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DENUNCIA: MAFIA TUBOLETA - POLICIA; CONCIERTO AEROSMITH

Tags: boleta

Por Etoile.

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Después de ahorrar dos meses para poder comprar la Boleta para el concierto de Aerosmith, siendo consciente del problema con las boletas revendidas, después de haber asistido a más de 40 conciertos grandes, como siempre fui a comprar la boleta en: Tu Boleta, pague en efectivo, y el señor me pidió mis datos, como siempre: Nombre, cedula, teléfono.

El 20 de Mayo a las 5:30 pm, llegue al Simón Bolívar, hice la fila, pase el primer anillo de seguridad, luego el segundo, en el que de pronto una señora con un aparato detector de códigos, dice que mi boleta fue registrada a las 11 de la mañana. Luego llama al funcionario de tu Boleta ( tiene 25 años ), encargado del concierto, el cual toma mi boleta, me pregunta de forma muy agresiva y grosera: ¿donde la compre? ¿Cuando la compre? ¿Cuánto me costó? Luego llama a confirmar datos, da mi numero de cedula y le dicen que aparece que compre una boleta de Metallica y Guns and Roses, pero no para Aerosmith, luego le dicta por celular un numero que tiene la boleta, para verificar quien la compro, y al otro lado del teléfono le dicen que la compro Hidalga, identificada con x cedula. El señor de tu Boleta, me pregunta si soy Hidalga, y luego dice: Si ud es Hidalga, muéstreme su cedula, yo le digo que no tengo idea quien es esa señora, pero que yo compre la boleta en Gran Estación, en tu Boleta, de forma muy amable, le pregunto: ¿qué puedo hacer? ¿Se supone que es seguro comprar la boleta en tu Boleta y si no es seguro comprarla allá, entonces donde? El me dice que ese no es problema de él, que yo soy una mentirosa y tramposa, porque ¡no es cierto que compre la boleta yo!, le digo que el hecho que aparezca otro nombre y otra cedula en el sistema de ellos, no significa que yo no la haya comprado en Tu Boleta, que yo que culpa tengo que hayan tenido tal vez un problema de digitación o no se de que, porque yo compre la boleta, yo pague por ella. El señor evade la conversación, se va y me deja hablando sola.

Empiezo a hablar con todas las personas de logística, los policías, el teniente de la Policía (máxima autoridad de la Policía) y curiosamente de Tu Boleta solamente está este señor, no hay más. A todos les comento la situación, les pregunto: ¿qué me recomiendan? ¿qué puedo hacer? ¿con quién puedo hablar? Ellos dicen que no me pueden ayudar, que eso depende es del funcionario de Tu Boleta, yo les pregunto si no hay nadie más con quien pueda hablar de Tu Boleta, si de pronto no hay otro funcionario de tu Boleta que apoye el proceso, teniendo en cuenta la magnitud del concierto. Dicen que no, que el único funcionario es él, les pregunto si hay alguien más que pueda tomar decisiones, y dicen que para el caso especifico de la boleta, solamente las puede tomar el. Yo pregunto: Entonces básicamente este señor de 25 años, es el dueño del concierto? ¿él hace lo que quiere? y ¿nadie más que él puede decidir quién entra o no? y todos responden: ¡Si, él es el que manda!

Empiezan a amontonarse muchas madres y padres con niños pequeños. Resulta que Tu Boleta tiene otro errorcito. Según la ley, en Bogotá la minina edad para este tipo de conciertos son 14 anos, y en la Boleta de Aerosmith decía: Edad minina: 12 años. Otro de los tantos errores de esa organización. Error en la impresión de miles de boletas. ¿Cómo es posible que una organización tan grande, encargada de un evento tan importante, no sea capaz ni siquiera de imprimir una boleta bien? Acaso este señor también es el encargado del formato e impresión de las boletas?

