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Sólo la emigración al exterior salvará a los peruanos de la continuación del modelo neoliberal.- El neoliberalismo y sus consecuencias demográficas

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Escribe: César Vásquez Bazán
El nuevo pasaporte biométrico, instrumento fundamental para que los peruanos puedan emigrar del país combatiendo el desempleo, salarios de hambre e inseguridad generados por el Modelo neoliberal.

El Presidente Toledo tuvo la gentileza de solicitar una opinión con respecto a los aspectos económicos de su mensaje sobre el estado de la nación, expuestos ante el Congreso el 28 de julio de 2004. También solicitó el señor presidente una propuesta de mejoramiento de la situación actual. En este último caso, el doctor Toledo demarcó con claridad su pedido. “Académicamente” –dijo a través de la comunicación telefónica– “ruego que tus recomendaciones no pongan en discusión la continuidad del sistema vigente y que puedan llevarse a la práctica sin alterar ninguno de los supuestos del modelo económico”. Precisó también el doctor Toledo que políticamente, todos los líderes de opinión, explícita o implícitamente, desde Alan García hasta Lourdes Flores, pasando por Valentín Paniagua, la izquierda caviar y los banqueros, estaban de acuerdo en garantizar la vigencia del modelo neoliberal.

Dado que no es de caballeros rehuir tan elevada invitación, envié mis sugerencias debidamente sustentadas al doctor Toledo. Los párrafos que siguen contienen lo medular de la opinión transmitida al señor presidente en esa fecha. Las principales medidas sugeridas siguen siendo válidas el día de hoy, con un nuevo presidente del Perú de nacionalidad extranjera, por segunda vez en 26 años.

Lima, 8 de agosto de 2004

Señor Presidente

Doctor Alejandro Toledo Manrique

Palacio de Gobierno
Lima

Su Excelencia:

Luego de revisar las principales ideas-fuerza del mensaje presidencial del 28 de julio de 2004, creo que debo felicitarlo por resaltar los logros económicos obtenidos por su Administración. Es alentador saber que el producto bruto interno del país crecerá en 2004 al ritmo elevado de 5%; más alentador aún es saber que la inflación está bajo control, que las reservas internacionales alcanzan los 11 mil millones de dólares, que las exportaciones llegan ya a la significativa cifra de 10 mil millones de dólares, y que la balanza comercial es positiva.

También debo felicitarlo por haber informado que la tasa de pobreza del país afecta a la mayoría de la población peruana. Sé que algunos analistas, pecando de prolijidad, han puesto en debate la precisión de las cifras de pobreza informadas por Usted, pero en lo que respecta a la opinión de este servidor, me basta con saber que el señor presidente reconoce que la pobreza afecta al 52% de los habitantes de la república. Como usted comprenderá, señor presidente, 52% es una magnitud tan lapidaria como 54% o 57%. Sea la cifra 52%, 54%, ó 57% ella indica que más de la mitad del país vive en degradante pobreza.

Es justamente a partir de esta crítica cifra de pobreza que le expreso mi admiración por la forma tan acertada como prefirió usted no referirse a una variable íntimamente asociada a la pobreza, como es la desocupación creciente que se observa en el Perú. Coincido con usted en que, por paradójico que parezca, la mejor forma de tratar un tema tan delicado como la agudización del desempleo y el subempleo en el país es no discutir el asunto. Es ésta una demostración de su tacto y habilidad para el debate político, cualidades que abrigo la esperanza algún día le serán reconocidas en toda su amplitud.

Luego de estudiar las cifras oficiales sobre desocupación que usted me envía reconozco que el panorama es tan preocupante como usted lo indica. Por ello, no titubeo en decirle que comparto totalmente su inquietud. Sí, es cierto, durante la gestión del ingeniero Fujimori los distintos índices de empleo era más elevados que los existentes el día de hoy. (Eso ya es bastante decir, teniendo en cuenta que el ingeniero Fujimori es alguien en quien reconocemos al mayor liquidador de puestos de trabajo que hayamos tenido en la historia de nuestra pujante nación.) Comparto también el ejemplo en cuanto a desocupación que usted propone. En julio de 2000, la cifra oficial de ocupación en empresas de diez trabajadores y más, ubicadas en zonas urbanas del Perú, se encontraba en 92.0. Con su gestión, señor presidente, cuatro años después, el índice es aún menor: el índice de empleo sólo llega a 89.4 (marzo de de 2004).

