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¿Y si dejamos de agrupar a los alumnos por su edad fisiológica?

Son muchos los debates acerca de la posibilidad, convertida o pervertida para algunos en necesidad, de segregar los Alumnos por sus capacidades. Grupos de “listos” y “tontos” encubiertos bajo eufemismos de diferente calado (grupos de refuerzo, flexibles o, simplemente, programas específicos de mejora del aprendizaje) para sesgar cuanto antes las posibilidades futuras de nuestros alumnos. Ya, lo sé, el modelo alemán de segregar a los alumnos a los 10 años les mola a algunos (fuente). Incluso estoy seguro de que algunos que abogarían por separar a partir del destete mediante determinadas pruebas para determinar coeficientes de inteligencia. Bueno, seamos sinceros, algunos abrazan teorías (o más bien pseudoteorías) desmontadas científicamente como las de las inteligencias múltiples de Gardner para justificar esa necesidad de separar a los “buenos” y a los “malos”.

Fuente: http://www.islatheatreproject.com

Vamos a ser brutalmente claros… no todos los alumnos adquieren las mismas habilidades (no estoy hablando de inteligencia) y tienen la misma capacidad de asumir determinados aprendizajes a la misma edad. Esto de agrupar a los alumnos en función de haber nacido el 31 de diciembre de un determinado año o el 1 de enero del siguiente no se sustenta por ninguna parte. Tampoco se sustenta que cuando llega un alumno de fuera, normalmente con problemas asociados porque a nadie le gusta huir de su país, se le incluya en un determinado curso por su edad fisiológica. No, no todos los alumnos de catorce años tampoco tienen las mismas capacidades/habilidades. No todos aprenden a leer a los seis años y tampoco todos entienden las operaciones matemáticas básicas al mismo tiempo ni de la misma forma. Entonces, ¿por qué no establecer un sistema que personalice el aprendizaje y que permita ir pasando cursos sin tener en cuenta la edad? ¿Realmente alguien vería problemático que hubiera mezclados alumnos de cinco, seis o siete años en primero de Primaria? Yendo más lejos, ¿veríamos mal esa mezcla de edades en cualquier curso de etapas obligatorias? Por cierto, mucho mejor que ir separando a los alumnos en programas variopintos para encubrir un fracaso escolar visto solo como número y aislado de los alumnos. Los alumnos no son números a pesar que algunos se empeñen en ir convirtiéndolos en tales.

Ya, seguro que algunos habréis leído hasta aquí y pensaréis… pero si es el mismo modelo de repeticiones que tenemos ahora. La verdad es que creo que queda bastante claro que no es lo mismo pero yo iría un paso más allá y me cargaría los grupos para convertir el aprendizaje (o el currículum, si estuviera realmente bien diseñado) en un conjunto de módulos relacionados que permitieran, en cualquier momento del curso, irse superando. Y como nos gusta ir buscando modelos a nuestro alrededor, por qué no nos alejamos de modelos mediáticos y vamos a cosas que podrían ser interesantes para nuestro contexto.

En los EE.UU. y Alemania existen determinados centros educativos que efectúan lo que llaman “individualización de aprendizaje por competencias”, que consiste en distribuir a los alumnos en diferentes niveles por materia en función de sus competencias adquiridas y, sin tener en cuenta en ningún momento su edad fisiológica. Así, se evita que haya alumnos que estén perdiendo el tiempo en niveles inferiores y, otros que no puedan profundizar en lo que peor van, porque se ven obligados a promocionar de forma completa (en todo su currículum) sin haber adquirido las capacidades competenciales en determinadas materias. Quizás sería bueno, plantearnos un currículum menos cerrado y más flexible, que nos permitiera atender mejor la diversidad y potenciar o reforzar en determinados alumnos algunas competencias que les cueste más adquirir. No es lógico repetir todo el curso, por tres materias, cuando en las otras siete sí que alcanzan (y muchas veces superan) las competencias de las mismas. Y, tampoco es lógico que, un alumno extremadamente hábil con alguna de ellas, no pueda realizar una promoción a niveles superiores en cualquier momento del curso.

Para entender el concepto, nada mejor que un ejemplo (para la ESO, ya que es lo que conozco mejor). Imaginemos la materia de Matemáticas, con la siguiente distribución de bloques:

 1ESO: MA11, MA12, MA13          2ESO: MA21, MA22, MA23

3ESO: MA31, MA32, MA33          4ESO: MA41, MA42, MA43

Imaginémonos un alumno que tiene dificultades con MA21 y MA22, pero es completamente competente en MA42 y MA43. ¿Por qué se tiene que hacer repetir curso al mismo cuando es sobradamente competente para niveles superiores? ¿Por qué no se puede dejar elegir al alumno (con un asesoramiento específico del propio centro), sabiendo que al acabar la ESO ha de haber cursado desde MA11 a MA43, para que su aprendizaje pueda ser más coherente? ¿Por qué no se le puede dejar que asuma las competencias lingüísticas un año, y deje para otro año (que se sienta más maduro y capaz) las competencias en las materias más científico-tecnológicas? A propósito y si alguno lo pregunta, los módulos planteados obligan a la reformulación del currículum para que las líneas de trabajo puedan tener una seguida y no sea tan monótono y repetitivo como ahora (lo del currículum de matemáticas donde se repite lo mismo cada curso es un claro ejemplo).

A la inversa, ¿por qué no podemos dejar que un alumno, que esté capacitado y sea maduro, asuma las competencias matemáticas de tercero de ESO en segundo de ESO?

Sería más complicado de gestionar los horarios porque no existirían grupos, sólo paquetes competenciales. Pero, a medio plazo, ello permitiría una individualización completa del aprendizaje del alumnado, con la consiguiente mejora del propio sistema educativo, que sería más flexible y permitiría atender de una manera mucho más efectiva la individualidad del propio alumno.

Me estoy dando cuenta que quizás esto se entendería mejor con un folio lleno de garabatos a boli, mientras se está haciendo una reformulación de las necesidades reales de nuestros alumnos. Un modelo en el que no existiría la figura de la repetición y que, en ningún caso impediría la socialización de los alumnos con sus iguales ni el sentimiento de ser “inferiores que”. Algo muy barato que, simplemente obligaría a un poco de trabajo extra para la administración para cuadrarlo pero de beneficio importantísimo para nuestros alumnos. Eso sí, siempre queda mejor incorporar proyectos segregadores (PAM, PMAR, PR y cualquier otra sigla que se les ocurra a los ideólogos que ni pisan aula ni se dejan asesorar por gente que la pisa) que un aprendizaje inclusivo a medida de los alumnos para cubrir sus necesidades reales.

¿Qué pensáis del asunto? ¿Se trata de una idea muy loca?



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