Muchos padres de familia con sus niños de 12 y 13 años, paliando por su plata, porque los dejen entrar, porque según lo que decía la boleta, era mínimo 12 años, e por esa razón compraron la boleta. Todos a la entrada presentando la tarjeta de identidad, mostrándoles lo que dice la boleta, y preguntando: ¿Si uno no puede confiar en lo que dice la boleta, entonces? ¿Si en la boleta dice 12 años, como es posible que tres meses después de haber impreso las boletas y de estar disponibles a la venta, no se hayan dado cuenta del errorcito? ¿Y ahora quien responde por mi plata? ¿Qué culpa tenemos nosotros, de su negligencia?. Como cosa rara, nadie responde por nada, y el señor de Tu Boleta le manda el problema a la Policía y la Policía a Tu Boleta, y el señor de Tu Boleta no da razón de nada, solo dice: Lo que pasa es que hubo un problema en la edición de la boleta y en vez de un 14, salió un 12. Hasta a mi me dieron ganas de aplaudir.

Empiezan a acumularse muchas personas, todas con historias parecidas y al final terminan por quitarles la boleta también. El señor tiene su problemita, quien sabe que el habrá pasado cuando chiquito, porque a todos los trata de ladrones, tramposos, mentirosos, y básicamente los echa del lugar.

Empieza a llover, y con la esperanza que en algún momento nos dejen entrar, entonces decido quedarme en el segundo anillo de seguridad. Hablo muchas veces con el señor de Tu boleta, al ver que no me presta atención, llevo policías a que hablen con él, para que me devuelva mi boleta, le digo que quiero demandar, y que se compruebe que mi boleta es la original, y el señor me dice que haga lo que se me de la gana, porque la culpable soy yo, porque he cometido fraude y que debo aprender mi lección, yo le digo que entiendo, listo no entro al concierto, pero ¿por qué no me devuelva mi boleta? ¡es mía, no me la puede robar!, él dice que no lo hará y que más bien desaloje el lugar.

Le conté mi caso a todo el mundo y todos se mostraban indiferentes, pero como siempre existen excepciones afortunadamente, entonces el secretario del Teniente, me dijo que él podía no dejarme entrar, pero que debía devolverme la boleta para poder hacer el denuncio. Me acompaño muy amablemente y le dijo al señor que él debía devolverme la boleta, para poder hacer el denuncio. Él señor se ofendió, se sintió atacado, y dijo: Yo no tengo por qué dar explicaciones de mis decisiones, y menos a un simple secretario, yo me dedico a hacer mi trabajo y ud debería dedicarse a lo mismo, si no quiere tener problemas.

Después de hacerle fila al Teniente, por fin me atendió y coincidió en el mismo punto del secretario. Me acompaño a hablar con el señor de Tu Boleta, y él le dijo que la debía guardar como decomiso por fraude, y que debería desalojar el lugar por ser tramposa. El Teniente muy ocupado tratando de lidiar con tantos padres de familia, me dice que ahí él no puede hacer nada, porque el que manda es el de Tu Boleta. Nadie me ayuda, nadie da rozan de nada, no tengo nadie a quien más acudir, porque él que decide es solamente él.

Luego me doy cuenta que él entra personas, amigos sin boletas, ¡gratis! y nadie dice nada.

Cerca de las 8, absolutamente todas las personas que llegan tienen boletas que ya han sido utilizadas, y este señor de nuevo las decomisa, y no da razón ni explicación de nada.

El negocio es rentable: Primero ponen los datos en el sistema de la persona que quieren, luego imprimen una boleta igual, la venden, y a la entrada la decomisan, luego la revenden (con intermediarios ¡por supuesto! Ellos están limpios, ellos no hacen el trabajo sucio), luego decomisan otra vez la misma boleta, la revenden y así, cuantas veces sea posible, ¡pero es si! Antes que el concierto empiece, porque apenas empieza el funcionario que decomisa y revende boletas, va a disfrutar del concierto en VIP.

El concierto empieza, la entrada se empieza a desocupar y solo quedamos las personas frustradas, víctimas de la corrupción e injusticia (más o menos 100 personas). Apenas empieza el concierto, este señor desaparece, con las boletas de todos y nunca más vuelve.

