Get Even More Visitors To Your Blog, Upgrade To A Business Listing >>

El cine snuff

El término “snuff” está estrechamente relacionado con el título homónimo de una película de los años 70 que nunca obtuvo demasiado éxito y, como en ese momento no existía la piratería y el acceso fácil a la información más underground, terminó por caer rápidamente en el olvido. La película se trataba de algo innovador para la época: pornografía acompañada por sangre y sufrimiento. En realidad, no era nada muy brutal, pero parecía chocarles lo suficiente a los telespectadores de la época.


Allí comenzó un bombardeo interminable de rumores y comentarios sobre el comercio de películas pornográficas ilegales, donde los actores realmente se lesionaban y, en algunos casos, hasta eran asesinados. La cultura popular imponía las reglas y lo que era comentado a los susurros poco a poco fue ganando voz. Comenzaron a surgir varias películas abordando estos temas de pornografía y violencia, aunque casi ninguna de ellas era real, y las que lo eran, hacían parte de documentales sobre peleas o rituales religiosos. Es entonces (1978) el momento en que surgió una película en VHS titulada "Faces of the Death" en la que se mostraban escenas de cirugías reales, accidentes automovilísticos, etc. Algo a lo que ya estamos bastante habituados a ver en algunos sitios de Gore hoy en día, pero que en la época fue prohibido en nada más y nada menos que 50 países. Esta película se hizo muy popular y varias secuelas y adaptaciones fueron hechas, hasta que descubrieron que el director Conan Le Cilaire había montado la mayoría de las escenas.
A pesar del descubrimiento de que el "Faces of the Death" era una farsa, el mercado de películas de terror y suspenso estaba impulsado, tanto que en esa época, a pesar de que grandes clásicos como "Viernes 13" y "Pesadilla en la calle del infierno" fueron lanzados, el público echaba de menos aquellas conversaciones sobre películas con escenas reales de violencia que tanto satisfacían el morbo de los consumidores.
Y como era de esperarse, cuando el público pedía, los medios obedecían. Es así como, en 1980, en plena guerra fría, se lanzaba una película que en algunos países estaba censurada incluso para menores de 21 años. Es posible que se trate de una de las más importantes de la historia en su género, hablamos de “Cannibal Holocaust" (Holocausto Caníbal en Latinoamérica), con dirección de Ruggero Deodato (que ya era conocido en el mundo del cine por conducir películas, digamos sangrientas) y con guión de Gianfranco Clerici. El largometraje fue grabado en la Amazonia y cuenta la historia de documentalistas que se internan en la selva para filmar a indígenas y documentar sus costumbres, pero nunca más regresan. Entonces, un antropólogo reúne a un equipo y parte en su búsqueda. Al llegar al lugar, encuentran sólo las cintas del documental y en ellas las imágenes perturbadoras de una tribu antropófaga que había dado un destino terriblemente cruel a los documentalistas.
Este sería uno de los filmes sanguinarios de Deodato, pero acabó traspasando los límites e hizo que las autoridades policiales se preguntaran si eso era sólo una película. Después de su lanzamiento en Italia, el director fue arrestado por un magistrado local y tuvo que revelar todos los secretos detrás de los efectos especiales de la película. Se constató que hubo seis muertes reales de animales durante la grabación y todos los actores tuvieron que comparecer ante el tribunal para probar que estaban vivos y sin daños físicos causados ​​durante la grabación, varios de esos mismos actores y algunos miembros del staff habían abandonado el set antes incluso de terminar la filmación, pues no soportaban el escenario de horror y la tortura real de animales.
Después de que la policía comprobó que, a pesar de los pesares, no era una película snuff, Deodato fue liberado, pero tuvo su licencia de director suspendida por tres años, lo que no le impidió lanzar otras películas brutales posteriormente.
Casos similares tuvieron varias películas en esta época, donde destaca: 'Saló o los 120 días de Sodoma', que llegó a ser prohibida en infinidad de países, y a ser catalogada como un atentado contra Dios según la iglesia y una película fascista y sanguinaria según la crítica. Un escándalo para todos, por el que su director, Pier Paolo Pasolini, también enfrentaría un juicio. Una vez más, acabamos sabiendo que ese legendario comercio de películas con escenas reales de extrema violencia contra humanos era sólo un rumor. Pero entonces entraron en escena los asiáticos.
La cultura pop de las películas de horror (horror porque es aún más espeluznante que el terror convencional) siempre ha estado ejemplificada en Asia con películas como “Tetsuo, el hombre de hierro” y “964 Pinocchio” (no recomendables para personas con estómago débil), pero ninguna de estas se compara a lo que sentiríamos con el surgimiento de una serie de seis películas cortas conocidas como "Guinea Pig", que fueron una verdadera fiebre aquí en Occidente. Las personas pagaban pequeñas fortunas por copias en VHS de pésima calidad de sonido y vídeo, lo que les daban un aspecto aún más espeluznante.
Las películas en sí no tenían un sentido predefinido ni siquiera una historia bien balanceada, eran sólo varios minutos de sufrimiento, tortura, mutilaciones y perversiones capaces de causarle nauseas hasta al más valiente espectador. Las escenas brutales de las películas hicieron que varias personas desconfiasen si eso era ficción (así como había ocurrido en Cannibal Holocaust y Salò). Pero una vez más se probó, para la infelicidad de muchos que tenían la esperanza de haber encontrado una verdadera película snuff, que todo aquello no pasaba de una obra super realista de ficción para la que el equipo de la película tuvo que crear recientemente unos DVDs con el making off, mostrando los efectos especiales utilizados.
Recientemente, en el año 2007, un vídeo que fue apodado "Tres hombres y un martillo", causó horror y revuelo en todo el mundo. Este video mostraba a dos chicos en Ucrania torturando a un hombre con un martillo hasta la muerte, y lo peor de todo es que esos mismos chicos eran responsables de 21 asesinatos crueles, que también se registraron en video. Los actos de crueldad eran filmados para ser vendidos a fanáticos del Cine Snuff real. Ambos muchachos, Viktor Sayenko e Igor Suprunyuck fueron condenados a cadena perpetua y los interesados ​​en el material, hasta el día de hoy, no fueron encontrados.
Hoy en día algunas películas intentan documentar ese tipo de "comercio" ilegal, aunque no estén seguros de que realmente existe. Para ejemplificar lo anterior tenemos filmes como “Tesis”, "Testigo Mudo" (Mute Witness, considerado el primer largometraje en abordar el tema) y uno muy chocante y reciente llamado "Una película serbia" (Srpski Film) que contiene escenas de tortura física y psicológica, violación, degradación humana y sadismo.
Ya hemos visto varias veces que la crueldad y la locura humana no tienen límites y no eligen raza, religión u orientación sexual, pero ¿será que toda esa locura carece de algún sentido?, ¿no es extraño pensar que hay personas interesadas en que cosas enfermizas como éstas sucedan?, ¿no es por lo menos espeluznante saber qué libros y películas con estos contenidos son siempre los más vendidos, y que algunos de los asesinos seriales presentes en estos libros son venerados y poseen fans por todo el mundo? ¿Será que algunas veces no son los propios medios quienes crean y alimentan ese renaciente morbo por la violencia en nuestros días?

