Disfrutad. Aprended con los chavales. Para los nuevos, deciros que se aprende muchísimo de ellos. Quizás es de donde más cosas podemos sacar. No os agobiéis con ser más o menos innovadores. Eso, por suerte, es totalmente secundario. Un fuerte abrazo y disfrutad de estos dos últimos días de vacaciones 😉



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