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Los infinitos ángulos de Rodin

Tags: rodin

Publicado en www.revistamalabia.com.ar


Simbolismo y ficción

Más allá de la discusión acerca de si Rodin debe ser considerado o no un simbolista, podemos afirmar que la tarea de Rodin fue tan infinita e inmortal como pretendió el Pierre Menard de Borges, al intentar “una monografía sobre la posibilidad de construir un vocabulario poético de conceptos que no fueran sinónimos o perífrasis de los que informan el lenguaje común, sino de los objetos ideales creados por una convención y esencialmente destinados a las necesidades poéticas”. Rodin contruyó un vocabulario estético de conceptos que dejó de informar sobre la linealidad y la norma en el arte. Rodin creó nuevas convenciones destinadas no a la apariencia física de las piezas, sino al sentimiento que provocaban al ser miradas. Asi como el vocabulario simbolista de Menard hubiera erigido términos libres de ataduras con respecto al lenguaje vulgar, Rodin le dió a sus creaciones la calidad de objeto libre de las normas del arte, del mundo de la censura, y del artista mismo.

La obra visible

Rodin logra en la escultura lo que Redon, Toorop, Munch y Moreau en pintura: hacer que lo visible sea aquello a lo que no tenemos acceso a través de la mirada. Desprendiéndose de la herencia romanticista, que elevaba los logros de los antihéroes y de los artistas, y le daba a la imaginación la autoridad crítica sobre el arte con una marcada tendencia sentimentalista; para el simbolismo segun Menard, “censurar y alabar son operaciones sentimentales que nada tienen que ver con la crítica”. Asi como en la poesía, Rodin buscó evocar en lugar de describir. Qué otro modo, sino, de entender una pieza como “Meditation or The Inner Voice”, que Rodin sólo consideró terminada luego de cortarle los brazos, la rodilla y parte de la pierna derecha. Si tomamos la escultura “Crouching Woman”, erróneamente descripta por los curadores del Tate Modern (que sólo tienen 1 Rodin) como de una enorme intensidad sexual, vemos la angustia y el dolor, siguiendo con el ciclo empezado con la figura incompleta de “Eva”, vemos como lo que tiene lugar en el fondo del alma del creador y de su obra es traído a la superficie y expuesto al observador, situandolo en una posición voyeurista. Uno no puede evitar sentirse incómodo, como observando un momento de íntima desesperación. Es así que podemos rodear la obra desde sus interminables ángulos y sentir estar observando el alma y los sufrimientos de un ser verdadero. La única sexualidad de esta figura, es la desnudez de su angustia.

El peso de la libertad de las figuras

Mientras el romanticismo enaltecía la inevitabilidad natural del destino, las figuras de Rodin parecen estar padeciendo el peso de la falta de fé en una causa divina, y la aceptación de la culpa sobre las propias decisiones. Los “Burghers de Calais”, ejecutada sólo dos años antes de la publicación de los primeros estudios de Freud en París sobre el tratamiento de las neurosis y de la histeria, nos hablan ya de un simbolismo que culpa a sus figuras de su propio destino. En el trabajo encomendado a Rodin por el municipio de Calais, sobre la historia de un grupo de ciudadanos altamente respetados que en 1347 ofrecieron sus vidas al rey Eustaquio III a cambio de que no matara de hambre al resto de la población, se evoca la autoresignación, el miedo al propio sacrificio, y el arrepentimiento, dando en su conjunto una imagen de absoluta vulnerabilidad, en lugar del heroísmo que hubiera sido lo “académico” de la época. Incluso en el desproporcionado tamaño de las manos y de los pies de las 6 figuras, pareciera estar pesándoles su decisión, gravemente aplastándolos. La noble idea del martirio es traicionada por sus gestos y posturas, e incluso ni siquiera asi se logra una imagen unificada. Las 6 figuras miran hacia puntos distintos, y expresan cada una el propio modo de tratar el sufrimiento, tal como lo harían 6 personas distintas ante la misma situación. ¿Es éste el dolor de un brusco despertar a la conciencia de la propia perdición?

No hay nada inevitable, ningún misticismo. Tan sólo los hombres y sus emociones. Estas son las verdaderas bases del simbolismo. Esto es lo que Rodin esculpió.




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