Podríamos hacernos infinidad de preguntas de este tipo sin llegar a entender el trasfondo psicológico al cual nos enfrentamos, estar todo el día cuestionándonos acerca de los efectos de este tipo de contenidos en el cine: la desensibilización ante el sufrimiento de los otros producto de la creciente banalización de la violencia, la distorsión perceptiva sobre el papel de la violencia en el mundo real o la posibilidad de fomentar comportamientos agresivos hacia los otros, pero lo cierto, es que aparte de todo esto se puede entender el cine snuff desde su aporte a la cultura cinematográfica a través del tiempo al comprender su historia.
Si bien es cierto que este no se ha transformado demasiado a lo largo de los años en cuanto estructura se refiere, se pueden identificar ciertas reglas básicas que hoy en día suelen extrapolarse a películas dentro del género del terror y el suspenso. Estas están fundamentadas principalmente en unas reglas de producción sencillas: filmación clandestina fuera de la industria cinematográfica clásica, una sintaxis definida en la que podemos verlo todo en una sola toma continua, una estética realista producto de grandes efectos visuales y de maquillaje, y un presunto público objetivo aficionado que no espera demasiado de temas técnicos como el montaje o un guion demasiado complejo. Este tipo de características proveen a cualquier filme de un halo de misterio y de incertidumbre explícita que lo hace entrar a veces incluso en la categoría de las «leyendas urbanas». Además, por su carácter criminal, suele asociarse a esta nueva ola de películas con el delito y, por consiguiente, se desbordan ampliamente los límites del acto cinematográfico, lo que vincula aún más al espectador con el trabajo.
A pesar de que pueda catalogarse el cine snuff como un género ambiguo de dudosa existencia, este ha sin embargo conquistado ya los imaginarios del público alrededor del mundo.


This post first appeared on El Arte Me Llama, please read the originial post: here

Share the post

El cine snuff

×

Subscribe to El Arte Me Llama

Get updates delivered right to your inbox!

Thank you for your subscription

×