Empiezan a sonar las guitarras, y los cabellos empiezan a danzar al ritmo de las cuerdas, Steven Tyler con su voz inigualable hace temblar las hojas pisadas en el asfalto mojado; las fibras de todos se conmueven, y empezamos a cantar desde afuera, demostrando que la única razón que nos mantiene ahí, es la Música. Sigue lloviendo, y todos empiezan a mover sus cabezas al ritmo de la batería. Muy calmados, sorprendentemente pacíficos, pacientes, esperando lo mejor, o por lo menos lo mínimo, nos quedamos todos en la entrada, esperando que alguien racional nos diera alguna respuesta coherente, o que por lo menos, no nos ignoraran mas.

Hacia las 8 y media se empieza a acumular otro grupo de personas, con boletas, que no dejan ingresar porque los de logística aseguran que el proceso de ingreso a sido cerrado. Personas que acaban de salir del trabajo, que estaban en la 180 y no alcanzaron a llegar más temprano. Hubo trancón porque llovía, muchas personas que venían de otras ciudades a ver el concierto, acababan de llegar, después de muchas horas viajando, y nadie les soluciona nada. Decían que estaban ubicando al de Tu Boleta, porque es el único que les soluciona. Pero el señor nunca aparece.

Los Policías no hacen absolutamente nada. El grupo empieza a aumentar, ya van siendo como 30 personas, que acaban de llegar con boleta, y tampoco dejan ingresar. Las personas de forma amable, hablan con uno y con otro, y todos señalan que el único que da solución: es el de Tu Boleta, y no esta, pero que ya viene. “Lo están ubicando” – Paciencia..

Y casi son las 10 de la noche, y las personas entienden que esos payasos con disfraces verdes tienen el cerebro como un adorno mas, entonces empiezan a organizarse y a recopilar datos y firmas, para demandar, ¡para hacer algo! Porque no es posible que se burlen de esa forma de nosotros.

Cuando el teniente, y la policía se dan cuenta de nuestro movimiento, entonces dice que nos tranquilicemos, que el señor de Tu Boleta ya viene y nos va a devolver las boletas, y tratando de dilatara el proceso de recolección de firmas y cedulas, empieza a tratar de persuadirnos mediante engaños.

Después de unos minutos llega el Teniente y con voz segura y confiable dice: Ya he hablado con el encargado del evento de tu Boleta, y lo que pasa es que esta envolatado solucionando otros problemas y no puede venir, pero en vez de devolverles las boletas, yo gestione una solución mejor: su ingreso al concierto, expuse mi pellejo por uds, moví mis influencias y logre que los dejaran entrar, entonces ya no les devolveremos las boletas pero mejor aun: ¡los dejamos entrar!. Todas las personas aplaudían, gritaban, estaban felices, agradeciéndole al Teniente su generosidad, su colaboración. Luego el Teniente dijo: pero por favor hagan bien las filas, bien ordenaditos, y así entran más rápido, porque primero la requisa. Nos requisan y luego con mucha inseguridad y miedo decido hacer lo que no hago hace tanto, decido: ¡correr!, correr con la ilusión y esperanza de escuchar por lo menos la última canción, pensando que la vida al final de todo, no es tan injusta y que con paciencia y perseverancia todo se logra, y que la honestidad y la justicia si existen. Que tal vez los especiales de Pirri y los programas de Séptimo Día, son cosas que pasan, pero que estas personas aun no estaban permeadas de tanta corrupción. Pensé que este Teniente hizo un acto justo y que a pesar que el señor de tu Boleta fuera un negligente la Policía, velaba por nuestros derechos. y recordé “La revolución de las cosas pequeñas” ( Propuesta pro Pirri). Corri en medio de la lluvia, mientras mi pierna enferma ardía, temblaba, gritando: ¡No más!, pero mi cabeza sabía que si corría rápido, tal vez alcanzaria a escuchar por lo menos la última canción. Corrí con esperanza, corrí con ilusión, corrí con convicción y mientras más me aproximaba, tenía más cerca una gran multitud. ¿Todos están saliendo? ¿Por qué? Tal vez son los que no se quedan a la última canción o a las últimas dos, para encontrar transporte rápido - pensé ingenuamente. En medio de los gritos de los policías, con voces burlescas, que decían: ¡corran, ya casi llegan!