No deseo abrumarlo, señor presidente, con comentarios sobre cifras de empeoramiento de la situación del empleo en el país, indicadores que conoce usted mejor que yo. Definitivamente, creo que nadie discute que el modelo económico neoliberal inaugurado por el presidente Fujimori puede dar resultados en materia de crecimiento económico neutrónico, es decir ese tipo especial de dinamismo en la producción de bienes y servicios que viene acompañado de una paradójica reducción en el índice de ocupación total. Innegablemente, el modelo inaugurado por su predecesor produce aumento de reservas internacionales y estabilidad financiera. Sin embargo, el modelo también pulveriza el empleo, a pesar de lo sugerido por los economistas que asesoraban al ingeniero Fujimori y que hoy lo aconsejan a usted, en otra acertada decisión de su Administración. Definitivamente, señor presidente, el modelo neoliberal que llamaremos parcialmente en su honor modelo Fujimori-Toledo no genera equilibrio –ni automático ni inducido– en los mercados laborales. El salario para ocupaciones no calificadas ha descendido ya a límites extremos y sin embargo el exceso de oferta de mano de obra desborda los actuales niveles de demanda por mano de obra. La existencia de ese desequilibrio, señor presidente, es ampliamente conocida y sólo debido a su existencia es que se pueden cerrar las ecuaciones del modelo.

Como presidente del país usted se encuentra inquieto por el clima social y político de inestabilidad alimentado por la continuación del proceso de liquidación de puestos de trabajo. Se sabe que éste es el resultado no deseado del modelo neoliberal que usted, señor presidente, continúa implementando, con el favor de Dios. Nuevamente, me parece enaltecedor que usted perciba –en forma privada– la situación real que vive el Perú. Usted sabe bien que muchos jóvenes que no encuentran trabajo o no ingresan a la universidad se enrolan en pandillas o asumen conductas delictivas no porque lo deseen sino porque se ven obligados para poder subsistir en un medio tan hostil.

Solicita usted una propuesta económica al respecto, doctor Toledo, indicando que cualquier cosa puede cambiarse, excepto el impoluto modelo neoliberal. Me ha indicado usted que me limite a sugerir posibles cursos de acción dentro del marco del sistema existente, puesto que el modelo, de acuerdo con sus palabras, “está blindado”. Dentro de esos ejemplares parámetros de respeto a la institucionalidad económica he estudiado el tema desde diversos ángulos y entre las alternativas necesariamente marginales que he elaborado solicito su consideración a la siguiente propuesta inicial de siete puntos:

1. En un mensaje a la nación –que bien podría transmitirse desde Sacsayhuamán, para honrar los orígenes de su Gobierno– el señor presidente debería explicarle al país lo mismo que ha indicado a este humilde servidor. Con la actitud pedagógica con que la Divina Providencia lo ha adornado, debería el señor presidente informar al país que la continuidad del modelo neoliberal no está en discusión y que por tanto sus elementos constitutivos, parámetros estructurales y restricciones no pueden cambiarse. La presentación debería complementarse precisando los argumentos de las instituciones nacionales e internacionales y actores políticos internos y externos para exigir el mantenimiento del modelo (el Fondo Monetario, el Banco Mundial, el Departamento de Estado, Alan García, Lourdes Flores, Dionisio Romero, etc.). En particular he conversado con el presidente García y él me ha asegurado que está a su total disposición para reforzar públicamente la necesidad de continuar con el plan neoliberal.

2. Coincidimos con el señor presidente en que es obligación de los gobernantes decir toda la verdad respecto a los beneficios y costos del modelo neoliberal. En un nuevo gesto de honestidad y sinceridad que el país seguramente apreciará, el señor presidente debería explicarle a los peruanos que el modelo no sólo no genera adiciones al empleo total sino que lo reduce en forma consistente, en el corto y mediano plazos, generando aún mayor desocupación y subempleo que los previamente existentes. (No debería usted mencionar el largo plazo, doctor Toledo, puesto que como decía Keynes, en el largo plazo todos estaremos finalmente muertos. Por favor, no tome usted a mal esto último.)

3. Los peruanos han demostrado por más de una década, señor presidente, que pueden ser pobres pero no necesariamente tontos. Durante una década esperaron al Mesías Pachacutiano que los llevaría a la tierra prometida del millón de empleos. Frente al milagro económico que no se produce, los peruanos desocupados y subempleados, comprenderán las razones, internalizarán el problema, y sabrán cómo dirigir sus vidas personales y familiares. Es justo que sea así, doctor Toledo. También en ese sentido debemos ser transparentes y no permitir el uso de información asimétrica.

4. Dado que es operacionalmente imposible dentro del modelo neoliberal detener la liquidación persistente de puestos de trabajo, sugiero, señor presidente, la formalización inmediata de una política de emigración organizada y voluntaria de los peruanos desocupados hacia los Estados Unidos de América, Canadá, España, los demás países de Europa Occidental, Japón, los países del sudeste asiático y China. ¿Por qué no? Si en el siglo XVI, o a fines del siglo XIX y comienzos del XX, por la pobreza que los afectaba, muchos españoles, europeos, japoneses y chinos se vieron obligados a emigrar a América y al Perú, ¿por qué hoy los peruanos, bajo el liderazgo del señor presidente, no vamos a poder poner en práctica similar política pero en sentido geográficamente inverso?

