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La crisis europea

Llevamos parte de este año sin poder dejar a un lado los problemas políticos globales y, en especial, los europeos. Los resultados empresariales de estos tres últimos trimestres han sido especialmente buenos, mejor en Estados Unidos que en Europa, pero positivos a ambos lados del Atlántico.

Los datos macro también han acompañado. Es cierto que la fortaleza económica de Estados Unidos no la tiene Europa, pero no son despreciables. Sin embargo hoy nos encontramos con el Eurostoxx 50 en – 9,83% y nuestro IBEX en el -12,85%. ¿Qué es lo que está pasando? Si lo miramos desde el punto de vista económico, las caídas futuras en las estimaciones de Crecimiento en todos y cada uno de los países, el posible desmantelamiento del sistema comercial y la rentabilidad de los bonos americanos pueden afectar sin duda. Pero no nos llevarían a este escenario de fuertes caídas en los mercados. Algo pasa y en especial en Europa. Y la respuesta es que la política se ha superpuesto a la economía, en especial en tres ámbitos :

.- El brexit donde el referéndum de salida de la Unión Europea está generando graves consecuencias económicas y civiles.

.- El comportamiento de muchos gobiernos en relación al Aumento de gasto bajo políticas populistas.

.- El bajo crecimiento esperado.

Y estas tres variables están pesando más que las económicas, donde el inversor, aun viendo datos positivos de crecimiento empresarial en algunas compañías, prefiere esperar a invertir por la tendencia tan negativa de mercado.

Por tanto, un referente tan importante (o más) que el económico es el político y en Europa no pinta bien.

Desconocemos lo que puede ocurrir con el brexit. La posibilidad de una salida no acordada con Europa es cada vez más real y si a día de hoy el Reino Unido se ha desacelerado mas de un 2%, el IPC ha seguido aumentando y la depreciación de la libra ha incrementado las importaciones generando una reducción de la renta disponible. La salida sin acuerdo del Reino Unido podría aumentar el paro hasta doble dígito.

Pero no debemos pensar que estos problemas afectan en exclusiva al Reino Unido. Como dato, no debemos olvidar que la primera potencia turística de España son ellos. Sin duda, algo a tomar en cuenta.

Pero desde mi punto de vista, es más importante la situación de Italia. Y no creo que el problema sea el déficit. Posiblemente sea lo menos importante. Lo que a mi modo de ver es preocupante es la desaceleración del crecimiento en toda Europa para los próximos años, desinflándose aun más el PIB tan débil del país alpino y afectando por tanto al pago de la deuda. Porque no debemos olvidar que los intereses de la deuda italiana suponen un 4,5% del PIB nacional y para evitar el aumento anual de los intereses el crecimiento debe situarse por encima del 2,5%. Es posible que el aumento de déficit que reflejan en el presupuesto sea un caramelo para el corto plazo y consiga los objetivos señalados por el gobierno italiano, pero será eso… pan para hoy y hambre para mañana.

Y esta situación la estamos viviendo sin subidas de tipos en Europa e Italia, como otros países europeos, es vulnerable a los cambios de tipos. Y mucho.

Y ahora también nos debemos fijar en España. Nada tan problemático como Italia, pero sí debemos tenerlo en consideración. El cambio de gobierno y sus nuevos aliados, acompañado de unos presupuestos que quieren generar mayor gasto real con unos ingresos ficticios, están perjudicando a la financiación estatal. El diferencial del CDS —un instrumento de cobertura de riesgo que cubre la posibilidad de quiebra del subyacente, en este caso España— ha subido en 40 p.b. contra Alemania y el tipo de interés a 10 años ha pasado en los últimos meses del 1,30% al 1,70%. España empieza a ser otro foco de incertidumbre política. Parafraseando al filósofo francés André Glucksmann, “el problema de la izquierda es la deriva identitaria que cree encontrar su salvación en la exaltación de las reivindicaciones esencialistas de las minorías”, algo que ahora estamos viviendo en España pero que lo han sufrido en Europa en el último decenio.

En mi artículo del pasado mes comentaba el aumento del euroescepticismo, basado en la inmigración. Ahora, si unimos el desgaste del crecimiento económico con la mayor deuda gubernamental que hemos tenido, nos llevará posiblemente a un aumento del paro y posiblemente nos lleve a un aumento del populismo, tanto de izquierdas como de derechas, generando mayor incertidumbre y mayores desequilibrios económicos. Como les decía, por encima de la economía está la política.

Todos estos problemas me invitan a pensar que los tipos de interés seguirán sin subir. Los que llevan vaticinando esta subida de tipos desde hace año y medio, y ya empezaban a sacar pecho con la posible subida de tipos a mediados del año que viene, creo que van a tener que esperar. Espero encarecidamente equivocarme para que esta economía vuelva a unos parámetros económicos lógicos y que sectores como el financiero empiecen a mejorar los márgenes, pero creo que esto no va a ser así. Ya se pueden hacer cargo ustedes de la situación de la inflación (subyacente Europea en 0,9%) y del pobre aumento de los salarios.

Como les digo, espero equivocarme, pero aunque veamos momentos de rebote en Europa, la deuda y la falta de reformas pasadas y futuras de los estados, nos van a generar grandes dudas en el panorama europeo. Y no se olviden del dólar, que mantiene un déficit comercial con Europa, pero puede ser una gran moneda refugio aun estando a 1,1480.

Seamos comedidos pero activos en nuestra gestión. Situaciones e importantes crisis ya hemos pasado. Nos toca remangarnos.

Gonzalo Ramírez Celaya
Director de Renta Fija y Productos Estructurados

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