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No, la solución no es elevar la nota de corte para estudiar Magisterio

Ahora resulta que otra vez nos encontramos con el discurso, siempre procedente de alguien que, con todo el respeto del mundo, viene a dar nociones acerca de lo qué debemos hacer con nuestro sistema educativo, sin ni tan sólo conocerlo, más allá de una visión muy particular del mismo. Me parece que, en el caso de los expertos, cada uno con su versión más o menos edulcorada o de aplicación de medidas de dureza extrema, hay una gran parte de la realidad que se nos pierde en su discurso. Ahora le toca a Magisterio. Sí, una carrera devaluada desde hace muchos años que, por desgracia, reparte títulos a tutiplén sin ningún tipo de control. No es algo que me invente ni que sea de dominio público en conversaciones taberneras. Es una realidad que, por determinados motivos, nos empeñamos en valorar de forma muy parcial.

Fuente: https://desdeaquiarriba.wordpress.com

No, no es la Nota de corte de Magisterio, ni la cantidad de titulados que salen de la misma. Es, digámoslo claro, una perversión educativa que hace que, por desgracia, sea vox populi sólo lo malo de ese tipo de estudios obviando que, en las aulas, hay muy buenos maestros. Y sí, también hay de malos al igual que los que salen de otro tipo de carreras. El problema fundamental es que los buenos o malos maestros lo son sin tener en cuenta nada de lo que han estudiado. Sí, estoy convencido de que un alumno de Bachillerato si se le deja madurar unos años en una isla tropical y se le paga la estancia allí, sería igual de bueno o malo que un titulado en Magisterio. Y no, no estoy criticando a los maestros que salen de la Facultad. Estoy criticando el modelo pedagógico que se usa en la misma porque, una carrera que no dé herramientas a alguien antes de obtener el título no sirve. Es por ello que, más allá de otro tipo de connotaciones, estoy convencido -más bien afirmo- que hay carreras que no aportan nada al estudiante más allá de obligarle a pagar unos impuestos para poder ejercer en el futuro. Algo que también vale para otras carreras o, incluso, para aquel maravilloso máster que obligan a cursar a los que, procediendo de titulaciones varias, quieren ejercer en Secundaria.

Uno puede poner la nota de corte más alta del mundo, filtrar a los alumnos mediante pruebas durísimas e, incluso, no permitir que se pueda ejercer antes de haber pasado un montón de años como becario del asunto pero, ¿serán los mejores maestros los que pasen por lo anterior? ¿Conseguiremos que, aumentando ese filtro, sólo entren en las aulas los mejores? Bueno, ¿cuando hablamos de los mejores a qué nos estamos refiriendo? ¿A los que pasan más exámenes con la máxima nota? ¿A los que tienen capacidad/habilidad para aprender por su cuenta? ¿A los que tienen una oratoria fantástica? ¿A los que son capaces de soportar condiciones de esclavitud sin rechistar? ¿A los que van a las procesiones o, simplemente, descartamos a aquellos que tienen una determinada ideología porque suponemos que la misma es nociva para su función? La verdad es que cuesta decidirse por el mejor modelo. Lo que sí que está claro es que Magisterio no acaba de ir del todo bien pero, lo que es gracioso es que los mismos que son maestros con ese sistema tan “perverso” dicen que debe endurecerse. ¿Se aplicarían el cuento? La verdad es que a mí me preocupa poco porque creo que lo importante en docencia no es sólo la capacidad previa al entrar en el aula (que lo es). Es la evolución de la trayectoria profesional de uno.

Compro lo de impedir al personal que hace faltas de ortografía o no sabe resolver operaciones matemáticas sencillas que entre a dar clase en un aula pero, de ahí a creerme con derecho a juzgar que la nota de acceso va a permitir que uno sea mejor o peor maestro va un largo trecho. Eso sí, si algunos quieren ese filtro, ¿por qué no impedimos que haya alumnos que con un cinco raspado entren en Medicina porque tienen dinero para pagarse una Universidad privada y su título va a valer igual que el de uno de la pública que se han lastimado los codos estudiando? Sí, lo de la nota de corte es muy perverso y un mal sistema de selección del alumnado. Eso sí, si jugamos a ese juego con esas nuevas reglas hagamos pasar a los que ya están/estamos por el aro porque eso de predicar para terceros siempre queda muy bien.

Por cierto, ya habéis visto que no he entrado en el típico mantra vocacional que pretenden algunos instaurar para entrar en las aulas. Quizás es porque algunos ya estamos hartos de encubrir los defectos bajo premisas que sólo pueden defender aquellos que crean en unicornios rosa. Y, lamentablemente, en docencia hay más de uno.

Claro que Magisterio debe -y puede- mejorar pero creo que, estos debates mediáticos sobre declaraciones de "expertos", aportan bastante poco para ello.


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