5. Con la finalidad de ejecutar la sugerencia anterior hay varias cosas por hacer. La primera, obviamente, es disponer la impresión del número apropiado de pasaportes para los migrantes, lo que puede resultar un cuello de botella, teniendo en cuenta el número existente de desocupados y que, además, éstos tendrán que emigrar con sus familiares. Por ello, estimo que la emisión inicial de pasaportes bien podría sobrepasar los 15 millones de unidades. Sin embargo, creo que no existirán problemas en cumplir con esta primera tarea si se organiza un pool con las imprentas del Estado, o si se sub-contrata el trabajo en el mercado internacional.

6. Para facilitar la migración inmediata de los desocupados deberíamos apelar a la buena voluntad de los miembros de la comunidad internacional, específicamente de las naciones que recibirán a los peruanos migrantes. Por ejemplo, señor presidente, creo que si en el marco de la amistad hemisférica y la negociación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos usted conversa y negocia con las autoridades estadounidenses logrará una reducción sustantiva de los derechos de trámite de visa a Estados Unidos que hoy ascienden en Lima, si no me equivoco, a cien dólares per capita, cifra inalcanzable para los potenciales migrantes. Si la parte estadounidense adujera que la razón de esta prohibitiva exacción a nuestros connacionales es el creciente déficit fiscal norteamericano, sugiero, señor presidente, no dudar un instante y preparar un proyecto de ley por el cual el Supremo Gobierno se compromete a otorgar vouchers de cien dólares a todos los ciudadanos peruanos que así lo necesiten para tramitar la obtención de la visa a los Estados Unidos, en la oportunidad y en las condiciones más convenientes. De paso, estaremos contribuyendo a la reducción del déficit fiscal que dejará la administración Bush en el hermano país del norte.

7. El Supremo Gobierno debería negociar con las aerolíneas y medios de transporte internacional el lanzamiento de paquetes promocionales, a precios rebajados, para los viajes de los migrantes. Si hemos recibido en el año un millón de turistas, podemos usar esa misma capacidad e infraestructura de transporte en dirección contraria y promover la emigración del país. Asimismo, el Supremo Gobierno debería cubrir el íntegro del pasaje de ida (como comprenderá el señor presidente, no es necesario comprar el pasaje de vuelta). A quienes se opongan a la medida por considerarla paternalista, el doctor Toledo podría explicarles que el pago del pasaje es una verdadera inversión, dado que con menos desempleados y subempleados, el país elevará la productividad del factor trabajo, con el consiguiente crecimiento adicional en el PBI por habitante y el incremento en los ingresos de la población que permanecerá en el país. (No me extiendo en este particular porque el señor presidente domina ampliamente el tema). Si existe reacción en contra del financiamiento del pasaje, podría hacerse que éstos sean pagaderos en doce cómodas armadas mensuales, con la garantía del Gobierno peruano. Los peruanos migrantes sabrán honrar el apoyo que les prestará su Excelencia.

Estimo que de acuerdo con los supuestos absolutos de conservación del modelo neoliberal no queda otro camino más que la emigración, señor presidente. De paso, la nueva política de emigración contribuirá al afianzamiento de la transición democrática, puesto que la vigencia del modelo Fujimori-Toledo es compartida por líderes tan aparentemente disímiles como Alan García, Lourdes Flores y Valentín Paniagua. Ellos representan junto con usted, señor presidente, a la inmensa mayoría conservadora de la nación. Tiene usted, doctor Toledo, la gran oportunidad de adoptar una posición proactiva, dejar de lado el ruido político y demostrar el liderazgo que le reconocen aquéllos que lo conocemos bien. La comunidad internacional, necesitada de mano de obra, acogerá favorablemente su iniciativa. Los bancos internacionales también lo reconocerán. Quince millones de migrantes peruanos significarán por lo menos cinco millones de nuevas cuentas bancarias abiertas en el exterior cuyas transacciones pueden proyectarse ascenderán anualmente a más de 300 mil millones de dólares, con el consiguiente efecto incremental producido por el multiplicador bancario. Por otro lado, la desviación de la migración, hoy orientada incorrectamente hacia los países fronterizos, mejorará nuestras relaciones exteriores, especialmente con Chile y Argentina, países que ya han visto saturada su capacidad de recepción de migrantes peruanos.

Espero que la propuesta migratoria aquí esbozada merezca la aprobación del señor presidente. Creo que el proyecto también será oportunidad de beneplácito para la señora Toledo, cuyos cuatro pasaportes, expedidos por naciones distintas, atestiguan los resultados positivos de una política de migración bien llevada. Si se requiere de ampliaciones o precisiones adicionales, quedo, como siempre, a las órdenes del doctor Toledo. Esta disposición la extiendo a cualquier encargo o asignación que tenga a bien encomendar el señor presidente, por supuesto con la reserva que el caso amerita y con los honorarios de ley, similares a los que perciben en un ejemplo de austeridad mal entendida, usted señor presidente, los señores ministros y los congresistas de la nación.

¡Firme y feliz por la unión!

César Vásquez Bazán

© César Vásquez Bazán, 2006
Todos los derechos reservados
Junio 7, 2006


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