Cuando llegue al tercer anillo de seguridad, las mujeres de logística me detuvieron; les explico que después de dos horas nos han autorizado para entrar, mientras compañeros de batalla afirman y apoyan mi declaración, la mujer de logística nos dice en tono de cínico: Es que, ¡no pueden pasar! porque el concierto ya se acabo. Las luces están prendidas, ¡la gente está saliendo!

Yo no podía creerlo, ¿acaso podía ser más absurdo? ¿Acaso podía ser más insólito, inaudito, inaceptable?. Todos los policías lo habían planeado, todos lo sabían, todos habían jugado con nosotros, sin ética, sin nada, logrando lo que querían: ¡Dispersarnos!

Todos los que salían, empezaron a mezclarse con nosotros, hasta lograr perdernos por completo.

Camine, junto a la multitud, saliendo del Simón Bolívar, rumbo a la calle 26. Camine flotando, camine sin dejar huella, y mientras las lagrimas de un alma joven, se mezclaba con la lluvia, entendí que todos se habían burlado de nosotros, entendí que donde no hay ética no hay nada, entendí que nos habían robado frente a la Policía, y lo peor no era eso, sino que habían sido ellos. Entendí, que si la corrupción empieza por los Policías, ¿qué se puede esperar de este país? ¿Qué se puede hacer frente a este tipo de situaciones, donde el que tiene el poder es uno solo, y nadie hace ni dice nada, porque no importa cuánto digas o hagas, no pasa absolutamente nada? Entendí que tengo 20 años, que me falta mucho por prever, que soy absolutamente ilusa e ingenua, y que aun creo en la buena fe de las personas, tal vez porque nací y crecí en un pueblito pequeño, un pueblito donde no me enseñaron a mentir, un pueblito donde nunca aprendí a ser tramposa. Pero esta ciudad y en especial los Bogotanos me han enseñado que el mas “vivo” es el que logra las cosas, que el tramposo, es el que tiene el poder, que la deshonestidad, falta de ética, son el desayuno diario, y ojala nunca hubiera entendido eso, ojala nunca hubiera tenido necesidad de aprender eso y aunque lo sé, mis entrañas siempre gritan, que: el hecho que las cosas sean, no significa que deberían ser así, y siempre guardo la esperanza que las cosas cambien, y que resulten diferentes, por los menos al final. Aun no he perdido la fe en las personas, en los Colombianos, ni en este país y no huiré, de aquí no me voy.

Mientras asumía mi derrota, maldecía la institución, el sistema, el estado, la logia, la humanidad, la vida, ¿Dónde queda todo? Somos Colombianos, ¿Cómo es posible que nos hagamos tanto daño? ¿Es necesario hacerlo? ¿Quién gana? ¿Por qué? ¿es lógico, tiene sentido? ¿Acaso no somos todos seres humanos?

Probablemente al siguiente día, como en todo concierto que se respete, saldrá en el periódico: 200 desadaptados (“mechudos”) trataron de irrumpir en el concierto, sin pagar boleta. Afortunadamente la Policía logro impedir que estos violentos derribaran los anillos de seguridad, manteniendo la situación bajo control.

Realmente da vergüenza entre muchas cosas, sobre todo los medios de Comunicación.

Pero, no hay que ponerse pesimista, ¡Tenemos que hacer algo! Por lo menos no seguir siendo tan apáticos ni indiferentes y votar, votar de forma juiciosa y responsable. Luchar por lo que es nuestro, defender lo que nos pertenece, porque nadie lucha por lo ajeno, por lo que no siente propio y esto es nuestro, es nuestro país. En vez de irnos como miles de Colombianos al año, debemos demostrar que estamos cansados de la deshonestidad, que vamos en contra de la corrupción, que no aprobamos la ilegalidad.

Y Como dice Mokus: “Yo creo que todas las personas tienen remedio”



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